Los Rayos y las Iniciaciones - Regla XIII

      


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PRIMERA PARTE

CATORCE REGLAS PARA LA INICIACIÓN GRUPAL

REGLA XIII

 

     Descenderemos ahora a niveles de pensamiento más prácticos y dentro del alcance de la comprensión. Consideraremos la regla trece en forma bastante detallada:

Que el grupo esté dispuesto a revelar el misterio oculto. Que el grupo demuestre el significado superior de las lecciones aprendidas, aunque cuatro, es una sola. Que el grupo comprenda la Ley de Síntesis, de unidad y de fusión; que el triple método para trabajar con lo dinámico, lleve al grupo hacia los tres Superiores, donde reina la Voluntad de Dios; que la Transfiguración siga a la Transformación y que desaparezca la Transmutación. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del grupo, proclamando que Dios es Todo.

     La clave de la significación y la llave del enigma de esta regla las tenemos en la regla preparatoria para aspirantes, dada en el libro Iniciación Humana y Solar, la cual va incluida aquí para ser consultada a medida que estudien la correspondiente regla superior para iniciados y discípulos avanzados.

[e209] Regla Trece para aspirantes. El discípulo debe aprender y comprender cuatro cosas, antes de serle revelado el misterio más recóndito; primero, las leyes que rigen aquello que irradia; segundo, los cinco significados de la magnetización; tercero, la transmutación o el secreto perdido de la alquimia y, por último, la primer letra de la Palabra impartida, o el oculto nombre egoico.

     [i248] En esta regla se dice al discípulo que antes de llegar a los misterios que le serán revelados consecutivamente, al progresar en el Sendero de la Iniciación, cuatro cosas debe "aprender y comprender", y son:

1. Las leyes que rigen aquello que irradia. Llamaré la atención sobre el hecho de que no se refieren a las Leyes de la Irradiación. Aquello que irradia está regido por sus propias leyes, distintas de las que produjeron la irradiación. Es muy necesario que los estudiantes lean con suma atención, mientras progresan en el camino oculto que conduce al Camino de Evolución Superior.

2. Los cinco significados de la magnetización. Esto se refiere a los cinco métodos con que actúa la Ley de Magnetización, otro nombre dado a la Ley de Atracción.

3. La transmutación y en qué consiste el arte secreto de la alquimia (que se ha perdido, a la par de la Palabra Perdida). Hablando esotéricamente, transmutación es el método para transmutar o cambiar la fuerza en energía. Esto significa (en lo que al discípulo concierne) la transmutación, cambio o aceleración de la fuerza de la personalidad, en energía egoica.

4. El oculto nombre egoico, o la primera letra de la Palabra impartida. Aquí deberían observar dos cosas. La "Palabra" no se refiere a la Palabra Sagrada, sino al nombre del Logos planetario, el oculto nombre de Sanat Kumara, que es el alma del mundo en todas sus fases, el Ego manifestado del Logos en el plano mental cósmico. Sólo a los iniciados que llegan a la cuarta iniciación, se les permite pronunciar la primera letra del "nombre inefable". Observarán, por lo tanto, cuán vasto es el campo que abarca esta regla.

     Las cuatro analogías superiores de estos requisitos son las siguientes:

1. Que el grupo comprenda la Ley de Síntesis. (Esta ley rige el pensamiento de esas grandes Vidas que forman el Concilio de Sanat Kumara en Shamballa). [i249]

2. Que el triple método para trabajar con lo dinámico, lleve al grupo hacia los tres Superiores, donde reina la Voluntad de Dios.

3. Que la Transfiguración siga a la Transformación y que desapaezca la Transmutación.

4. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del grupo, proclamando que Dios es Todo.

     [e210] Por lo antedicho deducirán el enorme campo de verdades esotéricas abarcadas aquí, y cuán complicado resulta el tema para el estudiante común de ocultismo. Nuevamente recordaré que sólo el iniciado entrenado percibirá el verdadero significado y, lo que yo diga, será lógicamente en forma velada y quizás nada signifique para el no iniciado, aunque aparecerá con diáfana claridad para los que conocen. Reitero que esta sección particular del Tratado sobre los Siete Rayos fue escrita exclusivamente para iniciados; los aspirantes que no han recibido la iniciación no podrán comprender o apreciar debidamente el significado interno de estas catorce reglas. No hay aquí ninguna razón para el desaliento, ni tampoco se sugiere que quien posee conciencia iniciática debe esforzarse por explicarlo, aunque así lo deseara -por piedad o por el anhelo de estimular el acercamiento a los Misterios. Ningún verdadero iniciado se sentirá tentado, porque se dará cuenta de que no sólo es imposible, sino que el discípulo tiene la imperiosa necesidad de llegar a los significados y significaciones por medio de la experimentación en su propia vida, para obtener comprensión por la experiencia directa. Luego no surgirán dudas, y serán reemplazadas por el exacto conocimiento. Las conciencias de quienes forman la Jerarquía no albergan duda alguna. La analítica mente concreta inferior que duda de esto o aquello, que separa esto de lo otro, ha sido totalmente controlada y reemplazada, y tiene lugar la respuesta a la actividad grupal designada. Los estudiantes deben comprender, en forma más concreta, que la conciencia grupal, la percepción universal y, en consecuencia, el esfuerzo, la comprensión y la actividad sintéticas, sólo son posibles para un Maestro o un iniciado de los grados superiores. Ello involucra la nota clave del actual sistema [i250] solar, particularmente dentro de nuestro planeta Tierra; en el próximo sistema solar será reemplazada por un tipo de actividad vital, que hasta ahora sólo es conocida en Shamballa.

     Quisiera hacer una breve pausa e intercalar algunas observaciones.

     Ciertas fases de la enseñanza y conocimientos que he dado al mundo, son relativamente nuevos -nuevos para los modernos esoteristas y estudiantes de ocultismo, aunque no para los discípulos e iniciados. Sería de valor mencionar uno o dos de estos nuevos aspectos de la Verdad fundamental que he dado al público. Si alguna de estas nuevas facetas de la enseñanza fueron presentadas posteriormente al público por otros grupos ocultistas, se debe a que la información la obtuvieron de los libros que A.A.B. me escribió o porque están directa y conscientemente en contacto con mi ashrama.

     Un ejemplo de ello lo constituye el libro escrito por C. W. [e211] Leadbeater sobre "Los Maestros y el Sendero", publicado después de mi libro titulado Iniciación Humana y Solar. Si se comparan las fechas en que fueron dadas determinadas enseñanzas, con las expuestas por mí, se descubrirá que fueron posteriores a las mías. No digo esto con el probable interés de iniciar una controversia entre los grupos ocultistas o el público interesado, sino como mera afirmación de la realidad y protección para este particular trabajo de la Jerarquía. Les recordaré que las instrucciones que di, por ejemplo, en el libro Tratado sobre Magia Blanca y en Tratado sobre los Siete Rayos, lo fueron en forma consecutiva durante un extenso período de años, antedatando a la publicación de los libros. El mismo factor tiempo ha prevalecido en la publicación de mis primeros libros. Todos ellos se escribieron muchos años antes de. publicarse. Toda información del mismo tipo, que aparece bajo otras firmas, ha sido extraída de esos libros. Aunque sus escritores lo nieguen, lo comprobará fehacientemente un cotejo cronológico de las fechas de publicación y de las instrucciones dadas (por la Escuela Arcana en forma de cuadernos de lectura y estudio) o de los libros publicados antes de establecerse en la Escuela, en 1925, el Grado [i251] de Discípulos. Tengan en cuenta este factor tiempo. A.A.B. recibe mi dictado a un promedio de siete a doce páginas escritas a máquina (simple espacio), pero debido a las exigencia de mi trabajo no puedo dictarle todos los días, aunque ella lo haría con todo agrado si así yo quisiera; a veces transcurren semanas entre un dictado y otro. He escrito los párrafos que anteceden para proteger el trabajo jerárquico en los años venideros, pero no con el fin de proteger a A.A.B. o a mí mismo.

      ¿Cuáles son estas verdades más nuevas de que me he responsabilizado como agente transmisor, ante el mundo, de los estudiantes de ocultismo? Las expondré en forma abreviada y en el orden de su relativa importancia:

1. La Enseñanza respecto a Shamballa. Muy poco se había divulgado sobre este tema. Sólo el nombre era conocido. La enseñanza incluye:

a. Información concerniente a la naturaleza del aspecto voluntad.

b. Indicaciones respecto a los subyacentes propósitos de Sanat Kumara.

c. Instrucciones para la construcción del antakarana, primer paso para obtener la conciencia monádica, el primero hacia el Camino de Evolución Superior.

2. La Enseñanza sobre el Nuevo Discipulado. Ha sido de carácter revolucionaria, en lo que concierne a las otras y antiguas escuelas de ocultismo. Dicha enseñanza incluye: [e212]

a. Presentación de la nueva actitud de los Maestros para con Sus discípulos, debido al rápido desenvolvimiento del principio mente y al acrecentamiento del principio del "libre albedrío" Este cambio de técnica niega las antiguas actitudes aparecidas en la literatura teosófica; cuando H.P.B. reconoció las dificultades inherentes a la corrección de la errónea impresión que había dado, se vio obligada a manifestar, en una comunicación destinada a la Sección Esotérica, su pesar por haber mencionado Sus nombres. Esa primera presentación fue de valor, pero ya cumplió [i252] su propósito. A no ser que las escuelas basadas en los antiguos métodos cambien sus técnicas y acercamiento a la verdad, desaparecerán.

b. Información respecto a la constitución de la Jerarquía y de los distintos ashramas que la componen. He presentado a la Jerarquía como el Ashrama de Sanat Kumara en Su séptuple forma, vinculando así la voluntad con el amor.

c. Presentación de un nuevo tipo de meditaciones, con su insistencia sobre la visualización y el empleo de la imaginación creadora; he ofrecido un sistema de meditación que eliminó la atención puesta hasta ahora sobre los problemas personales y la intensa concentración anterior, respecto a la relación entre el discípulo y el Maestro. La fusión y el servicio grupales, subyacen como nota clave en la nueva fórmula de meditación, y no el poderoso énfasis puesto sobre la relación personal entre el discípulo y el Maestro y la realización del aspirante individual, lo cual degeneraba en una especie de egoísmo y separatividad espirituales.

