Discipulado en la Nueva Era II - Enseñanza sobre la Iniciación I

      


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ENSEÑANZAS SOBRE LA INICIACION

PRIMERA PARTE

 

     [e217] [i243] Antes de obtener los beneficios de una mayor información y acumular así una creciente responsabilidad, es vitalmente necesario que la mayoría de los aspirantes y discípulos adopten una actitud diferente ante la oportunidad de prepararse para la iniciación que todos enfrentan. Los más evolucionados son conscientes de las posibilidades inminentes. La significación del entrenamiento ofrecido, ha ejercido justa atracción. Otros se hallan tan sumergidos en las pruebas y dificultades incidentales al esclarecimiento de la visión, previamente al proceso de la iniciación, que apenas tienen tiempo y fuerza para pasar el período de prueba y simultáneamente servir como mejor pueden. La visión y el servicio que prestan son menoscabados porque no han obtenido esa divina indiferencia, característica del verdadero iniciado. Además de todo esto tenemos la situación mundial, con su inevitable atmósfera síquica omnienvolvente, su resultante tensión y su constante ansiedad agotadora, más la simpatía que despiertan en todos los corazones quienes sufren por la guerra. La mayoría de los aspirantes y discípulos creen que ya soportaron bastante y que fue probada su capacidad al límite. Esto no es verdad. La profunda fuente de fortaleza que en ellos reside no ha sido todavía evocada y la tensión bajo la cual deberían actuar y vivir día tras día es todavía muy débil y no ha sido suficientemente intensa. Reflexionen sobre esta última frase.

     Las demandas objetivas hechas a todos los discípulos y, por lo tanto, a todos ustedes, no son simplemente para permitirles pasar el actual período lo mejor posible -emocional, mental y espiritualmente. Es más profundo que eso o debería serlo. Aparte de las demandas a sus recursos espirituales (incidentales a la iniciación particular que se desea que reciban) tenemos también la demanda a los [i244] discípulos para que participen en el esfuerzo de la humanidad como un todo y reciban la primera iniciación con todos los desprendimientos físicos y la agonía que precede siempre al nacimiento del Cristo en el corazón del individuo -sólo que [e218] actualmente concierne a los corazones de toda la humanidad. Preliminar a la primera iniciación, siempre debe haber -individualmente, y ahora colectivamente, por primera vez- el rechazo del yo inferior y la fervorosa conformidad de la personalidad ante la pérdida de los factores materiales que mantuvieron al alma prisionera en la matriz del tiempo.

     De allí, hermanos míos, la amplia destrucción material que se ve en todas partes, las profundidades de la miseria física hasta donde los hombres han penetrado y están siendo precipitados, la obligada carencia de los artículos de primera necesidad y la imprescindible reconstrucción de la vida humana sobre valores más sólidos que los físicos. Actualmente los discípulos e iniciados participan en todo esto y (cuando la comprensión y la correcta orientación prevalecen) la ayuda que pueden prestar, los que ya pasaron por la primera iniciación, es grande. Ustedes son llamados a esto y de su respuesta comprensiva a la necesidad colectiva dependerá la rapidez con que podrán alcanzar la siguiente y posible expansión de conciencia, o iniciación, como individuos. Por lo tanto, deben tener en cuenta la respuesta individual a las demandas de su propia alma y la respuesta colectiva a la necesidad colectiva. Para este servicio colectivo se exhorta al iniciado que está en ustedes, el Cristo; la radiación actual del espíritu crístico, activamente presente en los corazones de todos los discípulos, es lo único que puede salvar al género humano, permitir a la humanidad avanzar en el sendero del discipulado y evocar así ese nuevo espíritu que puede construir y construirá el nuevo mundo.

     Quisiera abordar en parte el tema sobre la actitud que adopta el discípulo aceptado hacia su Maestro y hacia el tema general de la iniciación, y luego considerar los pasos inmediatos que debe dar el discípulo, dondequiera resida y con el equipo que posea. Éste es el primer paso necesario. Los discípulos deben aclarar su posición y seguir aprendiendo de su Maestro, a pesar de [i245] las crisis de la iniciación. Mientras no actúen de acuerdo a la instrucción impartida y con confianza en Su intención oculta, todo lo que ese Maestro pueda decir o hacer, es de muy poca utilidad. Sólo sirve para aumentar la grave responsabilidad y los correspondientes compromisos; si no se aplica el conocimiento y la presión de la energía espiritual se convertirán en un peligro. Este enunciado es básico e importante.

