[e90][i77]Al estudiar los fuegos internos del sistema
hallaremos cosas de gran interés para la venidera [i78]generación de pensadores, que
podrían enumerarse de la manera siguiente: [e91]
1. Su Propósito y Descripción
Primero. Si los cientistas y médicos estudiaran el cuerpo
etérico, hallarían y llegarían a comprender más
plenamente las leyes de la materia y de la salud. La palabra salud
se ha empleado hasta ahora en forma demasiado limitada, y su significado
ha sido aplicado a la sanidad del cuerpo físico, a la acción
colaboradora de los átomos del cuerpo físico del hombre
y a la plena expresión de los poderes del elemental físico.
En el futuro, nos daremos cuenta de que la salud del hombre depende de
la salud de las otras evoluciones afines, de la acción colaboradora
y de la plena expresión de la materia del planeta y del elemental
planetario, el cual constituye en sí mismo, la manifestación
conjunta de todos los elementales físicos de la naturaleza manifestada.
Segundo. El estudio del cuerpo etérico y del prana revelará
los efectos de ciertos rayos del sol, a los cuales, por falta de una expresión
más adecuada, denominaremos emanaciones pránicas solares.
Estas emanaciones son efecto del calor central del sol, cuando se acerca
a otros cuerpos del sistema solar por uno de los tres canales principales
de contacto, produciendo, en los cuerpos sobre los que ha hecho contacto,
ciertos efectos diferentes a los producidos por otras emanaciones. Dichos
efectos podrían considerarse estimulantes y constructivos y, por
su cualidad esencial, producen condiciones que activan el crecimiento
de la materia celular; su adaptación concierne a las condiciones
ambientales y, similarmente, a la salud interna (que se manifiesta como
calor en el átomo y su consiguiente actividad) y a la evolución
uniforme de la forma, de la cual ese átomo particular de materia
es parte constitutiva. Las emanaciones de prana ayudan poco en [i79]la construcción de formas porque
eso no le corresponde, pero conservan la forma preservando la salud de
sus partes componentes. Otros rayos del sol actúan de manera distinta
sobre las formas y su sustancia. Algunos de esos rayos actúan como
Destructores de la forma, otros realizan el trabajo de cohesión
y atracción. La tarea del Destructor y del Preservador se efectúa
bajo la Ley de Atracción y Repulsión. Algunos rayos del
sol aceleran el movimiento, otros lo retardan. Los rayos que ahora tratamos,
las emanaciones pránicas solares, actúan dentro
de los cuatro éteres: esa materia que, aunque física, no
es aún visible objetivamente para el ojo humano. Dichas
emanaciones constituyen la base de toda vida en el plano físico,
considerada únicamente en relación con la vida de los átomos
de materia del plano físico, su calor inherente y su movimiento
giratorio. Estas emanaciones son la base del fuego por fricción
que se manifiesta en la actividad de la materia.
[e92]Finalmente,
por el estudio del cuerpo etérico
y del prana llegaremos a comprender el método de la manifestación
logoica, lo cual será de gran interés para los metafísicos
y los pensadores abstractos. El cuerpo etérico del hombre oculta
el secreto de su objetividad. Tiene su analogía en el plano arquetípico,
denominado el plano de manifestación divina, el primer plano de
nuestro sistema solar o Adi. La materia de este plano tan elevado, a menudo
se la denomina mar de fuego y es la raíz del akasha,
término aplicado a la sustancia del segundo plano de manifestación.
Delinearemos esta analogía más detalladamente, pues su exacta
captación traerá gran iluminación a la vez que muchas
cosas que servirán para dilucidar problemas macro y microcósmicos.
Comenzaremos con el hombre y su cuerpo etérico.
Se ha descrito el cuerpo etérico como una red impregnada de fuego,
o una trama animada por una luz dorada. En la Biblia se lo denominan cuenco
dorado. [i80]Está compuesto de esa materia
del plano físico que llamamos etérica y adquiere esa apariencia
porque las finas hebras de esta materia se entrelazan y los Constructores
menores las convierten en la forma o molde, de acuerdo al cual se moldeará
el cuerpo físico denso. Bajo la Ley de Atracción la materia
densa del plano físico se adhiere a esta forma vitalizada, y gradualmente
se va conformando a su alrededor y dentro de sí misma, hasta que
la interpenetración es tan completa que ambas constituyen una sola
unidad; las emanaciones pránicas del cuerpo etérico actúan
sobre el físico denso, de la misma manera que las emanaciones pránicas
solares actúan sobre el cuerpo etérico. Existe un vasto
sistema de transmisión y de interdependencia dentro del sistema.