3. La Enseñanza respecto a los Siete Rayos. La realidad de los siete rayos era bien conocida por los dirigentes de la Sociedad Teosófica, realidad mencionada en forma muy abstracta y vaga en La Doctrina Secreta, y constituyó, en forma elemental, parte de la enseñanza impartida en la Sección Esotérica; se proporcionó el nombre de los rayos y alguna información acerca de sus cualidades, y también se dijo algo sobre los Maestros que pertenecen a los distintos rayos, y nada más. Mucho he impartido sobre el tema y me he esforzado por demostrar la importancia de esta enseñanza desde el ángulo psicológico, porque la nueva psicología está en formación. Si la enseñanza esotérica es eventualmente presentada al público, se impartirá en líneas psicológicas, porque dicha enseñanza, en su sentido más pleno y profundo, concierne al aspecto conciencia del hombre y de Dios.

4. La Enseñanza sobre la nueva Astrología. Fue asignada a un escaso centenar de estudiantes, antes de publicarse. Hasta ahora ha sido [i253] ignorada por los astrólogos que la leyeron y (a excepción de cuatro astrólogos, que la valorizaron profundamente, aunque [e213] desearían que hubiera sido más explícito) poco de valor ven en ella. Mucho he dado para establecer la futura astrología sobre una base sólida, si lo comprendiera el astrólogo de mente abierta; en el transcurso de los años será corroborada cuando los astrólogos, al confeccionar los horóscopos de las personas evolucionadas y de los discípulos, empleen los planetas esotéricos tal como yo los he dado y no la forma ortodoxa generalmente empleada. La exactitud de sus deducciones, cuando emprendan la confección de su horóscopo, dependerá, lógicamente, de su propia etapa de desarrollo y también de su habilidad para reconocer a una persona evolucionada, discípulo o iniciado. Si ellos mismos son discípulos avanzados, quizás estén propensos a establecer una norma demasiado rígida para quienes buscan la deducción astrológica, de manera que no podrán reconocer a un discípulo; si no lo son, se inclinarán a considerar como personas evolucionadas a quienes no llegan ni siquiera a ser verdaderos aspirantes. En cada caso el horóscopo será inexacto. De nada vale utilizar los planetas esotéricos en relación con el hombre común.

5. La información acerca del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y su trabajo, incluye:

a. El reconocimiento de este grupo como intermediario entre la Jerarquía y la Humanidad.

b. La naturaleza de su trabajo, a medida que influye al alma humana cuando, por mediación de los hombres y mujeres de buena voluntad, trata de determinar el período en que vivimos.

c. El trabajo de Triángulos, que personifica dos aspectos de su trabajo, es decir, formación de una red de luz, como canal de comunicación entre la Jerarquía y la Humanidad y el establecimiento simultáneo de una red de buena voluntad, expresión objetiva de la influencia subjetiva de la luz. Reflexionen sobre este enunciado.

6. La tentativa de formar una rama exotérica de los ashramas internos, evidenciada en el trabajo que he realizado con un [i254] grupo especial de aspirantes y discípulos aceptados, cuyas instrucciones emanadas de mi ashrama, han sido publicadas en el libro El Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II.

7. La enseñanza sobre la nueva religión mundial, con su énfasis puesto sobre los tres principales períodos de Luna llena (Aries. Tauro y Géminis, que por lo general caen en abril, mayo y junio, respectivamente), y los nueve (ocasionalmente diez) períodos menores de plenilunio de cada año, lo cual conduce a que se establezca la consiguiente relación entre el trabajo del Cristo y del Buda, en las mentes de las personas de tendencia espiritual, de todas partes, dando por resultado una gran expansión de la [e214] aspiración humana. Este trabajo está aún en su aspecto embrionario y debería recibir una acrecentada atención. Eventualmente demostrará ser la principal unidad vinculadora de Oriente y Occidente, especialmente si se presenta a Shri Krishna como una encarnación anterior del Señor de Amor, el Cristo. De esta manera tres grandes religiones mundiales -cristiana, hinduista y budista- se relacionarán íntimamente, mientras tanto se descubrirá que la fe mahometana está vinculada a la cristiana, porque personifica el trabajo hecho por Jesús, cuando influyó sobre uno de Sus discípulos avanzados, un iniciado muy avanzado, Mahoma.

     Un cuidadoso estudio de todo lo antedicho indicará las líneas sobre las cuales quisiera ver expandirse el trabajo en los años futuros. Les pido que analicen con esmero estas palabras, pues estimo que esto es una instrucción importante que podría considerarse como el esbozo del trabajo que deseo ver realizado. Implicará la intensificación del trabajo en la sección avanzada de la Escuela Arcana, poner mayor énfasis sobre las reuniones de plenilunio, organizar cuidadosamente el trabajo de Triángulos y de Buena Voluntad, como un esfuerzo extra para ayudar en el trabajo del nuevo grupo de servidores del mundo, además del reconocimiento de los miembros de dicho grupo, donde y cuando entren en contacto con ellos. Esta tarea no será fácil, hermanos míos, si esperan únicamente encontrar a quienes piensan y trabajan y reconocen a la Jerarquía de igual manera que ustedes, o si excluyen a quienes trabajan en la religión y en otros campos, en forma distinta [i255] de la de ustedes. Recuerden, como ejemplo de ello, que el gran Movimiento Laborista del mundo fue iniciado por uno de los Maestros, y en la actualidad está complementado por Su ashrama.

     Entramos ahora a analizar detalladamente la Regla Trece. En las páginas que anteceden he definido algunos amplios principios y delineado un nuevo aspecto del trabajo que emprendí para la humanidad -bajo instrucciones de la Jerarquía. La enseñanza que impartí es muy abstrusa; poco será de verdadero valor para la mayoría de los estudiantes, pero una idea amplia y general podrá tomar forma y proporcionar el trasfondo inamovible para la enseñanza posterior. Recuerden que la enseñanza dada por mí es de carácter intermedio; así como la proporcionada por H.P.B., bajo mis instrucciones, fue preparatoria. La enseñanza programada por la Jerarquía para que preceda y condicione a la nueva era de Acuario, es de tres categorías:

1. Preparatoria, dada en 1875-1890 escrita por H.P.B.

2. Intermedia, dada en 1919-1949 escrita por A.A.B.

3. Reveladora, surgirá después de 1975 será dada en amplia escala a través de la radio.

     [e215] A principios del próximo siglo aparecerá un iniciado que continuará esta enseñanza. Enseñanza que provendrá de la misma fuente de "Impresión", pues mi tarea no ha terminado, y esta serie de tratados, vinculadores del conocimiento materialista del hombre y de la ciencia de los iniciados, todavía debe recorrer otra fase. Lo que queda del siglo actual, como ya he dicho en otra parte (El Destino de las Naciones), debe dedicarse a la reedificación del santuario en que vive el hombre, a la reconstrucción de la forma en que vive la humanidad, a la reconstrucción de la nueva civilización sobre los cimientos de la antigua, y a la reorganización de las estructuras del pensamiento y la política mundiales, más la redistribución de los recursos del mundo de acuerdo al propósito divino. Sólo entonces será posible ampliar la revelación.

     Teniendo presente la secuencia mencionada [i256] comenzaré el análisis de las frases de esta regla:

1. Que el grupo esté dispuesto a revelar el misterio oculto.

     La disposición a que aquí se refiere, nada tiene que ver con la disposición personal o con la unidad grupal, sobre la cual he insistido frecuentemente; tampoco con la pureza individual, consagración o desarrollo mental, ni con las relaciones grupales cuando derivan en armonía y comprensión. Concierne a algo muy distinto de estos factores, que son considerados automáticos y necesariamente presentes. Me refiero al resultado de todos ellos, así como ellos, a su vez, son el resultado del contacto con el alma, es decir, a los efectos forjados en el grupo, debido al control monádico existente y efectivo, que se está logrando en forma creciente. ¿Qué significa esto? Significa que todos y cada uno de los miembros del grupo se hallan en el sendero de la iniciación, en cualesquiera de sus etapas, y que el grupo, como tal, está en proceso de recibir la iniciación, porque en esta etapa la iniciación es un proceso y no un acontecimiento. Significa también que se está construyendo el antakarana grupal y utilizándose conscientemente, por lo tanto, es presentido (aunque muy imperceptiblemente) el propósito divino y se obedece y se lleva a cabo el Plan. Significa además que los tres hilos del "arco iris" son ahora fuertes y están firmemente anclados, y ello permite no sólo conectar los dos aspectos del equipo mental (mente superior e inferior), sino atravesar los tres niveles de la conciencia triádica, lo cual quiere decir que estos tres hilos están también firmemente enraizados en lo que simbólicamente he denominado la Cámara del Concilio en Shamballa.

