Los Rayos y las Iniciaciones - La Resurección

      


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SEGUNDA PARTE - SECCION SEGUNDA

EL ASPIRANTE Y LAS INICIACIONES MAYORES

LA SEPTIMA INICIACION - LA RESURRECCION

 

     Ninguna idea ha sido tan cultivada subjetivamente por la humanidad como la de la resurrección; cuando la vida parece difícil y las circunstancias no tienen ninguna base para la felicidad, cuando no existe nada que nos llama [i730] a emprender alegremente el trabajo cotidiano y cuando el sueño de la noche se convierte en una pesadilla nocturna, el pensamiento de levantarse y evadir todas las circunstancias, abandonar todo y entrar en una nueva vida, contiene en sí fortaleza y esperanza. En Occidente, el Festival de Pascua es considerado el más importante -el Día de la Resurrección. Sin embargo, hace dos mil años, Cristo no resucitó del [e597] pétreo sepulcro ni retomó el cuerpo que había descartado. Pasó la gran séptima iniciación, que consideraremos aquí, y conoció el secreto de la vida, de la cual la inmortalidad es sólo uno de sus muchos atributos. La humanidad pone frecuentemente el énfasis sobre el atributo, la cualidad y las reacciones, y no sobre lo que es la realidad básica subyacente; los hombres se ocupan de los efectos y no de las causas; la humanidad, por ejemplo, se ocupa de la guerra y de la terrible preparación para otras guerras, y no especialmente de lo que causa la guerra, causas que si fueran correctamente manejadas podrían evitarla. Consideremos unos pocos aspectos de la séptima iniciación.

     La palabra "resurrección" tiene un profundo significado latente en su derivación, y pocas veces se ha puesto el énfasis sobre él. Su interpretación común es que la palabra deriva de "re", nuevamente y "surgere", elevar, por lo tanto significa elevarse nuevamente. Sin embargo, al consultar el diccionario vemos que el prefijo significa levantarse "volver a un estado original". Este retorno está descripto en El Nuevo Testamento en el relato del Hijo Pródigo y dice: "Me levantaré e iré a mi Padre", y en el relato de la resurrección, donde el Maestro Jesús se levantó de la tumba, y no pudieron retenerlo las cadenas de la muerte. En el momento de Su "elevación", tuvo lugar un acontecimiento mucho más importante, y el Cristo pasó por la séptima Iniciación de la Resurrección, volviendo a Su estado original del Ser -para permanecer allí a través de todas las eternidades. Ésta es la resurrección verdadera y final. El Hijo de Dios ha encontrado Su camino de retorno al Padre y a Su fuente de origen, ese estado de Existencia denominado Shamballa. La conciencia de la Vida universal le pertenece, la cual es [i731] algo más que simple conciencia de la inmortalidad, porque la idea o concepto de mortalidad no está en absoluto contenida en ella. Muchas muertes tuvieron lugar dentro del ciclo milenario de vidas del iniciado:

1. La muerte familiar y constantemente repetida del cuerpo físico, encarnación tras encarnación.

2. La muerte de los vehículos astral y mental, cuando el alma, que no muere, los descarta vida tras vida -sólo para crear nuevos, hasta alcanzar la maestría.

3. Luego -como resultado del proceso de encarnación y sus efectos evolutivos- sobreviene la muerte del deseo, siendo reemplazado por una creciente aspiración espiritual.

4. Entonces, por el empleo correcto de la mente, llega la "muerte" de la personalidad o, más bien, su repudio y renunciación a todo lo material. [e598]

5. A esto le sigue la muerte o la destrucción del cuerpo causal o del alma, durante la gran Iniciación de la Renunciación.

     Este proceso de muerte y resurrección tiene lugar incesantemente en todos los reinos de la naturaleza; cada muerte prepara el camino para una mayor vivencia y amor, y cada muerte (si se la analiza con cuidado) es el prefacio para la resurrección en cualquiera de las formas, hasta llegar a la resurrección final y a una posición en que se obtiene la realización final.

