Discipulado en la Nueva Era II - Cartas a D. R. R.

      


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D. R. R.

 

[e550] Enero de 1940

     Ha llevado una vida tan difícil, hermano mío, que vacilo (pues comprendo cuánto está soportando) en imponerle otra autodisciplina o que siga llevando una vida de introspección. Ha permanecido en medio de su mundo y lo ha visto derrumbarse alrededor suyo. Se ha mantenido como una torre de fortaleza para quienes están ligados a usted con lazos íntimos y no [i643] los defraudó; conservó sus valores incólumes, mientras veía los valores materiales disolverse en el aire. Ciertamente lo aferran todavía algunos espejismos personales y se deja seducir por sus propias y elevadas reacciones hacia las circunstancias y las personas, pero dudo que logre algo, enfocando su atención sobre ellos en este momento.

     Por lo tanto, manténgase firme y no se preocupe indebidamente. Evite por lo menos el espejismo de que le corresponde asumir todas las responsabilidades y llegar a decisiones finales. Hermano de antaño, deje que la gente se valga de la oportunidad que usted tanto aprecia, la de aprender las lecciones necesarias. No trate de elevarla y protegerla indebidamente porque el complejo de madre protectora es en sí mismo un espejismo.

     Mi amor y fortaleza están a su servicio.


Agosto de 1940

Hermano mío:

     Una de las características sobresalientes del discípulo consagrado es que sabe mantenerse firme e inconmovible, no importa lo que le suceda o lo que pase a su alrededor. Un sinnúmero de cosas les ocurren a los discípulos en estos días porque soportan el peso de la catástrofe mundial. Quizás le sorprenda este enunciado pero debe recordar que enfrentan simultáneamente las condiciones prevalecientes en los tres planos y, al mismo tiempo, se esfuerzan por vivir como almas. Por consiguiente, se pondrá de manifiesto la exactitud de mi enunciado, si medita durante unos minutos sobre lo implicado. En todas partes se sufre terriblemente. La gente de todo el mundo padece física y emocionalmente insoportables dolores. El discípulo aceptado, sin embargo, sufre también mentalmente, y a esto debe añadir la capacidad de identificarse con el todo; su imaginación entrenada también presenta una dificultad especial, porque puede incluir [e551] posibilidades que otros quizás no visualizan, pues presumiblemente abarca y capta más el plan; además se esfuerza por aplicar su conocimiento del plan a la situación [i644] ambiental inmediata, y trata denodadamente de comprender y al mismo tiempo de interpretar a los demás, no importa lo que pase en su propia vida personal.

     En muchos casos como el suyo, las condiciones ambientales y los asociados elegidos, tienden a complicar las cosas, por lo tanto, hoy enfrenta la mayor crisis de su vida y, agregaré, lo hace satisfactoriamente.

     Muchas crisis se producen en la vida de los aspirantes, pero el discípulo consagrado enfrenta siempre dos crisis principales:

     Primero, la crisis de la oportunidad y su reconocimiento inteligente. En algún momento el discípulo debe tomar una determinante decisión que oportunamente le indicará la naturaleza característica del servicio que prestará en la vida. Esto tiene lugar generalmente entre los veinticinco y cuarenta años, por lo común alrededor de los treinta y cinco. No me refiero aquí a la decisión que todo hombre capaz y sensato toma, cuando determina el trabajo que realizará, el lugar donde vivirá y sus asociados en su vida; me refiero a la libre decisión que ya tomó en sus primeros años, después de todas las decisiones menores. La crisis de la oportunidad tiene relación siempre con el servicio que se presta en la vida. Esto es así a pesar del karma o de las condiciones ambientales. No es una decisión de la personalidad, basada en la conveniencia o en móviles terrenos, en la necesidad o en cualquier otra cosa. Es una decisión basada en la relación del alma con la personalidad, y la enfrentan únicamente los discípulos.