     La Cámara del Concilio no es una localidad o lugar, sino un estado de conciencia dentro de la omniabarcante Vida. Los tres puntos de introducción dentro de la esfera de la Conciencia [e216] planetaria, o (si les parece mejor, aunque deben recordar que pensamos y hablamos en símbolos) del cerebro planetario, tienen una leve analogía en [i257] los tres puntos sensibles que existen en la cabeza del discípulo o del iniciado, es decir, en la región de la glándula pineal del cuerpo pituitario y de la glándula carótida. Éstos, como bien saben, están ubicados en las zonas denominadas centro coronario, centro ajna y centro alta mayor. Aunque dichas analogías son muy reales y funcionan en minúscula escala, el iniciado logra la deseada "perfección" cuando los tres puntos en la cabeza se han relacionado, y el amor, la voluntad y la inteligencia, actúan como síntesis. Aquí descubrimos una semejanza con la tríada espiritual y con los tres puntos existentes en la Cámara del Concilio, presididos por los tres Budas de Actividad, en cuyas excelsas conciencias se unen los tres hilos del antakarana y entran en actividad. en forma incomprensible para ustedes. Lógicamente, este gran antakarana sólo puede ser construido correctamente por quienes análogamente están construyendo el antakarana individual.

     Por lo tanto, habrán advertido la necesidad de organizar eventualmente, en el mundo, un grupo que esté muy bien constituido, meticulosamente seleccionado e internamente relacionado, cuyos miembros sean iniciados, que hayan construido sus propios "arco iris", con comprensión y exactitud, capaces de trabajar en tal completa unión, que el antakarana grupal se convierta en un ininterrumpido canal directo de comunicación desde Shamballa al grupo, porque cada miembro del grupo será un miembro de la Jerarquía. De esta manera los tres centros planetarios entrarán en la necesaria relación y otro gran triángulo emprenderá la verdadera actividad funcionante. Cuando esto tenga lugar, una revelación, jamás soñada, se manifestará en la Tierra; una nueva cualidad divina, de la cual no tenemos la menor idea, hará sentir su presencia, y el trabajo del Buda y del Cristo y el del venidero Avatar, será reemplazado por Aquel que Shamballa y la Jerarquía esperan, Aquel de Quien la doctrina del Mesías y de los Avatares ha sido y es, en la actualidad, un pálido y lejano símbolo. Ellos mantienen en la conciencia de los hombres este concepto de la Gran Revelación, debido a la expectativa evidenciada en la Jerarquía [i258] y a través del "trabajo preparatorio" emprendido ahora en Shamballa.

     Por lo tanto, esta instrucción no va dirigida al primer grupo o grupos que reciban estos escritos; está destinada a un grupo que se formará posteriormente y preparará el camino, y de él pueden formar parte los aspirantes más avanzados si "caminan humildemente con su Dios". Éste, hermano mío, es uno de los preceptos más avanzados de cualquier Escritura del mundo, y está contenido en La Biblia. No se refiere en absoluto a la humildad tal como [e217] generalmente se la interpreta y entiende. Significa la habilidad de observar la vida con un sentido de divina proporción, desde el ángulo de las matemáticas espirituales y (por paradójico que parezca) sin ningún sentido de dualismo. El significado común es incorrecto. El verdadero, implica aceptación y comprensión del propósito, en tal forma que la personalidad consagrada -controlada por la mónada, por intermedio del antakarana y en colaboración con el único Dios conocido- camine por las sendas de la Tierra como un canal para las tres cualidades divinas (amor, voluntad, inteligencia) y también como un canal para lo que las tres cualidades le permitirán más adelante presentir, conocer y revelar.

     Éstas son importantes y solemnes manifestaciones que contienen en sí los elementos de la profecía, pero de una profecía que no tiene, en sentido alguno, relación con la salvación de la humanidad. Se refiere a una Aparición activa que, de acuerdo a la Ley de Síntesis, será Ése que los tres grandes centros planetarios de la vida divina en forma mancomunada están destinados a revelar. Subsiste algo, detrás de los tres aspectos divinos, de tan magna importancia, belleza y potencia reveladora, que todos los acontecimientos del tiempo pretérito hasta la actual y entrante era acuariana, han sido sólo la preparación inicial e iniciática.

     En esta regla están indicados dos pasos preparatorios y cuatro actividades o, si prefieren, pueden denominarlas demostraciones de aptitud para el trabajo a realizar. Las últimas corresponden a las "cuatro cosas que el discípulo debe aprender a captar antes de revelársele el misterio más recóndito", [i259] como lo expone la Regla para Aspirantes. Existe una definida relación entre ambas reglas y la observaremos a medida que prosigamos. Los dos preceptos preliminares resumen simplemente los efectos que han tenido lugar en la vida del discípulo cuando ha aprendido y aplicado la significación de las Reglas para Aspirantes, pero, en la actualidad, los efectos se manifiestan en un grupo de discípulos que ha recibido ciertas iniciaciones y actúa como un grupo unificado. La simplicidad del tema es muy grande, no obstante, siempre se lo considera complejo. El aspirante llega a ser consciente del alma y se convierte, por lo tanto, en iniciado; nunca olviden que el alma en su propio plano es un iniciado de todos los grados. En último análisis, la iniciación es la comprensión y el reconocimiento, por la conciencia cerebral, de las distintas esferas y estados de divina percepción, con la consiguiente demostración de esta realidad, eterna realidad, en la vida. Debido a ello el hombre piensa únicamente en términos grupales, y lo hace automática e inconscientemente: expresa la integridad grupal como si fuera una mera parte de su naturaleza, en la misma forma que en la etapa de la personalidad [e218] y durante los eones transcurridos, desde la individualización, pensó exclusiva y naturalmente en términos del yo separado.

     Mientras una persona realiza conscientes esfuerzos para llegar a tener conciencia del grupo, y se entrena y disciplina a fin de trabajar en forma grupal y como parte de un grupo, está aún centrada en la personalidad. Esta expresión de la personalidad puede ser de orden muy elevado, y el aspirante o discípulo poseer, como persona, un altruismo superior, pero sin llevar una vida grupal. La etapa de transición es muy difícil y frecuentemente desalentadora. La conciencia dualista posee sus propios problemas, derivados del nuevo aspecto que se le ha presentado. El discípulo reacciona a las condiciones y problemas grupales; sintoniza fácilmente la conciencia de los que forman el grupo; es consciente de las reacciones y aspiraciones del grupo, pero sigue siendo él; está aún atravesando por una etapa de reajuste interno a fin de llegar a un estado del ser y percepción para los cuales las relaciones del pasado no le proporcionaron un antecedente que pueda servirle de guía. Cuando el grupo y sus miembros son capaces de adaptarse (acatar y [i260] ajustarse a la Regla Trece para discípulos e iniciados), llegan a fusionarse tan íntimamente en el alma (dentro de sí mismos y con los demás yoes), que la situación se invierte, entonces dichos miembros deben realizar un esfuerzo para pensar y reaccionar como personalidades. He explicado el problema con estas palabras a fin de esclarecerlo, si ello es posible.

     Cuando se ha alcanzado esta etapa de centralización, el grupo puede comenzar a develar el misterio oculto. Todo lo que puedo decir sobre ese misterio es que concierne al propósito y razón por el cual nuestro Logos planetario encarnó y se convirtió en la Vida animadora de nuestro planeta Tierra; concierne a la inherente necesidad de Su propia naturaleza, de llegar a una etapa en la escala cósmica de la evolución que lo trasformará -como resultado- en la Vida animadora de Un planeta sagrado. Recuerden que nuestro planeta no es aún sagrado, aunque está próxima esa gran transformación. El enigma cósmico del proceso de transformación está siendo desentrañado por Sanat Kumara, en la actualidad, y cuando Ése que influye sobre Él, durante esta encarnación, haya establecido los cambios necesarios por medio de un proceso de transformación y transmutación, entonces tendrá lugar una gran Transfiguración y Él ocupará Su lugar entre quienes tienen el poder de actuar por medio de un planeta sagrado.

     Dicho proceso complementa el proceso evolutivo. La evolución es un efecto de este trabajo oculto que emana de niveles cósmicos; sólo cuando la evolución haya recorrido su trayectoria a través de la multiplicidad de formas, ciclos, cadenas, esferas, rondas, razas y períodos mundiales, sabremos algo de la verdadera naturaleza [e219] del misterio oculto, el cual es tenuemente presentido en la Cámara del Concilio de Shamballa. Buda y Cristo expresan las cualidades que -al ser demostradas más universalmente- indicarán su naturaleza, si así puedo expresarlo. Juntos están movilizando el equipo existente en nuestro planeta, que hará inevitable la revelación del misterio. Lo antedicho dará un indicio y mucho material para reflexionar. Más no puedo decir, y lo dicho lo comprenderán [i261] en forma imprecisa. Analicemos ahora el segundo paso preliminar.

2. Que el grupo demuestre el significado superior de las lecciones aprendidas, aunque cuatro, es una sola.

     Los aspirantes aprenden, al recorrer el sendero de probación, a ver el significado de sus actividades en el plano físico, en términos del mundo de deseos, el plano astral. Lo que ellos hacen tiene su origen en ese plano y da significado a sus actos. Éste es el abecé del ocultismo elemental y de la verdadera psicología. Posteriormente ingresan en un mundo superior de significados y descubren que "como un hombre piensa en su corazón, así es él". De esta manera es dominada lentamente la lección que comparte el impulso kama-manásico y (durante el aprendizaje) el deseo, impulsado por la mente, complementado por la personalidad, pierde su aferramiento sobre el aspirante. Más tarde y a medida que el alma comienza a dominar, aprende también el significado del amor, y paulatina y frecuentemente, por medio de la subyugación del dolor, absorbe el significado o la significación de la actividad, relación e iniciación grupales. Por lo tanto, en esta etapa está preparado (como lo expone la regla) para aprender el significado superior de las cuatro lecciones, procesos o etapas que, no obstante constituyen en sí una sola lección. Las cuatro lecciones, aprendidas hasta este punto, lo han preparado para las cuatro lecciones que -como iniciado, cuya conciencia está centrada en la Triada espiritual- debe ahora dominar. En resumen, constituyen las cuatro fases de una actividad que lo conducirá a un punto de tensión el cual le indicará la siguiente y posible etapa iniciática. Podrían emplearse cuatro palabras para expresar el proceso: Radiación Magnetización, Transmutación, Comunicación. Permítanme explicar brevemente, a quienes poseen conciencia iniciática, algunas de las significaciones elementales de estas palabras:

1. Radiación. El iniciado es un centro que irradia luz y amor. La radiación tiene dos efectos:

a. Ha convertido al iniciado en un factor esencial y vital para obtener la unidad en el ashrama del Maestro. [i262]

b. Ha permitido reunir su propio grupo y así comienza a formar su propio ashrama.