     No me extenderé sobre este proceso de Ia constante muerte, seguida de la constante resurrección, pero los hombres temen a la muerte debido a la nota clave y a la técnica evolutiva, porque aman excesivamente lo material y detestan perder el contacto con el aspecto forma de la naturaleza. Es conveniente recordar que la inmortalidad es un aspecto del ser espiritual viviente, y no un fin en sí misma, como los hombres tratan de hacerla aparecer. Para los Conocedores de la Vida la frase "yo soy un alma inmortal" ni siquiera es verdad. Decir "yo soy la Vida misma, por lo tanto soy inmortal" se acerca más a la verdad, pero aún esa frase es (desde el ángulo del iniciado) sólo una parte de una verdad mayor. La naturaleza, simbólicamente, representa siempre los hechos esenciales en la progresión anual de las cuatro estaciones, en los ciclos de luz y oscuridad y en la maravilla de la emergente belleza, [i732] color o función útil, de la simiente que ha luchado -debido a su vida inherente- para salir a la luz del sol.

     El temor a la muerte es una de las grandes anormalidades o distorsiones de la verdad divina, de las cuales son responsables los Señores del Mal Cósmico Inicial. Cuando en las primitivas épocas atlantes surgieron del lugar donde habían sido confinados, y obligaron a que la Gran Logia Blanca se retirara temporariamente a niveles subjetivos, su primer gran acto distorsionador fue implantar el temor en los seres humanos, comenzando con el temor a la muerte. Desde ese momento los hombres han puesto el énfasis sobre la muerte y no sobre la vida, y cada día han sido dominados por el temor.

     Uno de los actos iniciales del Cristo y de la Jerarquía, cuando reaparezcan, será erradicar este temor particular, y confirmar en las mentes de los pueblos la idea de que encarnar y tomar forma es el verdadero lugar de oscuridad para el espíritu divino, que es el hombre; temporariamente es la muerte y el aprisionamiento del espíritu. Se enseñará a los hombres que la evolución es en sí misma un proceso iniciático que conduce de una experiencia viviente a otra, culminando en la quinta Iniciación de la Revelación y en la séptima Iniciación de la Resurrección.

     [e599] En la quinta iniciación se le revela al iniciado que la vida en la forma es en realidad la muerte, entonces conoce esta verdad de tal manera, que mis breves palabras no pueden explicar. La forma muere para él, conoce una nueva expansión de la vida y obtiene (si puedo expresarlo así) una nueva comprensión del vivir. La séptima iniciación está totalmente desligada de toda consideración de la forma, y el iniciado se convierte en un punto concentrado de luz viviente; sabe, de manera indescriptible que la vida es todo lo que ES, y que esta vida y su real plenitud lo hace una parte de ÉSE que está fuera de nuestra vida planetaria; entonces puede participar en esa Existencia extraplanetaria en la cual nuestro Logos planetario vive, se mueve y tiene Su ser. De esta "vida más abundante" habló Cristo, y sólo un iniciado de séptimo grado puede comprender e impartir.

     Después de la quinta iniciación, el iniciado ha sentido paulatinamente la naturaleza de esta Vida mayor, la Vida "De [i733] Dios desconocido", como ha sido denominada, la cual abarca toda vivencia, todas las formas sobre y dentro de nuestro planeta y, sin embargo, permanece -mayor que nuestra vida planetaria, más omniabarcante que nuestro Logos planetario, Cuya grandeza, belleza, bondad y conocimiento, son para nuestro Logos planetario lo que Su vida es para la forma más inferior de vida, en el tercer reino o reino animal. Sólo por medio de estas comparaciones inadecuadas se puede llegar a una tenue comprensión de ese gran TODO del cual nuestro planeta y nuestro Logos planetario no son más que una parte. Esta revelación es concedida al iniciado en la séptima Iniciación de la Resurrección. Recibe esta iniciación en lo que (a falta de mejor término) llamamos "plano logoico", en el nivel de conciencia del Señor del Mundo.

