La reaparición de Cristo - Capítulo 1
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INTRODUCCIÓN |
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[e6] [i5] ES ESENCIAL que todas las personas reflexivas se dediquen a pensar y considerar los principales problemas mundiales que hoy enfrentamos, algunos de los cuales pueden solucionarse con relativa rapidez -siempre que haya sentido común y predomine el interés; otros requerirán un planeamiento previsor y mucha paciencia, a medida que se dan uno tras otro los pasos necesarios que llevarán a reajustar los valores humanos y a iniciar nuevas actitudes mentales, respecto a las correctas relaciones humanas. Si reconocemos la expansión de la conciencia humana y comprendemos la evidente diferencia que existe entre el hombre primitivo y nuestra inteligente y moderna humanidad, tendremos las bases del inquebrantable optimismo respecto al destino humano. Los acontecimientos inmediatos no eclipsan la larga historia del desarrollo de la humanidad, ni borran de la memoria el reconocimiento de los amplios cambios que han tenido lugar en la conciencia humana; cambios que condicionan básicamente todos los contactos y objetivos humanos y destacan en forma comprensible y perceptible las reacciones de la raza. Los lentos y restringidos movimientos de las razas primitivas del género humano han cedido su lugar a la velocidad, al movimiento (increíblemente rápido) y al transporte aéreo. Los sonidos inarticulados y el reducido vocabulario de las razas salvajes se han trasformado en los complicados idiomas de las actuales naciones. Los primitivos medios de comunicación, mediante tambores y fogatas, han [e7] sido reemplazados por el telégrafo, el teléfono y la radio; las canoas de los primitivos e incultos isleños [i6] han sido trasformadas en grandes trasatlánticos y navegan en breve tiempo de un puerto a otro, movidos por la fuerza mecánica; los lentos sistemas de viajar a pie, a caballo o en carruaje, han sido reemplazados por trenes que cruzan los continentes a razón de 100 kilómetros o más por hora. A las simples y primitivas civilizaciones ha seguido la complicada, moderna y bien organizada civilización social, económica y política. La cultura, las artes, la literatura, la música y la filosofía de todas las épocas, están hoy al alcance del ciudadano común. Los mencionados contrastes proporcionan una perspectiva y trasfondo que otorgarán esperanza en el futuro y confianza en el destino final del hombre. En realidad el pasado es más parecido a la etapa prenatal que a un común proceso de vivir; es el preámbulo de una vida más abundante y luminosa y el período preliminar hacia una cultura y civilización que redundará en la gloria de Dios y constituirá un testimonio vital de la divinidad del hombre. Cuando haya terminado el proceso del alumbramiento estará activa en la tierra una nueva humanidad, una nueva raza de hombres -nueva porque estará orientada en forma distinta. Existen necesariamente muchos problemas menores, pero en este libro se tratan los principales que enfrentan hoy a la humanidad y deben ser solucionados en los próximos veinticinco años. Esto tendrá que hacerse por el sencillo método (fácil de decir, difícil de realizar) de establecer correctas relaciones humanas entre los hombres y entre las naciones. El problema espiritual inmediato que todos enfrentamos es contrarrestar gradualmente el odio e iniciar la nueva técnica de la buena voluntad entrenada, ingeniosa, creadora y práctica. [i7] La buena voluntad es el primer intento del hombre [e8] para expresar su amor a Dios que traerá como resultado la paz en la tierra. La buena voluntad es tan simple y práctica que las personas no saben valorar su poder o efecto científico y dinámico. Quien practica sinceramente la buena voluntad en el hogar, puede cambiar totalmente las actitudes familiares. Cuando la buena voluntad sea practicada verdaderamente entre los grupos de cualquier nación, entre los partidos políticos, sectores religiosos y las naciones, podrá revolucionar al mundo. La clave de las dificultades que sufre la humanidad (las dificultades económicas de los últimos doscientos años y las desavenencias teológicas de las iglesias ortodoxas) se debe a que recibió y no dio, aceptó y no compartió, acumuló y no distribuyó. Esto ha implicado el quebrantamiento de una ley que ha colocado a la humanidad en una posición de culpabilidad. La guerra ha sido el elevado precio que el género humano ha tenido que pagar debido al gran pecado de la separatividad. Las ideas provenientes de la Jerarquía han sido deformadas, mal aplicadas y erróneamente interpretadas, y es tarea del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo contrarrestar este mal. La humanidad nunca ha vivido realmente de acuerdo a la enseñanza recibida. La impresión espiritual trasmitida, ya por el Cristo, el Buddha o Krishna (y dada a las masas por Sus discípulos), no ha sido expresada como se esperaba. Los hombres no viven de acuerdo a lo que saben ni ponen en práctica sus conocimientos; interfieren la afluencia de luz, no se disciplinan; están controlados por el deseo codicioso y la ambición ilegal, en vez del conocimiento interno. Expresándolo más científicamente y desde el punto de vista esotérico: La impresión espiritual ha sido interrumpida, y también interferida la corriente divina circulatoria. La tarea de los discípulos del mundo es restablecer esta corriente y eliminar la interferencia. Tal es el principal problema que tienen ante sí las personas espirituales. |
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