Los miembros del grupo mundial que revelará el misterio oculto [e220] serán todos "centros radiantes", en mayor o menor medida, y por lo tanto invocadores y evocadores. Esta reflexión contiene la clave de la Ley de Síntesis, de unidad y de fusión, dada en la Regla Trece para iniciados.

2. Magnetización. El iniciado que irradia luz y amor es a su vez magnetizado por el aspecto divino más elevado que se conoce -la Vida, la cual se expresa por medio de la voluntad y del propósito, siendo en consecuencia de carácter dinámico. El iniciado constantemente se carga de vida, y en consecuencia puede trabajar con la impelente Ley de Evolución que (como se dice en la regla que estamos considerando) "llevará al grupo hacia los tres superiores". ¿Han podido observar cómo las diferentes fases de la enseñanza conducen de una a otra etapa y proporcionan una gran escala para acercarse a la realidad? Llamaré la atención de que en las Catorce Reglas para Aspirantes y las Catorce Reglas para Discípulos e Iniciados, tenemos los dos grandes cursos fundamentales de las futuras Escuelas de los Misterios, sobre las que ya he informado al mundo, en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista.

3. Transmutación. Significa una realización y no un proceso; el trabajo de trasmutar la naturaleza inferior en superior y el deseo en amor, de trasformar el propósito de la personalidad en vivencia y en existencia grupales, ha conducido a la total transfiguración, que hace innecesario el proceso de transmutación. Pero -y esto debe destacarse- como resultado de esa realización, el arte de la transmutación constituye ahora el instrumento que el iniciado puede emplear para transmutar aquello que no es él, y así, conscientemente y con un propósito bien definido, llevar adelante los objetivos de la evolución. La transmutación "desaparece" de su propia vida, pero las fuerzas que han sido trasmutadas en energía espiritual comienzan ahora a producir un efecto dinámico transmutador en el mundo de las formas, donde ha preferido trabajar y servir de acuerdo a su rayo e intención ashrámica. [i263]

4. Comunicación, a la cual se refiere el Libro de las Revelaciones de El Nuevo Testamento, donde dice que al iniciado se le entregó una piedra blanca y que en ella había escrito "un nuevo nombre", el "oculto nombre egoico". Aquí no encuentro palabras para explicar su significado superior. Dicha comunicación marca la etapa culminante en la obtención del punto de tensión, donde puede ser oído el Sonido y no sólo la Palabra. Recuerden que O.M. es simplemente una palabra emitida simbólicamente y destinada a introducir en las mentes de los que huellan el sendero, esos dos grandes puntos de tensión donde

a. se le comunica al discípulo el "oculto nombre egoico" siendo en lo que a él concierne, la Palabra del rayo de su alma, y [e221]

b. se oye el Sonido del cual el O.M. es el símbolo, primera letra del séptuple Nombre del Logos planetario. Nada más puede divulgarse sobre dicho tema, ni tampoco estoy en situación de hacerlo.

     Estos dos preceptos preliminares proporcionarán una idea de la complejidad de la enseñanza contenida en las reglas para iniciados. La comprensión y la expresión de las cuatro reglas para aspirantes, demostradas por el discípulo que se desempeña en un grupo, puede resumirse en la palabra: Ser. Habiendo dicho esto ¿qué significado tiene para ustedes? Ser, en sí, sólo pueden comprenderlo quienes han "revivido" monádicamente y actúan en los tres mundos de la Tríada espiritual en forma más positiva de que lo que pudiera actuar, en los tres mundos de la evolución humana, una personalidad altamente evolucionada; también pueden comprenderlo quienes han captado parcialmente el propósito para el cual vino a la existencia Sanat Kumara, que está llevando a cabo Su intención por medio de la vivencia dirigida.

     Ahora abordaremos los cuatro mandatos principales impartidos al discípulo iniciado cuando se prepara para trabajar, regido por las Leyes del Espíritu, como alma consciente y (para propósitos de servicio) mediante la personalidad. Existen muchos iniciados que actúan sin poseer el cuerpo de contacto que proporciona la personalidad, pero no nos ocuparemos de ellos, sino de los discípulos capaces de trabajar como grupo [i264] en el plano físico, cumpliendo, por un lado, la intención ashrámica y, por otro, preparándose para hollar el Camino de la Evolución Superior. El primer mandato principal es:

3. Que el grupo comprenda la Ley de Síntesis, de unidad y de fusión.

     La Ley de Síntesis, como es bien sabido, es la ley de la existencia espiritual y una de las tres leyes mayores de nuestro sistema solar y también de nuestro planeta, ley básica cósmica, aplicada desde fuentes desconocidas, como lo son las Leyes de Atracción y Economía. Me he ocupado algo extensamente de estas tres leyes en Tratado sobre Fuego Cósmico, y sobre las otras dos Leyes de Atracción y Economía he dicho e insinuado mucho. Poco puedo decir acerca de la Ley de Síntesis, ley que rige las actividades de la Tríada espiritual y que condiciona la vida monádica. No actúa mediante el empleo de la energía del amor ni por la aplicación del principio de economía. El cumplimiento de estas leyes es necesario y preliminar a la comprensión de la Ley de Síntesis y, bajo la égida de esta Ley, se subyuga a los mundos de la ilusión y del espejismo y se rechaza el control de maya; bajo la Ley de Atracción es revelada la naturaleza del amor, ante todo por el deseo de vivir [e222] en la forma y luego por la atracción hacia el alma y la consiguiente resolución de la dualidad alma y personalidad, produciendo la unidad que, a su debido tiempo, sirve para revelar un mayor dualismo potencial, el del alma y del espíritu; dualidad fundamental que también debe ser resuelta, y permite que la esencial y universal dualidad planetaria, espíritu-materia, esté presente en tiempo y espacio.

     La Ley de Síntesis se refiere a esta relación y a la veracidad de la colosal aseveración de Helena Blavatsky de que "materia es espíritu en la etapa más inferior de la manifestación y espíritu es materia en la etapa superior". El grupo debe aprender esta síntesis; también debe comprender dicho relación, y a su debido tiempo conocer la diferencia (porque existe diferencia) entre síntesis, unidad y fusión.

     [i265] Quizás piensen que estas palabras significan lo mismo, pero no es así; fusión se relaciona siempre con la unión consciente del alma y la sustancia, hasta obtenerse un punto de equilibrio, en el cual llega a ser posible la unidad y donde se perturba el punto de equilibrio -mediante la obtención de un punto de tensión. Todo ello tiene lugar en tres etapas bien definidas cuando la fusión de la personalidad y el alma se produce por el esfuerzo autoiniciado del discípulo: primero, en el sendero de probación, luego en el sendero del discipulado y, finalmente, durante la tercera iniciación, en el sendero de iniciación. Es esencial recordar siempre que la tercera iniciación, la Transfiguración, constituye la primera iniciación desde el punto de vista de la Jerarquía, aunque es la tercera desde la limitada visión del aspirante. El iniciado aprende el verdadero sentido de la unidad, lo cual sólo es posible cuando se puede registrar conscientemente la influencia monádica y el antakarana está en proceso de ser construido conscientemente. Quiero destacar la palabra "conscientemente"; gran parte del trabajo para obtener la fusión y la realización se hace inconscientemente, de acuerdo a la fundamental Ley de Evolución, Ley shambállica que personifica la actuación de la inescrutable voluntad de la Deidad. El trabajo que se realiza en las tres etapas del sendero debe ser intencional y, por lo tanto, emprendido conscientemente y planificado inteligentemente; ante todo debe estar respaldado por la determinación luego por la voluntad espiritual y finalmente como aspecto complementario del propósito.

     Por lo tanto, la fusión podría considerarse como el proceso individual de integración espiritual, relacionando -en plena conciencia vigílica- los tres aspectos divinos del hombre. La unidad podría conceptuarse como la adaptación consciente, del discípulo iniciado, a un todo mayor, su absorción en el grupo por el acatamiento de las leyes del alma, como rigiendo su actitud hacia aquello [e223] donde vive, se mueve y tiene su ser. Esto continúa mientras él no hace distingos ni establece diferencias y mientras sea inconsciente de cualquier reacción separatista, porque en él ya no existe el instinto de separación. Esto se refiere a su unicidad con el mundo de [i266] las energías donde actúa, convirtiéndolo en un ininterrumpido canal para la energía y, por consiguiente, en una parte integrante y dúctil de su medio ambiente y, ante todo, del grupo al que ha sido atraído automáticamente, de acuerdo a la ley de su alma. Ha aprendido todo lo que le fue posible, por medio de los procesos de diferenciación, a los cuales estuvo sometido durante eones. El principio inteligencia lo controla y el del amor lo motiva, logrando en consecuencia la unidad. Pero, hermanos míos, es la unidad de su rayo, de su ashrama y del Plan; la unidad de la Jerarquía existe para los propósitos del servicio y del trabajo activo en sus siete grupos y tres sectores o secciones principales. En verdad significa realización y liberación. Aún queda mucho por aprender si queremos hollar el Camino de la Evolución Superior y elegir entre los siete Senderos cósmicos -elección que, en forma curiosa, no depende del rayo, pues estos Senderos están regidos por todos los rayos.