     En esta iniciación, el Iniciador es asistido por dos grupos de Seres; uno es un pequeño grupo de los "Conocedores del Propósito, Custodios de la Voluntad", y el otro es un grupo más grande, cayo personal es conocido como los "Seres sabios y como las energías atractivas de Shamballa". Lógicamente, realizo un esfuerzo para traducir ciertas breves palabras y símbolos intrincados, en frases comprensibles para ustedes y que sólo dan una tenue idea de la verdadera significación de Quienes actúan en ese elevado nivel del plano físico cósmico, nivel en el cual la electricidad dinámica se acumula como la potencia de un gran depósito, siendo dirigida por ambos grupos, que personifican la voluntad y la cualidad de la voluntad de la Deidad, que denominamos Voluntad al Bien. Constituyen los Agentes rectores y son la analogía del centro ajna de la humanidad, sólo que aquí es el centro ajna del Logos planetario, en el mismo sentido que Shamballa es Su centro coronario, la Jerarquía [e600] Su centro cardíaco y la humanidad Su centro laríngeo creador. El movimiento, la actividad planificada y las siete grandes energías de rayo creadoras, son llevadas por Ellos a la actividad bajo la influencia de los siete Señores de Rayo, los cuales personifican la vivencia cualificada por los siete aspectos del amor, pero Ellos Mismos son de un orden tan elevado que no pueden actuar como Agentes creadores rectores, sino que lo hacen por intermedio de Sus representantes entrenados y desarrollados.

     [i734] Así como existe un grupo de Iniciados Contemplativos, llamados "Nirmanakayas" en la fraseología oriental, que actúa en profunda meditación en un punto medio entre la Jerarquía y Shamballa, así este grupo mucho más elevado de Señores de Rayo actúa, en la más profunda meditación cósmica, entre nuestro planeta Tierra y nuestro hermano planeta Venus. Sería de valor leer cuidadosamente La Doctrina Secreta y Tratado sobre Fuego Cósmico, y refrescar sus mentes respecto a esta relación. Una analogía inferior de estos dos importantes grupos se ha estado formando a medio camino entre la Jerarquía y la Humanidad, y a ella le damos el nombre de Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Estos tres grupos son fundamentalmente "transmisores de energía"; los dos más elevado son excesivamente susceptibles a la impresión cósmica y a la cualidad vibratoria del grupo extraplanetario de Avatares, que se mantiene preparado para actuar como Energías destructoras o constructoras, en cualquier parte de nuestro sistema solar, y están dirigidas por el Logos solar.

     El Avatar de Síntesis que trabaja en colaboración con el Cristo, es uno de Ellos. Recuerden que estos Avatares extraplanetarios no han llegado a Su alto estado de desenvolvimiento espiritual en nuestro planeta, ni aún en nuestro sistema solar. Su origen, fuente y relaciones espirituales, constituyen un gran misterio, aún para los Logos planetarios -que acuden en su auxilio cuando es adecuado el llamado invocador desde cualquier planeta. No crean que vienen a corregir errores o a detener el mal, muy pocos pueden hacerlo, pues trabajan en la línea de las siete energías de rayo en el sistema solar, y producen ciertos efectos de energía, deseados en cualquier momento particular; el trabajo constructivo del Avatar de Síntesis se evidencia por el nombre con que se Lo conoce; vendrá a la Tierra para acrecentar la manifestación de la unidad, la unicidad y la interrelación, y, por lo tanto, para manejar y aplicar la energía de primer rayo. Cargará o energetizará a los tres grupos -a los Agentes rectores de Shamballa, los Nirmanakayas y el nuevo grupo de servidores del Mundo- con energía dinámica y, en forma misteriosa, los relacionará entre sí, para que una [i735] nueva síntesis y alineamiento esté presente en la Tierra. [e601] Todos estos Avatares personifican energía en tal medida, que cualquier planeta particular es capaz de recibirla.