     La segunda es la crisis de la expresión. Generalmente, se produce en los últimos años de la vida del discípulo. Concierne a la estabilizada tendencia de su vida y pone a prueba todas las creencias que sostuvo y defendió durante su experiencia en la vida. Constituye siempre una dura y amarga prueba que llega hasta las mismas raíces de la vida, y es particularmente aguda para quienes se preparan para la iniciación. Las condiciones de la prueba no son aparentemente peores que las pruebas y dificultades que deben pasar los demás, y como ya señalé deben pasarse simultáneamente en todos los planos. En ello va involucrada la energía del alma, lo cual intensifica individualmente la respuesta de cada cuerpo del hombre inferior y también la personalidad como un todo, el hombre integrado. El grado de respuesta alcanzado por cada discípulo en relación con su medio ambiente, [i645] sus asociados y el servicio que presta, agravan mucho sus dificultades. Explico esto algo detalladamente porque ansío que [e552] comprenda la naturaleza de su problema y pueda resolverlo con creciente aplomo, comprensión y éxito. Pasó y enfrentó bien una crisis de oportunidad. Hoy enfrenta la crisis de expresión y no fracasará; el triunfo depende de la realización específica en los planos internos y de extraer los verdaderos valores de cualquier situación, de los cuales los valores del plano físico son los menos importantes.

     Si todos estudiaran las instrucciones que doy a los miembros individuales del grupo y al grupo mismo, hallarían que corresponden definidamente al Camino de la Iniciación. La respuesta y la búsqueda de ustedes residen, sin embargo, en el reconocimiento esotérico más que en recibir nuevas enseñanzas. Mucho se ha impartido en los últimos años y décadas sobre la iniciación, pero se dio y recibió mayormente en forma exotérica, velando así la real importancia de la enseñanza. Mi tarea no consiste en impartir nuevas enseñanzas, verdades, puntos de vista ni despertar el interés, sino en llevar a la realidad lo que la mente ya ha recibido como teoría e hipótesis.

     Actualmente está solo, hermano mío, y enfrenta una importante crisis. Quienes lo circundan no le son de utilidad especial, porque no están aún en el sendero del discipulado. Recorren las primeras etapas del sendero de probación sin darse cuenta. Por lo tanto, sólo puede recurrir a tres fuentes de fortaleza:

1. La primera y principal es el contacto con su propia alma, por medio de la meditación, la reflexión y la alegría.

2. El contacto conmigo, su Maestro, pues por mi intermedio puede llegarle algo de la fortaleza del mundo de las almas y de la Jerarquía.

3. Sus hermanos de grupo, en este nuevo grupo simiente.

     Quisiera señalarle que en estos tres contactos tenemos los tres aspectos de la expresión divina -desde [i646] el ángulo del estímulo y del poder vitalizador y de esta manera están disponibles tres tipos de poder. Comenzando por el contacto inferior, sus hermanos de grupo, tenemos la actividad inteligente y el consiguiente estímulo de dicho contacto en el plano físico; mediante el contacto con el alma se manifestará en usted el aspecto amor de la divinidad, y mediante el contacto jerárquico afluirá la voluntad de Dios. De esta manera afluirán a usted los tres aspectos de la naturaleza divina y responderán los tres aspectos de su expresión inferior manifestada y de ese modo se supeditará a lo divino. Reflexione sobre esto y trate firmemente de establecer estos contactos sobre líneas sanas, no emocionales.

     [e553] Posee un conjunto particularmente interesante de fuerzas o energías vitales que lo condicionan, y son interesantes debido a la combinación específica. Su cuerpo astral de segundo rayo constituye la virtud que salva la expresión de su vida, porque la combinación de un alma de primer rayo, una personalidad de quinto rayo y una expresión física de tercer rayo, podría haber dado por resultado una personalidad dura, concreta, materialista. Estos rayos producen lo que se llama una mente prusiana. Incidentalmente, esa combinación de rayos estableció sus relaciones kármicas en esta vida. Afortunadamente su última e inmediata encarnación como personalidad, fue predominantemente de segundo rayo y de allí heredó su naturaleza astral de segundo rayo y un equipo mental de cuarto rayo. De allí también su equilibrio en dos direcciones y la tendencia general del condicionamiento de su vida.