     La elección sólo puede hacerse por medio de la síntesis. La Ley de síntesis "actúa por intermedio de los Siete que sólo son Uno; indica los siete caminos, no obstante, quienes se hallan en ellos son uno; inicia lo universal en los muchos, pero mantiene su integridad; origina el plan, pero conserva intacto el propósito; ve la multiplicidad necesaria de acuerdo a la Ley de Sacrificio, pero subordina esa ley a la Ley de Síntesis; exhala los innumerables Alientos, sin embargo, es la Vida Misma".

     En esta tentativa de parafrasear una antigua definición de la Ley de Síntesis, he expuesto todo lo que puedo decir sobre el tema. La inspiración llegará sólo a medida que los discípulos construyan el antakarana y actúen como la Tríada espiritual dentro de la Vida monádica, así como aprendieron a establecer contacto con el alma y a actuar en la triple personalidad dentro del alma; luego sobrevino la revelación. Nada se obtendrá si continúo dilucidando el tema. Prosigan el trabajo de construcción del antakarana, que la luz brillará sobre su camino y la revelación guiará sus pasos.

     [i267] El segundo mandato principal (la cuarta frase de la regla) es la siguiente:

4. Que el triple método para trabajar con lo dinámico, lleve al grupo hacia los Tres Superiores, donde reina la Voluntad de Dios.

     Este precepto contiene una información algo nueva para el iniciado moderno que actúa en un cuerpo físico, siéndole algo [e224] difícil captar una mínima parte de su significación. Para mí es inusitadamente difícil dar el más leve indicio del mismo, en lo que concierne a discípulos como ustedes. Lo único que puedo hacer es respaldarme en la Ley de Analogía, por medio de la cual el microcosmos puede obtener un destello de comprensión sobre los aspectos más evidentes del Macrocosmos.

     Primero, me referiré a las palabras "los Tres Superiores"; veré si puedo esclarecer parcialmente esta compleja idea. Las palabras "Tres Superiores" se refieren a los tres Budas de Actividad que aún colaboran activamente con el Señor del Mundo. Como se ha dicho, ambos están íntimamente vinculados con Sanat Kumara. Lo acompañaron cuando decidió encarnar por intermedio de nuestro planeta Tierra. Es muy difícil comprender Sus misteriosas y peculiares funciones. No pertenecen en absoluto a este sistema solar; han pasado por la etapa humana en ciclos mundiales tan lejanos y remotos, que esa experiencia ya no constituye parte de Su conciencia; actúan como asesores de Sanat Kumara, en lo que concierne a Su propósito inicial, razón por la cual aparecen en esta regla las palabras, "reina la Voluntad de Dios". Su tarea suprema consiste en procurar que, en la Cámara del Concilio en Shamballa, ese propósito se mantenga firmemente dentro de la "zona de preparación" (no sé como expresarlo de otra manera) de ese Concilio. Actúan en forma especial como intermediarios vinculadores entre el Logos de nuestro sistema solar y la Vida animadora de la constelación de Libra; relacionan estos dos grandes centros de energía con nuestro Logos planetario.

     En el último sistema solar Ellos constituyeron los Logos planetarios de tres planetas, donde el principio mente alcanzó su [i268] etapa más elevada de desarrollo; personifican en Sí Mismos, en forma peculiar, el aspecto sabiduría del segundo rayo, cuando éste se expresa principalmente mediante lo que el Bhagavad Gita denomina "habilidad en la acción". De ahí proviene Su nombre: Budas de Actividad.

     Debido a que los Budas de Actividad están condicionados por un aspecto de la Ley del Sacrificio, Sanat Kumara ha dado un paso más que Ellos. Sin embargo, dentro de la conciencia planetaria y entre Quienes desarrollan los propósitos divinos, nadie ha alcanzado la etapa evolutiva del Eterno Joven y la de los tres Budas. Estas cuatro grandes Vidas desarrollan Sus planes por intermedio de los Señores de los Siete Rayos. De acuerdo a la Ley de Analogía son para Sanat Kumara lo que los tres aspectos de la mente en el plano mental, para el discípulo y el iniciado. Su acción representa:

     La mente concreta o mente inferior del Logos planetario. [e225] La energía que denominamos alma, y el discípulo llama "el Hijo de la Mente".

     La mente superior o abstracta, pero todo ello considerado desde niveles e implicaciones cósmicas. Su actividad produjo (después de una larga trayectoria de la evolución) el acto de la individualización, trayendo el reino humano a la existencia. Por lo tanto, podría decirse que, en forma misteriosa, los tres Budas de Actividad son responsables de:

1. El acto de la Individualización. El Buda que en esa época fue responsable de esa actividad mayor ha estado temporariamente pasivo desde los días de Lemuria. Cuando está activo trabaja por medio del séptimo rayo y extrae la energía necesaria de dos constelaciones: Cáncer y Géminis.

2. El acto de la Iniciación. Llamaré la atención sobre la palabra "acto"; no me refiero al proceso. El correspondiente trabajo del Buda sólo empieza en la tercera iniciación, cuando el Logos planetario es el Iniciador. En esa iniciación comienza a funcionar el aspecto voluntad. El Buda implicado en el proceso iniciático se halla, en la actualidad, extremadamente activo; actúa a través del Cristo [i269] y del Señor del segundo rayo, extrayendo la energía necesaria de las constelaciones de Capricornio y de Acuario.

3. El acto de la Identificación. Involucra lo que se ha denominado el "momento de abrirse", durante el cual el iniciado ve lo que reside en la intención cósmica y comienza a actuar no sólo como unidad planetaria, sino como punto focal cósmico. El Buda de Actividad responsable de este tipo de actividad planetaria, actúa con el Señor de primer rayo, funcionando como vanguardia de la conciencia de la Vida que anima a Aries y a Leo. Su trabajo recién ahora comienza a asumir importancia.

     Comprendo que esta información poco significa para ustedes y que está más allá de su entendimiento, pero gran parte de lo que impartí en Tratado sobre Fuego Cósmico también lo estaba. El único valor que para ustedes puede representar es la revelación de la vinculación e interrelación existentes entre todas las partes de nuestro sistema solar, del universo y del zodíaco. Existe una relación básica entre estos tres grandes Budas, establecida en eones pretéritos y firmemente mantenida entre nuestro planeta, tres de los siete planetas sagrados y seis de las constelaciones mayores -los tres y las seis que, en forma muy excepcional, conciernen al cuarto reino de la naturaleza. Otros planetas y constelaciones están también relacionados con la familia humana, pero su relación está más agresivamente (si puedo emplear tal palabra) vinculada con los tres reinos subhumanos. Pero no me ocuparé de ellos. En la sección astrológica [e226] de Tratado sobre los Siete Rayos, T. III, Astrología Esotérica, me ocupé de su relación con el reino humano.

     Observarán que he insinuado la existencia de cinco triángulos:

1. El formado por la interacción de las energías de los tres Budas de Actividad, creando un triángulo estrechamente relacionado con el planeta Saturno.

2. El triángulo de los tres rayos a través de los cuales actúan los tres Budas.

3. El que está formado por los tres planetas vinculados a los Señores de cada uno de los tres rayos, por cuyo intermedio Ellos expresan Su energía impulsora. [i270]

4.-5. Dos triángulos entrelazados, creados por las seis constelaciones de las cuales los tres Budas de Actividad extraen la energía necesaria y están singularmente relacionados -con aquéllas por Su karma individual. Ambos triángulos entrelazados forman la estrella de seis puntas, tan común entre los símbolos ocultistas.

     De acuerdo a la Ley de Analogía tenemos otro triángulo sumamente importante en el cuerpo humano, y (esotéricamente considerado) está vinculado al tema en consideración:

1. El centro ajna, que contiene la energía directriz de ese cuerpo de actividad que denominamos personalidad.

2. El centro laringeo, se halla en la actualidad peculiarmente activo en todos los seres humanos, atestiguando el éxito del trabajo creador de los Budas de Actividad, que, a su vez, tiene un pequeño y simbólico triángulo propio sobre el cual llamo la atención: la glándula tiroides y la paratiroides.

3. El centro en la base de la columna vertebral. En determinada etapa del proceso evolutivo es energetizado, para entrar en actividad, por la energía que emana de los Budas de Actividad, que no están muy activos en esta particular época. Dicha energía afluye al cuarto reino, pero no va dirigida hacia determinado individuo. Estas Grandes Vidas actúan a través de grupos mayores. Su potencia es tal que de otra manera sería destructora.

     El propósito de la Deidad se halla necesariamente incorporado a una proposición mental y, por medio de ella, los tres Budas de Actividad complementan Su trabajo. No puedo explicar esto con mayor claridad. Llegará un momento en la experiencia de los iniciados donde -cada uno por sí mismo- deberán imprescindiblemente formularse esa proposición mental y, por su intermedio, cada iniciado incorporará su comprensión individual del propósito divino, tal como el Plan le fue revelado.

     [e227] Podrá hacerlo únicamente por la experiencia grupal, en colaboración con su grupo, y cuando el grupo -como un todo- alcance un grado similar de comprensión [i271] y llegue conjuntamente hasta los lindes de esta más elevada revelación para la humanidad. Cuando lo logre por primera vez, el grupo quedará sometido a la emanación directa de los Tres Superiores y también bajo un aspecto, hasta ahora incomprendido y desconocido, de la Cámara del Concilio en Shamballa. Ello significará una elevada etapa iniciática del grupo, estando vinculada, en efecto, a la actividad interjerárquica. Está apareciendo en la conciencia de los miembros del grupo como un acontecimiento que tuvo lugar en el Ashrama de Sanat Kumara, la Jerarquía Misma, el cual acontece debido al estímulo que reciben todos los ashramas durante determinada Luna llena, y concierne a la relación de los ashramas, como un todo, con Shamballa y no con la Humanidad.