     Éstos son puntos informativos interesantes, pero sólo tienen valor hasta donde pueden impartir un sentido de integridad planetaria y de síntesis solar, y presentar una interrelación espiritual más estrecha en la cual ustedes, como individuos, pueden participar si vinculan su destino y servicio a los del nuevo grupo de servidores del mundo. Entonces estarán en línea directa con el descenso espiritual de la energía divina; en este pensamiento tienen la clave para la doctrina (tan tergiversada y mal empleada) de la Sucesión Apostólica. Los detalles, el personal y las técnicas de estos dos grupos superiores, están más allá de su comprensión; Ellos actúan en colaboración con el Logos planetario mismo y Quienes forman dichos grupos son iniciados de grados superiores al quinto. La mayoría de los Nirmanakayas han recibido la sexta y la séptima iniciaciones, mientras que todos los grupos que actúan a mitad de camino entre la Tierra y Venus han recibido la octava y la novena iniciaciones. Algunos de Ellos, como ya he mencionado, ayudan al iniciado de séptimo grado; un grupo aún mayor, participa en las actividades de las dos iniciaciones finales.

     La séptima iniciación otorga al iniciado el derecho de "entrar y salir de los atrios de Shamballa" según lo dicta Su trabajo y lo requiere Su servicio. También allí recibe las necesarias recargas periódicas o cíclicas que Lo capacitarán para trabajar.

     Este aspecto de la iniciación es susceptible de ser pasado por alto. Cada iniciación es un proceso de transmisión de energía, de un centro superior a uno inferior; cada iniciación carga al iniciado con fuerza eléctrica, y esta carga y recarga está relacionada con lo que H.P.B. llama "el misterio de la electricidad". Estas transmisiones de energía ensanchan la fuerza atractiva magnética del iniciado y, al mismo tiempo, son de efecto eliminador. En este hecho reside una gran verdad planetaria y la clave para la ciencia de la redención planetaria. Cuando la carga [i736] espiritual y eléctrica de los tres centros principales en el planeta -Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad- haya alcanzado una elevada etapa de eficiencia receptiva, cierto Avatar cósmico "se hará consciente de la cualidad vibratoria del pequeño punto de luz dentro de la esfera solar", entonces "dirigirá Su mirada y enviará Su fuerza a ese punto de luz, y el mal cósmico será expulsado y ya no tendrá lugar en la Tierra".

     Quedan por considerar dos iniciaciones más, pero de potencia tan elevada, y tan misteriosa su actuación, que me siento incapaz de describirlas, y son: [e602]

Octava Iniciación. La Gran Transición.
Novena Iniciación. La Negación.

     Por simple lógica será evidente que la Transición mencionada, está relacionada con la sexta Iniciación de la Decisión, cuando el Maestro decide cuál de los siete senderos seguirá para llegar a Su lugar destinado. Ignoro lo que involucra la Gran Negación. Sólo sé una cosa: Indica el último contacto que ha establecido el iniciado con lo que comprendemos por mal cósmico, manifestado en este planeta y en relación con él. Se le concede este último contacto, pero no tiene su fundamento en algo que pueda haber en Él, parecido al mal, sino en la "demanda planetaria por la liberación". Esta demanda es tan fuerte que el iniciado -porque Su corazón arde de amor- está tentado en retirar Su decisión y permanecer en el planeta con esos Salvadores del Mundo que han elegido el Sendero del Servicio en la Tierra. Esto no puede hacerlo, y frente a los iniciados reunidos expone Su negación y "cumple con Su deber al encaminarse hacia los sagrados Pies del UNO, QUIEN aguarda al final de Su sendero elegido".