     Las líneas de fuerza de primer rayo lo ubicaron en el lugar particular donde vive y lo unieron al compañero de su vida. Su trasfondo de segundo rayo y su efecto en la actual expresión de la vida, apresuró su afiliación conmigo y lo unió a sus hermanos en el nuevo grupo simiente. Esta información podrá serle de utilidad aunque sólo sea para fortalecer su fe e indicarle lo razonable de la situación que las circunstancias lo obligan a enfrentar.

     Por lo tanto, lo que más necesita es fortalecer y conservar estos tres contactos que forman el trasfondo de su vida [i647] espiritual: su alma, su relación conmigo y su conexión con sus hermanos de grupo. Obrando así, el sentido de universalidad y de conciencia en expansión aumentará y se profundizará y le permitirá obtener ese sentido de proporción que revelará al pequeño yo como parte integrante del gran Yo o Todo. Aquí me refiero no sólo a su relación entre el alma y la personalidad, sino también -como entidad viviente- con el todo mayor, del cual la Humanidad y la Jerarquía son parte integrantes. Por lo tanto, le daré una línea de pensamiento o de meditación que profundizará y fortalecerá estas actitudes. Con ese fin le sugiero cinco momentos de recapitulación durante cada día:

1. Al despertar por la mañana, antes de levantarse.

2. Al mediodía.

3. Al ponerse el sol, cualquiere sea la hora.

4. Al retirarse por la noche.

5. Al practicar la meditación grupal, cuando decide hacerla.

     Así se establecerá en su conciencia una continuidad viviente de la relación presentida. [e554]

1. Al despertar, entone el OM inaudiblemente y diga:

"Soy uno con la luz que brilla a través de mi alma, mis hermanos y mi Maestro".

2. Al mediodía vuelva a entonar el OM inaudiblemente, y diga con profunda y lenta reflexión:

"Nada podrá separarme de mi alma, mis hermanos y mi Maestro. Mi vida es de ellos y la de ellos es mía".

3. A la puesta del sol entone nuevamente el OM y diga:

"Nada puede empañar el amor que fluye entre mi alma y yo, el pequeño yo. Nada puede interponerse entre mis hermanos y mi yo. Nada puede impedir la afluencia de la fuerza entre yo y mi alma, entre mis hermanos y mi alma, entre el Maestro de mi vida y yo, Su discípulo consagrado". [i648]

4. Al acostarse y antes de dormirse vuelva a entonar el OM y diga:

"Condúcenos de la Oscuridad a la luz. Huello el camino de la vida y de la luz porque soy un alma. Camino junto con mis hermanos y mi Maestro. Por lo tanto, dentro, fuera y en todas partes, hay luz, amor y fortaleza".

5. Al practicar la meditación grupal, comience a beneficiarse de esta creciente conciencia y antes de comenzar el trabajo únase, con la mayor y consciente comprensión posible, con su alma, sus hermanos y yo, sabiendo que el vínculo es indestructible.

     Este trabajo llevado adelante como un ejercicio definido, le traerá aplomo y una profunda y disponible fortaleza. Esto sólo demandará que dedique unos pocos segundos a cada punto o momento estipulado pero esos segundos servirán como momentos de crisis y de afluencia de fuerza.


Agosto de 1942

1. Voy a Ti, Señor de mi Vida, y desde ese punto trabajo cerca de Tus pies.

2. Entre yo y el mundo externo aparece una bruma azul. Ese azul protege, por eso no temo. No puedo atravesarlo.

3. Desde este momento y de aquí en adelante al recorrer el Camino trataré de Ser. No busco mayor Conocimiento porque esta vida me ha enseñado la forma de saber, y con el conocimiento adquirido puedo servir Siendo. [e555]

4. Ante mí se abre el Sendero de Luz. Veo el Camino. Detrás mío queda la senda de la montaña sembrada de pedruzcos y peñascos. A mi alrededor crecen las espinas. Mis pies están cansados. Pero ante mi se extiende recto el Camino Iluminado y voy por ese Camino.