     ¿Pueden captar algo de lo que con tan poco éxito estoy tratando. de impartir? Hay una actividad ashrámica que permanecerá desconocida para la conciencia cerebral del discípulo, hasta el momento de recibir la tercera iniciación, y sus resultados se perciben tenuemente aunque acrecentadamente. Está relacionada con la interacción entre Shamballa y la Jerarquía, pero no entre la Jerarquía y la Humanidad. Concierne al propósito y al plan, pues éste último es el instrumento del primero. El acto de la realización tiene lugar por intermedio de la tríada formada por un Maestro y Sus dos discípulos avanzados, o por los tres Maestros que pertenecen al mismo rayo, por ejemplo, el Maestro K.H. y Su ashrama, yo y mi ashrama y otro ashrama afiliado.

     Por esta razón, en todos los grupos exotéricos vinculados a un ashrama, tienen un guía grupal más otros dos que son reflejo o analogía de la Tríada superior, lo cual es parte de la exteriorización de la Jerarquía, que en la actualidad procede con rapidez.

     La importancia de comprender la función que desempeñan los triángulos constituye una apremiante necesidad. Esto es una insinuación para los estudiantes en el campo de la política, donde cada país, bajo distintos nombres, tiene un gobernante elegido y el ministro responsable de los asuntos locales (o de relaciones interiores) y un secretario del exterior responsable de las relaciones exotéricas.

     [i272] Quizás sería de interés decir algo más sobre los Budas de Actividad. Cada uno de Ellos tiene una relación especial con las tres razas que fueron y son estrictamente humanas: la tercera, la cuarta y la quinta raza raíz, denominadas: Lemuria, Atlante y la actual raza Aria (no empleo el término "Aria" en la acepción dada por la raza germana). En un modo peculiar, Ellos representan en [e228] Shamballa el alma de cada una de estas tres razas. Aquí quizás hay algo que puede complicar esta cuestión, pero en realidad es muy simple. Las almas que encarnan en cada raza son siempre las mismas, y el alma correspondiente queda a su vez bajo la influencia del Buda respectivo, poseyendo los tres, distintas cualidades. Como ya expresé, representan -en Su aspecto inferior- los tres aspectos de la mente. Tenemos:

1. La naturaleza instintiva, a medida que se desarrolla en naturaleza mental, adquiere un carácter automático y subconsciente y -al mismo tiempo- asume algunas de sus cualidades superiores paralelas.

2. La mente concreta inferior, en su etapa más desarrollada, a medida que gradualmente asume control y reemplaza al instinto en la conciencia del hombre. Los Budas de Actividad presiden lo que podría denominarse (empleando un término técnico y oculto) el principio ahamkara -la mente, cuando sirve los intereses egoístas del hombre, y le permite obtener un sentido de proporción y estimar más sutilmente los valores. Recuerden que el egoísmo es una etapa del desenvolvimiento, necesaria para que la humanidad conozca el precio del propio interés.

3. La mente de la personalidad, controla al hombre y lo conduce a la comprobación de la naturaleza del poder y del éxito y -ante todo- de la integración. Esto también es una fase imprescindible y precede a una etapa del despertar.

     Estas tres grandes Vidas asociadas al Señor del Mundo podrían considerarse como aspectos constituyentes de Su personalidad, aunque ello no es técnicamente [i273] correcto. El apelativo Sanat Kumara no es Su verdadero nombre, del cual sólo la primera letra es conocida por los Maestros, la segunda es únicamente conocida por los Chohanes. La primera sílaba de Su nombre es conocida en la Cámara del Concilio de Shamballa, pero el resto de Su nombre permanece en el anonimato. Los tres Budas de Actividad son para el Logos Planetario (ésta es otra definición) lo que la Tríada espiritual es para la personalidad consagrada del discípulo iniciado, pues tal es la categoría espiritual del Logos planetario; el Buda que ahora entra en actividad actúa por medio de la voluntad espiritual.

     Dentro del cuerpo del Logos planetario, la humanidad construyendo lentamente lo que se denomina antakarana, siendo en realidad, el hilo vinculador entre el centro coronario de Sanat Kumara y Su centro cardíaco. Reflexionen sobre estas palabras. Involucran un misterio, y poco puedo hacer para esclarecerlo. A medida que la humanidad construye o crea los triángulos de luz y de buena voluntad, invoca realmente una actividad de [e229] respuesta de dos Budas de Actividad -del que actúa por medio del aspecto voluntad y del que lo hace por medio del aspecto amor existente en la humanidad, aplicado inteligentemente. No olviden que estos tres grandes Budas resumen, en un sentido peculiar, la esencia trasmutada de un sistema solar anterior, donde la actividad inteligente constituyó la meta. Hoy, dicha esencia subyace en toda actividad en el actual sistema solar, pero está motivada por el amor, lo cual no sucedió en la manifestación anterior. Los Budas Mismos forman un Triángulo profundamente esotérico.

     Los dos tipos de triángulo que un escaso puñado de personas están creando hoy, se relacionan con ese triángulo básico. Un tercer tipo de triángulo será construido en fecha muy posterior, pero sólo cuando los dos tipos anteriores hayan quedado bien establecidos en la conciencia humana. Entonces estará involucrada y presente la actividad de los tres Budas y tendrá lugar una importante integración planetaria. Su símbolo lo tenemos en el hombre cuando sus tres centros en la cabeza (ajna, brahamarandra y alta mayor) están [i274] activos e inquebrantablemente relacionados, constituyendo así un triángulo de luz dentro de la cabeza.

     Los Budas de Actividad extraerán de los triángulos que se están creando, y los que se construirán posteriormente, esa esencial cualidad (raras veces hallada hoy) que se utilizará para la construcción de este aspecto concepto del antakarana planetario.

     Los triángulos de luz y buena voluntad son esencialmente invocadores. Constituyen el abecé de la futura Ciencia de Invocación. Su fuerza depende, en un caso, de la profundidad del sentimiento, y en el otro, de la fuerza de voluntad con que han sido creados. Doy aquí una sugerencia nueva y útil a los discípulos que están emprendiendo este nuevo proyecto tan cercano a mi corazón. Dicho trabajo debe ir adelante. Debido a que el concepto es nuevo y tan diferente de todo lo proyectado hasta ahora, parece imposible realizarlo; el proyecto de los triángulos tiene su incentivo en fuentes esotéricas tan elevadas, que algunos discípulos lo consideran extremadamente difícil, complicando, por su modo de pensar, su esencial sencillez; otros consideran que es lo más simple del mundo y, por el énfasis puesto sobre el ángulo exotérico y organizador, también obstaculizan la creación del verdadero tipo de triángulo. Los discípulos deben ser conscientes del verdadero plan propuesto y hallar los medios para poner en claro la posición intermedia entre las dificultades presentadas y las simplicidades distorsionantes.

     Quizás pueda esclarecer parcialmente las mentes responsables de los pasos iniciales en esta empresa profundamente esotérica. No es trabajo intelectual y práctico que se les pide realizar, y [e230] realizarán, los hombres y mujeres de buena voluntad; tampoco es lo que algunas personas ansiosas consideran como trabajo de buena voluntad o una fase del mismo. La formación de un triángulo de luz concierne al depósito de energía en el aspecto interno y etérico de la vida, el cual automáticamente y con pleno resultado circulatorio permitirá que progrese el trabajo exotérico de los hombres y mujeres de buena voluntad. No es la buena voluntad en sí, sino la creación de triángulos de energía, dentro del cuerpo etérico del planeta, [i275] deliberadamente cualificados por la buena voluntad. Las dos fases del trabajo son lógicamente complementarias entre sí, pero no deben ser consideradas como una sola. Los triángulos de luz deben estar cualificados por la buena voluntad o convertirse en agentes de ella, así los dos grupos se interrelacionarán estrechamente. Las personas de buena voluntad no necesitan saber algo sobre estos triángulos, salvo que se lo considere conveniente y estén suficientemente avanzados, en forma individual, como para reaccionar correctamente; pero su trabajo en el campo de la buena voluntad tendrá éxito o no, de acuerdo (hablo desde el ángulo del futuro) a la intensidad del propósito y a la profundidad del amor demostrado por los miembros de los dos grupos de triángulos.

     Los responsables del trabajo creador en el campo externo, deben empezar el trabajo esotérico. Escribo para discípulos -algunos de ellos son miembros de mi ashrama- y para el nuevo grupo de servidores del mundo, responsables de llevar a cabo el trabajo, tal como ha sido planificado. Los dos grupos de triángulos ya formados, están construyendo en realidad una forma mental de este trabajo, que evocará respuesta de los verdaderos constructores.

     Por lo tanto, es evidente que este trabajo creador, con sus propósitos inteligentes y prácticos, y su habilidad, aplicada correctamente, de unir a los trabajadores exotéricos y esotéricos, en una sola empresa espiritual, tiene su origen realmente en Shamballa misma y fue captado -respecto a su intención y propósito- por los Maestros de primero y segundo rayos, aunque fue comprendido más fácilmente por los discípulos y Maestros de segundo rayo. En adelante, cuando se haya llevado a cabo un trabajo constante y sistemático y el público esté familiarizado con la idea, tal actividad constituirá una parte importante de la nueva religión mundial y será mejor comprendida; tendrá su propio grupo interno, trabajará totalmente en forma subjetiva, construirá los triángulos de luz y de buena voluntad y luego actuará objetivamente, dirigiendo las actividades de quienes erigen el aspecto organizador de los triángulos de buena voluntad práctica en la Tierra, con una subsidiaria actividad efectiva.