     Hermanos míos, dos son los requisitos principales que todos deben poseer respecto a la integración grupal, que les siguen a los que poseían anteriormente, cuando traté de ayudarlos a integrarse con sus hermanos. Recuerden que les di como parte de la meditación grupal, la siguiente y simple fórmula integradora:

[e219] "Soy uno con mis hermanos de grupo, todo lo que tengo es de ellos.
Que el amor de mi alma afluya a ellos.
Que la fortaleza que en mí reside los eleve y ayude.
Que los pensamientos que mi alma crea, lleguen a ellos y los alienten".

     De los dos requisitos a los que hago alusión, necesarios para todos, uno se refiere a la integración de ustedes en mi grupo de "chelas practicantes" y el otro se relaciona con la capacidad para entrar en contacto conmigo a voluntad -algo que les es permitido ahora únicamente a tres de ustedes y esto porque pocas veces se valen de dicho privilegio. Por consiguiente, nuestra primera tarea es atender tales requisitos, los cuales exigen una recta actitud de su parte y el empleo de la primera de las antiguas fórmulas que tengo la intención de dar para su profunda consideración y eventual uso experimental. Sin embargo quisiera antes de darla, ocuparme de una pregunta que inevitablemente surgirá en las mentes de los más evolucionados de este grupo.

     La pregunta sería: "¿Si estoy en preparación para la segunda o la tercera iniciación, debo haber estado en un grupo de discípulos -presumiblemente en el del Tibetano- por lo menos durante algunas vidas? y entonces ¿por qué se necesita una fórmula integradora?" Porque discípulo mío, aunque haya estado anteriormente en un grupo de discípulos, no fue en mi grupo sino en [i246] el de uno de los Maestros, M. o K.H. Debido a la urgencia mundial y al inmenso trabajo que deben realizar y también a que Se están preparando para recibir una de las más altas iniciaciones, ambos Maestros han transferido a mi grupo y al grupo de otros dos de Sus discípulos iniciados, que son también Adeptos o Maestros, unos cuantos de Sus discípulos avanzados. También retuvieron en Sus grupos de discípulos a quienes iniciaron un trabajo específico bajo Su dirección en una vida anterior, y algunos discípulos que vinieron a la encarnación en este período mundial, siendo su cerebro y su mente conscientes de su relación con estos Maestros. Estas condiciones no existen en este grupo en relación conmigo -el Maestro elegido para llevarlos adelante. Sin embargo (aunque no lo recuerden) todos me conocieron bien cuando trabajaba con los dos Chohanes y por eso se decidió que ustedes trabajaran bajo mi instrucción y guía. Esto dio buenos resultados y no produjo hasta ahora demora alguna.

     Otra razón para el empleo de esta fórmula de integración por quienes tienen experiencia en el trabajo grupal es que hay en el grupo quienes están todavía lejos de la verdadera integración, y la experiencia de los discípulos de más edad puede ser de inestimable ayuda si de esta manera quieren servir al grupo y a mí. Mucho de lo que he dicho en las instrucciones anteriores, en el [e220] tomo primero, sobre la relación de los discípulos con su Maestro, podría bien aplicarse aquí con buen resultado.


Las Fórmulas

     Existen en los archivos de los discípulos seis antiguas fórmulas o formas simbólicas. Conciernen a los seis requisitos fundamentales para la iniciación. Son empleadas previamente en todas las iniciaciones mayores y tienen por lo tanto cinco significados o significaciones que sólo se evidenciarán cuando se reciban cada una de estas iniciaciones. A veces están en forma de símbolos, otras de palabras, considerándoselas unas de las más antiguas fórmulas del mundo. Fueron empleadas a través de las edades por todos los discípulos e iniciados de la Gran Logia Blanca. Conciernen a lo que se denomina "las seis [i247] relaciones". Cada una de estas relaciones debe ser expresada en las actitudes que se adoptan, en el servicio que se presta y en determinada y profunda expansión de conciencia, sobre la cual nada diré, pues deben comprobarla por sí mismos. Es esencial que el seudoiniciado descubra por sí solo el valor esotérico, interno y subjetivo de la fórmula en consideración. Sin embargo puedo hacerles una insinuación, en lo que a esto último respecta.