5. El apego a la forma trae dolor, los apegos son dos: Uno, a las formas de la tierra, de los hombres y del lugar; el otro, a la verdad. Ambos traen dolor, y el dolor debe cesar. Pregunta a tu alma: ¿Cómo cesará? [i649]

6. La triple carga, la fulgurante estrella, el sendero de luz, la Estrella mayor y a través de ellos los latidos del corazón de amor, afluyen externamente del Ashrama de D.K., y te envuelven a ti y a todos.


Septiembre de 1943

Mi amado hermano:

     A.A.B. acaba de llamarme la atención sobre los seis enunciados dados hace más de un año, a fin de que reflexionara sobre ellos. Porque sabía lo que tuvo que soportar en el ínterin y aún soporta, comprendió que fueron extremadamente apropiados y adecuados. El dolor lo ha embargado a usted y los suyos; el destino le deparó gran ansiedad por muchas causas, siendo todas ellas pruebas muy severas. De no haberse hallado "cerca de los pies del Señor de su Vida", hubiese llegado hasta lo que podría considerarse el valle de la desesperación.

     Sin embargo, no llegó a la verdadera desesperación porque la "bruma azul" lo protegió, sus hermanos de grupo se mantuvieron a su alrededor como un escudo y la fortaleza de mi Ashrama estuvo a su disposición. La gente pocas veces se da cuenta de la naturaleza y del poder de esa fortaleza -la cual proviene de un profundo amor impersonal y de la comprensión de que, en la luz de las verdades eternas, todo dolor es sólo temporario, toda dificultad y lucha son efímeras, y hemos recorrido con frecuencia este camino en el desdichado pequeño planeta de sufrimiento llamado Tierra. Así llegamos a saber que no pasaremos muy frecuentemente por este camino. ¿Comprendió el significado de esta frase, hermano mío?

     Así como en el año hay días que se destacan por su oscuridad y por estar sobrecargados de tinieblas y agonía, hay vidas que se destacan análogamente en un ciclo de vidas por la variedad de experiencias que se adquiere, el amargo acopio de dolor y aflicción y el agotamiento del karma acumulado, a menudo desdichado y angustioso. Pero, hermano mío, no todas las vidas [e556] son como ésta, y el hecho de que la actual fue tan dura, durante años, le garantiza que agotó mucho karma, [i650] se halla ilimitadamente más libre y menos obstaculizado En la próxima encarnación cosechará los frutos de todo este sufrimiento.

     No se desaliente y mire adelante hacia un futuro de servicio y alegría, pues se esforzó por vivir en forma altruista y se hizo cargo valientemente de la responsabilidad, y porque su vida, acciones y trayectorias, han ayudado a muchos.

     Le recordaré que sufrir mentalmente por los demás es el peor de todos los dolores. Esto lo sabe, pero le hago presente que la capacidad de hacerlo e identificarse con el dolor, que no es específicamente el suyo, es algo que todos los discípulos deben dominar, porque es una de los primeros pasos que permiten cargar con el dolor del mundo y la agonía de la familia humana, y así llegar a ser miembro de la "fraternidad de los sufrimientos de Cristo" y aliviar el dolor del mundo. Actuamos y vivimos en un planeta de dolor. Sólo cuando el hombre llega a ser un iniciado de alto grado conoce la razón de esto; por eso forzosamente debe valerse de las vulgares verdades que la humanidad sufriente ha desarrollado para justificar las cosas tal cual son. Ninguna se aproxima en lo más mínimo a la verdadera razón ni proporciona una real vislumbre del problema. Los hombres deben esperar comprenderlos recién cuando el dolor de los demás no los pueda herir ni limitar. Esto sucederá después que hayan aprendido a soportar su propio dolor. Sólo entonces podrán comenzar a aliviar la carga de la humanidad y a cumplir cada uno su parte de responsabilidad.