     Ese momento no ha llegado aún. Hoy tenemos la creación de una forma mental general, o la germinación de la simiente de una [i276] idea. [e231] Posteriormente, cuando comience el verdadero trabajo externo, su potencia se manifestará objetivamente, porque los Budas de Actividad serán gradualmente conscientes de la existencia de la forma mental, por la naturaleza de su luz y su cualidad de buena voluntad. Entonces, a medida que surja la necesidad y la emergencia lo decrete, vertirán Sus vidas en ella. Paulatinamente "regirá la Voluntad de Dios", como lo expresa el precepto. Paralelamente a esto, tendremos en todo el mundo el trabajo de los hombres y mujeres de buena voluntad, pero será en sí totalmente objetivo -mundial y asombrosamente útil.

     Los discípulos deben aprender a pensar en términos de síntesis grupal, lo cual implica que han de establecer relaciones más profundamente subjetivas y desarrollar una creciente sensibilidad a la impresión superior y a la inspiración interna. La vida vertical del espíritu y la vida horizontal de las relaciones deben expresarse, en alguna medida, en forma simultánea antes de que puedan ser captadas parcialmente las significaciones de estas reglas.

     Hemos estado considerando a Shamballa y he dado alguna información (no impartida hasta ahora en palabras) respecto a la Cámara del Concilio de Sanat Kumara y de Quienes constituyen sus miembros. Haré una pausa a fin de recordarles dos cosas:

1. Shamballa es un estado de conciencia o una sensible fase de percepción donde existe una aguda y dinámica respuesta al propósito divino -respuesta posibilitada por la síntesis del propósito y la relación espiritual entre Quienes están asociados a Sanat Kumara.

2. La hermandad, tal como esencialmente es, constituye un gran enigma que está en proceso de develarse únicamente en los dos niveles superiores del plano físico cósmico -niveles que denominamos logoico y monádico.

     Entiendo que ustedes comprenden la hermandad en términos del Padre Uno y Sus hijos. Dicha comprensión es en sí tan limitada e inexacta que sirve principalmente para distorsionar la verdad; no obstante, eso es todo lo que pueden captar actualmente [i277] del contenido de este concepto. La descripción que más se le aproxima podría decirse que es la siguiente: Hermandad es una expresión de la relación entre el Logos planetario (en el plano mental cósmico) y Su Personalidad, cuando se expresa a través del planeta y todas sus formas de vida en el plano físico cósmico, relación que está enfocada por intermedio de Sanat Kumara, la Mente individualizada de esa gran Vida. En otras palabras, el Logos planetario en Su propio plano constituye para Sanat Kumara lo que el alma para la personalidad humana, en los tres mundos del plano físico. La palabra "hermandad" abarca inadecuadamente la totalidad de [e232] la relación y relaciones establecidas. La palabra "fraternidad", tan frecuentemente empleada, a fin de expresar una idea similar, es en realidad el modo por el cual una hermandad tenuemente presentida trata de hacer sentir su presencia. La frase "la fraternidad de Cristo" indica el surgimiento subjetivo de este concepto en el plano mental, al cual seguirá, a medida que transcurre el tiempo, la manifestación concreta en el plano físico. Esta idea subyace en las palabras tan superficialmente aplicadas, "idea, ideal e ídolo", y es también responsable del creciente sentido de responsabilidad que caracteriza a todo progreso humano en el camino de la vida. Esta idea básica rige en la Cámara del Concilio en Shamballa y constituye el impulso motivador detrás de la expresión planetaria de la vivencia. Caracteriza también el ideal representado por la Jerarquía, y que complementa el Plan; esta planificación espiritual da por resultado el aumento de "formas de relación", que en la actualidad parece adquirir contornos definidos en la concreción del proyecto divino: Rectas Relaciones Humanas.

     He escrito estas declaraciones preliminares porque una elevada comprensión de la hermandad condiciona al propósito divino y conduce a la planificación espiritual que proporcionará la clave para el tercer precepto mayor, del cual nos ocuparemos ahora, expresado de la manera siguiente:

5. Que la Transfiguración siga a la Transformación y que desaparezca la Transmutación.

     [i278] Les recordaré que en estas catorce reglas debemos encarar el tema desde el ángulo de la conciencia iniciática y no del de la conciencia fusionada, alma-personalidad. Las reglas se refieren al acercamiento superior, problema del grupo iniciático, no del individuo dentro del grupo. De allí la gran dificultad para exponer con palabras estas enseñanzas. Para quien comúnmente aspira a ser un discípulo aceptado, las tres palabras que caracterizan este tercer mandato (aunque simbólicamente constituye el quinto de la regla) podrían definirse de la manera siguiente: Las ideas que imparten corresponden al aspirante a los misterios cuando enfrenta la iniciación. Tomaremos las palabras en el orden dado en la Regla Trece.

1. Transfiguración, etapa en el sendero de la iniciación en que se recibe la tercera iniciación, donde la personalidad está irradiada por la plena luz del alma y trasciende totalmente los tres vehículos de la personalidad, convirtiéndose en meras formas, a través de las cuales podrá afluir el amor espiritual externamente hacia el mundo de los hombres en la tarea salvadora de la creación.

2. Transformación, el proceso evolutivo llevado a cabo en el sendero del discipulado, donde el discípulo trasforma su triple [e233] "apariencia inferior, o personalidad, y comienza a desplegar la "cualidad" divina. Su cuerpo físico obedece a los dictados de su mente, la cual empieza a responder a la mente superior por intermedio del alma; su naturaleza emocional se convierte en el receptáculo de budi o de la intuición; luego, después de la tercera iniciación, desaparece por completo, y el vehículo búdico se convierte en el principal instrumento sensorio. La mente, a su debido tiempo, es trasformada en forma similar por la impresión proveniente de la mente superior a medida que se esfuerza en complementar la naturaleza voluntad de la mónada.

3. Transmutación, método por el cual lo inferior es absorbido por lo superior, y de esta manera la fuerza es trasmutada en energías y también la energía de los tres centros inferiores es elevada a los tres centros superiores (coronario, cardíaco y laríngeo), permitiendo que el iniciado [i279] centralice posteriormente todas las energías en los tres centros directrices de la cabeza. Este proceso de transmutación se lleva a cabo mediante la presión de la experiencia, en la vida cotidiana, bajo los efectos magnéticos del contacto con el alma, y como resultado inevitable de la evolución misma.

     Estos tres procesos espiritualizantes son bien conocidos, por lo menos en teoría, por todos los aspirantes espirituales; son expresiones de la intención e interacción efectiva del alma-personalidad; constituyen también una actividad paralela a la tarea de construir el antakarana, desempeñando como medios de alineamiento, una parte muy importante en dicho proceso de transmutación.

     Sin embargo, dichas actitudes, procesos e interpretaciones, no conciernen al iniciado, sino a las significaciones de estos procesos cuando ha terminado la construcción del antakarana y desde el "ángulo de la intención" de la mónada. En otras palabras: ¿Qué significan transfiguración y transformación para los Miembros de la Jerarquía cuando enfrentan el Camino de Evolución Superior? ¿Qué pueden implicar esas palabras para Quienes el alma, principio mediador, ya no tiene una significación real?

     Consideremos por un instante que el iniciado, que ha recibido la primera iniciación mayor (la Transfiguración) y las dos iniciaciones en el umbral (el Nacimiento y el Bautismo de los Misterios Cristianos), ya ha creado el antakarana a fin de establecer una relación directa entre la mónada y la personalidad, entre el centro de percepción universal o identificación, y la expresión de la forma en los tres mundos. La construcción del antakarana constituye un canal activo de contacto. El alma que durante edades ha dirigido las distintas y variadas personalidades ya no existe; el cuerpo causal ha desaparecido, desintegrándose en el momento en que el iniciado (en la cuarta iniciación) exclama: "Dios mío, Dios mío, [e234] por qué me has abandonado". El Templo de Salomón, templo espiritual, "no hecho con las manos, eterno en los Cielos" ya no es necesario, ha cumplido su antiguo propósito, y lo que se consideró eterno debe desaparecer en la luz de [i280] ÉSE para Quien la eternidad es sólo una fase de lo que más tarde será revelado. Sólo le resta al iniciado dos puntos de propósito viviente que denominamos espíritu-materia o vida-apariencia. La lección que tiene por delante el iniciado es comprender el significado interno (no el significado evidente y fácilmente captado) de que espíritu es materia en su punto más elevado y materia es espíritu en el más bajo. Ello involucra la libre internación de la energía-vida, conscientemente aplicada como resultado de procesos milenarios, y la fuerza-materia, por conducto del antakarana. El "arco iris" se convierte en un canal para el impacto de la energía monádica o vital, sobre la sustancia, a fin de que ésta, al tomar forma, de acuerdo a la intención cíclica del Logos planetario, pueda ser matizada o cualificada en forma creciente por la energía de la universalidad. Por estas frases algo embrolladas, observarán lo inadecuado del lenguaje para explicar la comprensión e intención de la Jerarquía.

     Por lo tanto, las palabras transfiguración y transformación, tienen para el iniciado un significado diferente del discípulo, en cambio, la transmutación nada significa para el iniciado, pues nada existe en él, que requiere transmutación. En consecuencia, podría decirse que:

1. Transmutación concierne a la expresión de la fuerza de la vida en los tres planos inferiores de la vida y evolución humanas.