     Cuando el discípulo es aceptado (porque la Logia reconoce su consagración a su propia alma) llega a reconocer definida y efectivamente a la Jerarquía. Su vida de anhelos y aspiraciones, sus suposiciones, deseos y teorías, o como quieran denominar su ansia de exteriorizarse y ascender hacia la divinidad, se convierte en un claro conocimiento del grupo de almas liberadas. Esto no se produce por algún convincente fenómeno, sino por la afluencia de la intuición. Por lo tanto, el discípulo pasa por una expansión de conciencia que puede o no registrarla el cerebro. Cada paso del camino, desde ese punto de reconocimiento en adelante, debe ser conscientemente realizado e involucra también un consciente reconocimiento de una serie de expansiones. Estas expansiones no son iniciaciones. Tengan esto claramente presente. La iniciación que está por delante es simplemente el efecto del reconocimiento. Podrían llamarse "puntos de crisis estabilizadores", donde lo "ocasional se convierte en lo constante y la intención en lo intencional". Reflexionen sobre estas palabras. La Jerarquía es ahora una realidad en sus vidas y conciencias. ¿Cuál es la próxima realidad o etapa de integración o inclusividad conscientemente alcanzada? El estudio de las fórmulas y su correcto empleo les revelará esto. Puse el énfasis sobre la visualización e hice insinuaciones sobre la iniciación y el trabajo creador de la imaginación, porque estas enseñanzas y el desarrollo de estas facultades [e221] exige que apliquen su comprensión, si quieren recibir las fórmulas concernientes a la iniciación. Por lo tanto, estas seis fórmulas son de integración y pueden darse ahora una o dos indicaciones.

     La Fórmula Uno, como dije, concierne a la integración en el grupo de un Maestro y tiene dos aplicaciones -si puedo [i248] expresarlo desde el propio punto de vista particular de ustedes. Una produce una inclusividad grupal, que los integra con sus hermanos de grupo en mi grupo y trae una revelación del aspecto oculto de la vida del discípulo. Cuando digo esto me refiero a su nuevo condicionamiento astral, denominado la Revelación de la Sensación Grupal. Este tema es más vasto en sus implicaciones de lo que podrían suponer, porque concierne a la sensibilidad o a la respuesta grupal conjunta, hacia afuera, al mundo de los hombres, hacia adentro, a la Jerarquía, y hacia arriba, a la mónada. Nada tiene que ver con la totalidad de las insignificantes modalidades y los sentimientos de las personalidades de los miembros del grupo. La segunda consiste en establecer contacto con el Maestro de su grupo -en este caso yo, el Maestro D.K.. Hice todo lo posible para ayudarlos en este proceso mediante mis instrucciones, respecto al contacto del plenilunio -algo que no entendieron adecuadamente ni intentaron hacer. Quizás ahora trabajen más arduamente para establecer un "contacto de relación", tal como se lo llama esotéricamente. Ahora deben trabajar empleando la Fórmula Uno.

     La Fórmula Dos trata del alineamiento, no el alineamiento tal como se lo entiende en el tan necesario trabajo de preparación de la Escuela Arcana, el cual consiste en establecer un contacto efectivo y directo con el alma. El alineamiento al cual se refiere esta fórmula está relacionado con el antakarana. Será nuestra próxima consideración cuando la Fórmula Uno haya hecho ciertos cambios en la conciencia. No consideraré estas fórmulas ahora. Sólo señalaré sus principales implicancias, que rara vez serán las que creen, por estar ustedes condicionados por los términos y las interpretaciones de la mente inferior.

     La Fórmula Tres está relacionada con ciertos cambios en el loto egoico, que podrían ser inadecuadamente expresados en términos de El Antiguo Comentario:

"Tenemos lo que trasmuta el conocimiento en sabiduría, en un destello de tiempo; tenemos aquello que cambia la sensibilidad en amor, dentro de una zona del espacio; tenemos lo [i249] que trasforma el sacrificio en bienaventuranza, donde no existe tiempo ni espacio."

     La Fórmula Cuatro tiene un efecto específico sobre la "joya en el loto", despertándola a la vida, haciéndolo (por los efectos [e222] producidos) en los tres planos de los tres mundos, creando así cambios en las siete ruedas (centros), de modo que el "punto dinámico en el centro de cada rueda anula los puntos menores de fuerza y la rueda comienza a girar sobre sí misma".

     La Fórmula Cinco despierta la Voluntad, pero cualquier interpretación que se intente dar a este despertar no tendrá significado hasta que las cuatro fórmulas anteriores hayan producido efecto en ustedes y tengan lugar los necesarios cambios internos.

     La Fórmula Seis es llamada a veces "la palabra de la muerte". Anula el efecto destructivo del proceso de la muerte que tiene lugar constantemente en el mecanismo del discípulo o iniciado. La muerte desempeña su necesario trabajo, pero sus efectos no son destructivos. Nunca se había dado esta fórmula a los discípulos, pero puede ser conocida ahora, porque en la era pisceana se quebró definitivamente el poder de la muerte física, quedando revelada la signatura de la Resurrección. Esta anulación esotérica de la muerte encierra las causas profundamente ocultas e impresionantes de las dos etapas de la guerra mundial (1914-1945), y en esta fórmula reside la significación de la "lucha por la libertad" que libran los pueblos del mundo. A veces se la denomina "fórmula de liberación".