     Aquí surgen nuevamente las contradictorias y bellas palabras: Unidad aislada. Cuando uno se aísla apartándose de la forma y está libre de toda identificación con el aspecto vida, entonces se conoce el verdadero significado de la unidad, se libera del dolor y es libre para liberar a otros.

     Esto lo está aprendiendo y constituye la última gran lección de esta vida. Tardará algún tiempo en aprenderla, porque es una de las pocas lecciones básicas que implican principios inherentes a la vida planetaria y requieren el complemento del alma para llegar a una verdadera comprensión Ha progresado mucho en esta línea durante la vida y [i651] no hay razón para desestimarse y nada que lamentar. Le digo esto para su tranquilidad y le pido que se apoye en mis palabras.

     Manténgase ocupado con mi trabajo, hermano mío, porque al verdadero discípulo sólo le resta llevar a cabo el trabajo del Ashrama, que es el de la Jerarquía, y a su vez el trabajo para la humanidad. Tal la secuencia exteriorizada. Para usted no [e557] constituye ya un ansioso y activo servicio externo que tanto ha prestado en los últimos años, sino más bien mantenerse firme y convertirse en un canal y en un vínculo. Recuerde las palabras que le di el año pasado: "Ahora puedo servir, Siendo".

     No se afane tanto, hermano mío. Acepte las condiciones de la vida tal cual son; adáptase a la situación tal cual es; aminore la tensión durante el resto de esta encarnación, y descanse exotéricamente de sus trabajos y esotéricamente entre en la luz. No trabaje con sentido de tensión y esfuerzo internos. No me refiero a tensiones y presiones externas a las que está sometido, porque ellas existen y son arduas y difíciles, sino a su propia actitud interna de reconocimiento y aceptación de Ser y de realizaciones.

     Los cuatro pensamientos clave mencionados para su reflexión personal, durante el año venidero, le traerán grandes cambios, pero usted es suficientemente fuerte y ha adquirido mucha experiencia para salir triunfante. Los futuros meses le traerán una revelación que acrecentará la luz en el Camino Iluminado que se abre ante usted; tendrá la oportunidad de aprender la dura lección del desprendimiento, y cuando finalice el año le sorprenderá ver la distancia recorrida, la iluminación adquirida y la acrecentada esfera de su utilidad subjetiva.

     Recuerde que no está solo. Estoy a su lado y lo llevo conscientemente en mi aura.

Noviembre de 1944

Mi amado y fiel discípulo:

     Lo he tenido en mi corazón durante el año pasado, mientras luchaba contra la fatiga, la soledad, las premoniciones [i652] y todo tipo de ansiedad. Se mantuvo siempre firme y debe saber ahora cuánto valora la Jerarquía su firmeza. Estos años culminantes de su vida fueron de gran dificultad y de mucho dolor -no sólo para usted sino también para los demás. Años en que todo le fue arrebatado, quedando así en el "pináculo de la soledad", de lo cual hablé a su hermano W.D.S., en mi última instrucción el año pasado. Considere ese pináculo como un excelso lugar desde el cual verá la nueva visión, pináculo que podrá transformarse en el monte de la iniciación.

     Pasó setenta años de vida terrena y tiene el privilegio de mirar retrospectivamente hacia una vida de gran utilidad y de mucho progreso espiritual interno. Ha agotado mucho karma y está más libre que cuando vino a la encarnación.

     [e558] El punto crucial de la lección que está aprendiendo es no estar a la expectativa de algo -de la vida, de la gente y de las circunstancias-, excepto esperar lo que concierne a la oportunidad espiritual y su relación con mi Ashrama. Los discípulos deben considerar al ashrama como un lugar donde los circunda, lo espiritual, si puedo emplear una frase tan peculiar. Deben conceptuarlo como un círculo protector y también recordar que cuando su conciencia pueda introducirse en el ashrama, descubrirán que se hallan en un lugar de completa seguridad, donde nada puede tocarlos o dañarlos. Ni la ansiedad ni el dolor abrumarán al hombre que mora en la conciencia de la eternidad; este sentido de lo eterno, junto con el conocimiento de la unidad esencial, caracterizan a los moradores de un ashrama.