     Nuevamente llegamos a una destacada característica planetaria, presentada con muchas y distintas palabras; por ejemplo, la sensibilidad que, de una manera u otra, caracteriza cada iniciación. Es conocida también como atracción, sensibilidad que se exterioriza hasta atraer hacia sí esas formas del ser, a las cuales el iniciado puede instruir o ayudar; también se la conoce como actividad [i737] sobresaliente que confiere al iniciado esa percepción sensoria espiritual que lo hace consciente -en un sentido universal- de todo lo que concierne a la esfera de influencia de la Voluntad de Dios. Esto se manifiesta particularmente en la Octava Iniciación de la Transición. En la novena Iniciación de la Negación, esa elevada percepción espiritual está descrita por la palabra "existencia", pues existencia es vivencia más percepción, que "descubre el lugar que le corresponde y el hogar espiritual de su Ser, el verdadero Hogar de todos los Seres, pero sobre esto nada saben nuestras formas planetarias". El iniciado finalmente llega a descubrirlo, después de luchar con el mal dentro de sí mismo, con el materialismo y con el mal en la familia humana y luego de luchar para ayudar a "cerrar la puerta donde se halla el mal" y de negarse a hacer cualquier contacto (aún con buena intención) con el mal cósmico.

     La Logia planetaria de Maestros Lo ha absorbido y, durante la iniciación final, es reconocido por la Gran Logia de Sirio; ya no tendrá nada que ver con la Logia Negra de Adeptos. Mitigará sus malos efectos y luchará por anular sus resultados, pero sabe [e603] que el reencuentro final del mal físico cósmico debe ser emprendido por Existencias mucho más avanzadas que los Miembros de la Cámara del Concilio en Shamballa; ciertas Entidades solares y grandes Vidas que pertenecen a Sirio se están ocupando del problema.

     El tema de la conciencia viviente del Logos planetario es eterno y constituye invariablemente la gran Jerarquía del Ser, cadena de vida donde el más pequeño eslabón tiene importancia y el más grande está relacionado con el más pequeño, por la interacción eléctrica de la energía espiritual. No hay nada -desde un ángulo importante de la vida- sino la Jerarquía, que vincula un sol con otro, una estrella con otra, un sistema solar con otro, planeta con planeta y todas las vidas planetarias entre sí. La nota clave principal de cada iniciación planetaria, aún para la más elevada, es RELACIÓN. Si otras cualidades pueden ser reveladas al iniciado en otros senderos, nosotros no lo sabemos, pero la meta de todo esfuerzo sobre nuestro planeta, es correctas relaciones entre un hombre y otro [i738] y entre el hombre y Dios, entre todas las expresiones de la vida divina, desde el más diminuto átomo hasta lo infinito.

     Desde el punto de vista de nuestra evolución planetaria sólo hay amor, buena voluntad y voluntad al bien, la cual ya existe, y su verdadera manifestación está ahora más cercana que en cualquier momento de la historia planetaria.

     Etapa tras etapa, crisis tras crisis, de un punto a otro punto y de un centro a otro, la vida de Dios progresa, dejando tras sí mayor belleza, al pasar de una forma a otra y de un reino a otro. Una realización conduce a otra; el hombre ha surgido de los reinos inferiores y (como resultado de la lucha humana) también aparecerá el reino de Dios. Traer ese reino es todo lo que hoy concierne verdaderamente a la humanidad, y todos los procesos vivientes del género humano están dirigidos a la preparación de cada ser humano individual, a fin de pasar a ese reino. El conocimiento de que puedan haber manifestaciones aún mayores que el reino de Dios, es inspirador, pero eso es todo. La manifestación del reino de Dios en la Tierra, la preparación del camino para su gran Inaugurador, el Cristo, la posibilidad de la exteriorización de la Jerarquía en la Tierra, presupone para todos y cada uno, una tarea plenamente adecuada y algo por qué vivir y trabajar, soñar y aspirar.

     He completado, hermanos míos, los cinco tomos del Tratado sobre los Siete Rayos; ha sido para mí una labor de amor, pero para [e604] A.A.B. ¡un arduo trabajo! Como estudio bastará para muchos años futuros.

     Que la luz, el amor y el poder, iluminen su camino, y que puedan a su debido tiempo y con la menor demora posible, permanecer ante el Iniciador y entrar en las filas de Quienes -activa y conscientemente- aman a Sus semejantes, trabajan como energías reconstructoras y regeneradoras y SIRVEN eternamente.

     Firmo como el Maestro Djwhal Khul porque se ha dicho quien soy.

EL TIBETANO


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