     Si ustedes fueran discípulos a quienes se les otorgó acceso a los archivos donde están las instrucciones para discípulos, hallarían (referente a las seis fórmulas mencionadas) seis grandes hojas de un metal desconocido. Parecen de plata y en realidad están compuestas de un metal que se trasforma en plata y, por lo tanto, es para la plata lo que el diamante para el carbón. Sobre estas hojas hay palabras, símbolos y fórmulas simbólicas. Cuando se las relaciona entre sí, contienen las fórmulas que el discípulo debe interpretar e integrar en su conciencia vigílica. Esto debe ser realizado mediante procesos vivientes. [i250] Como no puedo mostrarles estas fórmulas en el plano físico, lo mejor que puedo hacer es describirlas, y en esta instrucción trataré de describir la Fórmula Uno. La comprensión de las palabras y los símbolos produce dos reacciones en la conciencia del discípulo -pero cuando un grupo de discípulos trabaja con la misma fórmula (como ocurre en este grupo) se intensifica y aumenta más su valor.

     A la primera reacción se la denomina la "Fórmula de la Revelación" y está relacionada con la sensibilidad conjunta del grupo. Cuando los miembros del grupo cavilen sobre la fórmula y lleguen a comprenderla, responderán al sentimiento y a las reacciones sensibles y sensorias de los individuos del grupo, las que en conjunto constituyen y forman el cuerpo astral del grupo.

     [e223] Una vez establecida esta reacción (si existe un espíritu comprensivo y amoroso, ayudará grandemente en el proceso) el grupo puede conjuntamente llegar al segundo propósito de la fórmula, denominado "el descubrimiento del punto dentro del círculo". Esto significa -en lo que al grupo atañe- la revelación de la fuerza coherente central del grupo mismo. Ésta es -a la vez y hasta después de la cuarta iniciación superior- el Maestro en el centro del grupo. En consecuencia, es la analogía de la "joya en el loto", en lo que al individuo concierne, de la Jerarquía, en lo que respecta a la humanidad, y del punto central de la vida en todas las formas. El círculo y el punto son los símbolos naturales de la forma y de la conciencia. Esto se aplica igualmente al átomo, al hombre, al planeta y al sistema solar, concepto que debe constituir la idea fundamental en toda reflexión sobre esta fórmula.

     La fórmula es:

"Una línea de fuego entre dos puntos ígneos. Una corriente de agua azul que es también una línea que surge de la tierra y termina en el océano. Un árbol que tiene las raíces arriba y las flores abajo.

[i251] "Fuera del fuego, y siempre en el punto medio, aparece el ojo de Dios (Shiva). Sobre la corriente, entre los dos extremos, flota el ojo de la visión; un hilo de luz une a ambos.

"Profundamente dentro del árbol, entre las raíces y las flores, se ve nuevamente el ojo. El ojo que conoce, el ojo que ve, el ojo que dirige -uno hecho de fuego, uno fluido como el mar y dos que miran de aquí para allá. El fuego, el agua y la tierra- todos necesitan el aire vital. El aire es vida. El aire es Dios."

     Al estudiante avanzado no le es difícil comprender la significación de esta fórmula, en lo que a él respecta. El ojo del conocimiento, el ojo de la visión y el ojo de la Deidad que dirige, le son familiares. Pero les pido considerar las grandes y principales implicancias esotéricas. Extender estos conceptos a un Maestro y Su ashrama, o Su grupo de discípulos activos, tiene valor para ustedes en su conciencia reflexiva. La primera y evidente interpretación se relaciona con el ojo del conocimiento. Pero ¿qué decir del ojo de la visión cuando la dualidad está siendo superada y del "propósito para el cual los mundos fueron hechos" -el pequeño mundo del individuo (una vez lograda la individualidad) y el mundo mayor de un grupo organizado, integrado, funcionando como una unidad, y el lejano y sutil mundo de la intención divina?

     Nada más diré sobre esto. Les recomiendo estas sutiles implicaciones para que cavilen reflexivamente. Les pediría que mediten [e224] sobre ellas y antes de la Luna llena de Wesak escriban lo que comprendieron de esta fórmula, desde dos ángulos. Deberán tener algunas ideas definidas sobre:

1. El ángulo del individuo.

2. El ángulo de un grupo de discípulos.

     Ambas unidades utilizan el ojo del conocimiento y el ojo de la visión.


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