     Encontrará allí un lugar seguro en las vicisitudes de la vida. No pronuncio palabras vacías ni simbólicas, tampoco me refiero a las trivialidades comunes contenidas en el mandato "mora en lo eterno", sino específicamente al lugar que le corresponde al discípulo en el ashrama de alguno de los Maestros y en particular al lugar que usted ocupa en mi ashrama. El lugar es real, no un sueño o ficción de la imaginación, sino una esfera de enfocada percepción donde se reúnen las mentes, el amor, la aspiración y la conciencia espiritual de muchas personas, las cuales realmente se reúnen. Usted puede [i653] ser consciente de esta reunión -como lo han sido y son muchos. Evite toda vaguedad cuando piensa en el ashrama al cual está afiliado. Frecuentemente les advierto a los discípulos y también los insto a que se concentren en el servicio que prestan y en sus contactos externos y no en el ashrama ni en mí, el Maestro del Ashrama. Conociendo las circunstancias de su vida y visualizando el futuro, invertiré en su caso el mandato, instándolo a que haga del ashrama una realidad en su vida y que cuente en forma más específica y segura con mi presencia allí y mi comprensiva bienvenida. Su timidez y humildad naturales permitirán hacerlo y me protegerán a mí y al ashrama de cualquier presión indebida de su parte, aún si en el apremio de las circunstancias se viera obligado a ejercerla.

     Le delinearé una meditación que llenará sus necesidades durante mucho tiempo. No la expondré en la forma acostumbrada, porque todos en este grupo deberían haber alcanzado la etapa en que pueden formular su propia meditación y acercamiento reflexivo. Sólo indicaré dónde corresponden ciertos pensamientos simientes.

     Sugiero ante todo que piense que el Ashrama, mi Ashrama, es un gran centro de energía con el cual usted (en su lugar y a su propia manera) tiene el privilegio de establecer contacto. Vea el [e559] Ashrama como una esfera de luz radiante y magnética y a mí, tal como me conoce, en el centro de esa esfera emitiendo y recibiendo luz por conducto del Cristo y del Ashrama, del cual formé parte hace tiempo -el Ashrama del Maestro K.H.. Véase a sí mismo como un alma que está en contacto con la energía de primer rayo, y contribuya con parte de esa energía que le llega por conducto del Ashrama del Maestro M., para que haya más luz y poder en mi Ashrama. Habiendo prestado ese servicio y recibido un servicio a su vez, y habiendo introducido en su conciencia a sus hermanos de grupo y reconocido que están dentro de la luz ashrámica, puede tomar tres ideas o frases simbólicas, como tema de reflexión durante los próximos años, lo que bastará para satisfacer su necesidad y evocar las imprescindibles actitudes espirituales.

I. La Cruz, erigida en lo alto, llega desde el pináculo [i654] sobre el cual permanezco, al lugar de luz donde mora mi Maestro. En esa Cruz se apoya una escalera. La Cruz dorada y la escalera de luz pura son una, asciendo por ellas. Miro hacia arriba y veo una mano extendida. Miro hacia abajo y veo numerosas manos que piden ayuda. Con alegría y esperanza reconozco el propósito de las dos manos que poseo. Asciendo la escala con ambas manos extendidas, por difícil que parezca -una sobre mi cabeza para descubrir que mi mano fue asida con fuerza, la otra hacia abajo para descubrir que tiene pleno poder para elevar.