2. Transformación concierne, en forma peculiar, a los tres aspectos de la mente en el plano mental:

a. La mente inferior.
b. El Hijo de la mente, el alma.
c. La mente superior.

3. Transfiguración concierne a la vida de la Tríada espiritual en sus propios tres niveles de identificación.

     Podríamos agregar a ello el hecho de que:

1. Los tres planos inferiores de la transmutación son los subplanos líquidos, densos y gaseosos del plano físico cósmico.

2. El plano mental constituye un lugar excepcional (o estado de conciencia), en el cual o dentro de él, los planos inferiores están [i281] sujetos a la impresión proveniente de los tres superiores. Los tres superiores y los tres inferiores están sujetos a un proceso definidamente esotérico y misterioso; sólo en este plano se completa el trabajo de transmutación -desde el ángulo del iniciado.

3. Los tres planos de la Tríada espiritual constituyen esferas [e235] donde se lleva a cabo la transformación, la cual nada tiene que ver con la transformación de la personalidad, pero está singularmente relacionada con el trabajo interno de la Jerarquía y con el efecto que sobre los Miembros de la Jerarquía produce dicha intensidad viviente en desarrollo. Por lo tanto, se hallan involucrados cinco planos en estas dos fases del trabajo divino.

4. Los dos planos superiores (el monádico y el logoico) son los de la transfiguración, desde el punto de vista del iniciado superior. Para entonces los procesos de transmutación han descendido bajo el umbral de la conciencia y, aunque el iniciado (trabajando con las formas en los tres mundos) posee su instrumento en el plano físico externo, su propio trabajo y actividad jerárquicos son exclusivamente triádicos y monádicos, respondiendo firme y crecientemente a la intención logoica.

     Consideraremos ahora, hasta donde es posible en una instrucción exotérica, las fases de la transfiguración y transformación, "esperando que la transmutación desaparezca" en los discípulos, a medida que transcurre el tiempo, y ello en forma acelerada -debido a la gran necesidad actual de trabajadores jerárquicos.

     Quizás se pregunten: ¿Cuál es el trabajo emprendido por los Maestros en los tres planos de la Tríada espiritual? Los estudiantes están bien enterados de que gran número de Maestros se ocupan de los procesos evolutivos de los distintos reinos de la naturaleza en los tres mundos inferiores, pero olvidan que la mayoría no lo hace. ¿Se han preguntado alguna vez qué lo incita al Maestro a permanecer y trabajar en los tres mundos con Su mente centralizada en los procesos evolutivos? ¿Han pensado alguna vez en la posibilidad de qué alguna otra cosa pudo haber despertado y demandado Su interés? El género humano con su actitud autocentrada, se inclina a creer que la necesidad humana e incidentalmente la de los [i282] demás reinos de la naturaleza, impelen a la Jerarquía a llevar a cabo su trabajo de salvación y estimulación, lo cual sólo es una valuación parcial de lo que Ellos realizan. Durante el proceso de llevar a cabo Su trabajo y debido a la naturaleza del mismo en los tres mundos, la conciencia del Maestro se expande constantemente y se va haciendo imprescindiblemente cada vez más incluyente. Tal es el efecto que produce sobre Él cuando trabaja en bien de la humanidad o de los demás reinos de la naturaleza. Existe un definido y evolutivo efecto. En los tres niveles superiores de la Tríada espiritual, otro tipo de impulso evolutivo dirige Sus actividades. He explicado en otra parte que la conciencia (tal como la entendemos) va siendo trascendida y que un nuevo aspecto de sensibilidad universal la va reemplazando. A este desarrollo le he dado el inadecuado nombre de identificación, palabra que involucra a la conciencia, invoca la voluntad, [e236] posee naturaleza dinámica, la cual es incluyente en su contacto. y también está basada en la doctrina de la no separatividad.

     No obstante, sólo es el principio de una fase totalmente nueva de desarrollo; la conciencia queda eventualmente bajo el nivel de percepción. Su impresión llega a ser automática y no se registra análogamente a como sucede en el ser humano, respecto al instinto animal. Actúa, pero el hombre no es consciente de ello. Es un mecanismo protector. El aspecto voluntad de la mónada lo reemplaza, sin negar el amor (que a su vez se ha hecho instintivo); asume una identificación autocentrada semejante a un estoque, la cual ocupa el lugar de la inclusividad hasta entonces sentida y practicada. Quizás aclare algo lo que quiero significar si puntualizo que el círculo con el punto en su centro simboliza al hombre perfecto, cabal, incluyente, tanto vertical (contacto con el alma) como horizontalmente (relación humana), sin embargo permanece en el centro de su conciencia y en el de su "círculo no se pasa" autoimpuesto. De allí jamás se mueve, pero en todo momento es consciente de lo que acontece dentro de su esfera de influencia. Tenemos así el símbolo del Maestro, desde un punto específico de realización.

     [i283] El Maestro mismo no es estático. Su campo de acción está bien definido; Su reino de contacto -humano, subhumano y superhumano- también lo está. Dentro del "círculo no se pasa", en el mundo sensorio y en relación con el mundo de la comprensión amorosa, Él es el Maestro.

     En este preciso punto del tiempo y del espacio, comienza para el Maestro el trabajo de transformación -transformación producida por el desenvolvimiento y desarrollo que han sido posibles en los tres niveles de la Tríada espiritual. A medida que la transformación va teniendo lugar, sobreviene una nueva actividad que permite finalmente al Maestro irrumpir a través del "círculo no se pasa" planetario, y de esa manera llegar al portal de la Evolución Superior.

     Lo que debo decir ahora resultará más claro si empleo el símbolo siguiente: El Maestro ha entrado ya en otro nivel cósmico, pero aún permanece dentro del aura de la Vida Una. Le es revelado el plano astral cósmico. Ve la razón por la cual debió desarrollar primeramente la sensibilidad; por qué debía ser luego empleada y dominada y, por último, totalmente negada -negada en tal forma que descendió bajo el nivel de la conciencia. No existe espejismo en el plano astral cósmico, y sólo quienes han dominado la reacción sensoria en todos los niveles del plano físico cósmico y se han liberado totalmente del mismo, pueden -por medio de la voluntad iluminada y del poder de esa misteriosa cualidad (si [e237] así puedo denominar a una expresión real) de identificación- dirigir el aspecto inferior del deseo cósmico en el plano astral. Esto debe sintonizarse imprescindiblemente con lo que ellos están irrevocablemente relacionados. Dicha identificación es, por lo tanto, la expresión más elevada del propósito divino en el plano físico cósmico, aunque constituye el aspecto inferior del deseo astral cósmico. En consecuencia, hermanos míos, la transformación a que se refiere esta regla es la de la conciencia en identificación. Nada más puedo decir. No hay palabras o símbolos que expresen el verdadero significado.

     En este método de acercamiento, por medio de la identificación, el Maestro construye aquello de lo cual [i284] el antakarana manásico constituye la analogía espiritual. El antakarana, que ahora está surgiendo, es una proyección desde el ashrama de un Maestro; existen, por lo tanto, siete caminos hacia el Camino de Evolución Superior. Los siete corresponden a los siete ashramas pertenecientes a los rayos; están relacionados con las siete iniciaciones, con los siete principios del hombre y con los otros numerosos septenarios. Es la fuerza de la Voluntad, generada por el Maestro durante el proceso de

1. obtener la quinta iniciación,

2. trabajar en los tres mundos de la salvación creadora,

3. cumplir el propósito ashrámico y la consiguiente actividad grupal,

4. manifestar la energía de rayo,

5. expresar la facultad conocida únicamente por los iniciados que han ido más allá de la tercera iniciación.

     Lo antedicho proporciona la intención centralizada, que permite al Maestro lograr la denominada transformación, y proyectar, posteriormente, el impulso dinámico de Su voluntad espiritual, en tal forma, que logra horadar el "círculo no se pasa" planetario; entonces se le otorga la liberación en el mundo y no la mera liberación en los mundos.

     Evidentemente me refiero al tema de la sexta iniciación, la cual, cuando se ha consumado, el Chohan trasciende los tres mundos de la Tríada espiritual y se centraliza como "agente proyector de la Voluntad Iluminada", cuando ésta se expresa en el plano monádico. Esta etapa de desenvolvimiento constituye en realidad la Iniciación de la Ascensión, cuyo verdadero significado será revelado por intermedio de la futura religión mundial.

     Luego, como resultado, le sigue la denominada verdadera transfiguración, la cual permite al iniciado actuar en el plano logoico o el plano físico cósmico más elevado. La fraseología cristiana lo denomina "sentarse a la diestra de Dios en el Cielo". Allí, se [e238] transfigura el hombre que ha alcanzado la séptima iniciación. El primer contacto se establece por la línea que él ha proyectado como resultado de la transformación, estableciéndose con [i285] ÉSE que siempre ha influido sobre Sanat Kumara. El Chohan ha recibido la séptima iniciación.

6. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del grupo, proclamando que Dios es Todo.

     No tengo la intención de interpretar esta última frase de la regla. Su significado está fuera del alcance de la más preclara comprensión que ustedes pudieran poseer. Concierne a la transmutación del O.M. en el SONIDO originante, produciendo cierta transformación básica, dando por resultado una transfiguración que abarca todo el planeta y tiene relación con determinada iniciación planetaria mayor. Estas cuestiones no nos conciernen y sólo se ocupan de ellas muy pocos de los Maestros más avanzados. Por lo tanto esperaremos hasta que, por el análisis de las partes, hayamos resuelto nuestros problemas espirituales, transmutado nuestras naturalezas inferiores, experimentado los aspectos inferiores de ambas transformaciones y, en consecuencia, estemos preparados para recibir la tercera iniciación, la de la Transfiguración.


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