II. Un ardiente mar de llamas. Más allá un sol radiante. Detrás un mundo de oscuridad y buena y copiosa lluvia -lluvia de lágrimas. Allí, en el centro del fuego, permanezco con mis ojos dirigidos al sol. El vórtice de fuego, los ardientes rayos flamígeros que emanan del sol, se fusionan con mi fuego, y ¡ he aquí! éste desaparece. El fuego mayor se fusiona con los fuegos menores y los consume. Me vuelvo y retrocedo -salgo de la luz y del calor- hacia el mundo de brumas y nieblas y, al darme vuelta, oigo una voz que exclama: "Bien hecho. Atraviesa las tinieblas; penetra en las brumas; seca tus lágrimas y la lluvia, y te encontrarás en el otro lado y cerca de mi corazón."

III. Un jardín cubierto de flores y abejas, bañado por la brillante luz del sol. Veo un muro que separa el jardín del mundo de los hombres. Fuera de sus puertas veo las formas de quienes anhelan entrar. Hasta mi corazón llegan las palabras pronunciadas, no sé cuándo: "Tienes la llave en tus manos. Abre las puertas y deja entrar a la muchedumbre. Puedes hacerlo, porque ahora el jardín es tuyo y también de ellos, aunque hayas entrado primero. Abre [e560] la puerta y da la bienvenida con una sonrisa y con palabras de amor y alegría, a la triste, despreciada y miserable muchedumbre. El jardín está entre el mundo externo y el lugar sagrado interno que denominas mi ashrama. Ocupa tu lugar en el jardín. Descansa. Ve hacia la puerta y cuando es necesario, retorna siempre al lugar de descanso. Abre la puerta cuando llaman, [i655] pero conserva la llave. La muchedumbre que se precipita no te tocará ni dañará la belleza del jardín.

     Estas tres estrofas simbólicas, si puedo denominarlas así, contienen en forma velada tres lecciones necesarias que usted debe aprender y dominar. No le digo cuáles, porque el gozo del descubrimiento le pertenece.

     Tampoco es necesario decirle que le envío constantemente pensamientos de fortaleza y de comprensivo apoyo. Largos años le han enseñado que mi fuerza llega a usted cuando su propia fortaleza interna lo llama a actuar y la emplea consciente y correctamente. No le doy lo que usted ya posee y proporciona, pero cuando es necesario puedo complementar y complemento su fortaleza. Por lo tanto, quédese tranquilo hermano mío, y no se preocupe indebidamente de la situación de aquellos que ama. Confíe en sus almas, y sepa que deben aprender por sí solos las lecciones necesarias. Descanse en paz.


Agosto de 1946.

Mi probado y amado discípulo:

     Los últimos años fueron de agonía y sufrimiento tanto física como mentalmente. Ha soportado casi hasta el límite el dolor corporal, la agonía de la ansiedad, la escasez económica con su enervante incertidumbre y la angustia ante el sufrimiento de los demás. Se mantuvo firme y esa firmeza, serenidad y lealtad, ha traído alegría a mi corazón y fortaleza al ashrama. Quería que lo Supiera.

     Agotó mucho karma y, mientras lo hacía, prestó servicio. Tengo ahora en usted un discípulo del cual -en su próximo ciclo de vida- puedo depender que cumplirá la responsabilidad y, por lo tanto, prestará un servicio que puede ser muy grande. Los discípulos tienden a olvidar que cuando llegan a una etapa en que se puede depender totalmente de ellos (porque eliminaron al yo inferior y no les obstruye la visión) alivian la tarea del Maestro.

     Usted merece que le diga esto, porque los sufrimientos que altruistamente soportó le dieron derecho a ser reconocido. El [i656] Camino [e561] Iluminado se extiende más luminoso ante usted, y puede penetrar en su esplendor con confianza y seguridad.

     Éstas son mis breves palabras de hoy; sé que le bastarán. Tómelas tal como las pronuncio y en su exacto significado, y sepa que yo, su Maestro y amigo de muchas vidas, estoy satisfecho.

NOTA: Diecisiete meses más tarde, este discípulo entró "en el esplendor del Ashrama interno."


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