Todos reciben para dar y ayudar a lo inferior o poco evolucionado. Este
proceso puede observarse en todos los planos.
De esta manera el cuerpo etérico constituye el plano arquetípico,
en relación con el cuerpo físico denso. El Pensador en su
propio plano, se encuentra, con respecto al físico, en la misma
relación en que el Logos se encuentra respecto a Su sistema. En
forma sintética puede expresarse así: El Pensador
en el plano astral, el plano del deseo y de la necesidad, se encuentra
respecto al cuerpo físico en la misma relación que el Logos
del plano astral cósmico se encuentra en relación con Su
sistema.
A medida que avancemos en nuestro estudio, iremos observando las analogías
en el cosmos, en el sistema y en los tres mundos, pues debemos tener presente
que la analogía ha de ser perfecta.
El Hombre, el Microcosmos,
la Mónada en manifestación, el Uno.
El Hombre celestial,
el Logos planetario, el grupo manifestado. [e93]
El gran Hombre de
los Cielos, el Macrocosmos, el Logos solar, la manifestación
de todos los grupos y evoluciones dentro de Su cuerpo, el sistema
solar.
[i81]Todos estos cuerpos -hombre, Logos planetario
y Logos solar- son producto del deseo originado en los respectivos planos
de la mente abstracta, ya sea la mente cósmica, del sistema o de
los tres mundos, o deseo-mente cósmica, deseo-mente humana, y todos
sus cuerpos son Hijos de la necesidad, como tan adecuadamente
lo expresa H. P. B. (33)(34)
2. Ocho Enunciados.
Nos ocuparemos del cuerpo etérico de todas las cosas, de su vivificación
por el prana (cósmico, solar, planetario y humano), de los órganos
de recepción y de la fuente de las emanaciones. Para mayor claridad
podrían formularse ciertos enunciados sobre el cuerpo etérico,
enumerados de la manera siguiente:
Primero: El cuerpo etérico es el molde del cuerpo físico.
D. S. I, 100. [e94]
Segundo: El cuerpo etérico es el arquetipo, de acuerdo al
cual [i82]se
construye la forma física densa; ya se trate de la forma de un
sistema solar o de un cuerpo humano en cualquier encarnación.
Tercero: El cuerpo etérico es una trama o red de finos canales
entrelazados, formados de materia de los cuatro éteres y construido
en forma específica. Constituye el punto focal para ciertas emanaciones
que irradian y vivifican, estimulan y producen la acción giratoria
de la materia.
Cuarto: Estas emanaciones pránicas una vez enfocadas y recibidas
reaccionan sobre la materia densa, construida sobre el armazón
y la estructura etéricos.
Quinto: Esta trama etérica constituye, durante la encarnación,
una barrera entre el plano físico y el astral; barrera que sólo
puede trascenderse cuando la conciencia está suficientemente desarrollada
como para poder evadirse. Esto se observa en el micro y en el macrocosmos.
Una vez que el hombre, por medio de la concentración y la meditación,
expande su conciencia hasta cierto grado, puede abarcar los planos más
sutiles e ir más allá de los límites de la trama
divisoria.
SUBPLANOS FÍSICOS
PLANOS DEL SISTEMA
SOLAR
1
Primer éter. Plano atómico
Adi. Divino. Mar de fuego. Primer
éter cósmico
2
Segundo éter. Subatómico
Anupadaka. Plano monádica.
Akasha. Segundo éter cósmico
3
Tercer éter. Superetérico
Átmico.Plano espiritual.
Éter. Tercer éter cósmico.
4
Cuarto éter. Supergaseoso
Búdico. Plano intiuicional.
Aire.Cuarto éter cósmico
FÍSICO DENSO
PLANOS DE LA HUMANIDAD
5.
Gaseoso. Subetérico
Mental. Fuego. Cósmico
gaseoso.
6.
Líquido
Astral. Plano emocional. Agua.
Cósmico líquido.
7.
Terrenal. Denso
Físico. Tierra. Cósmico
denso.
[i83]Una
vez que el Logos expande Su conciencia en los niveles cósmicos
puede trascender la trama etérica logoica e ir más allá
del círculo no se pasa de Su manifestación objetiva.
Al reflexionar sobre esta analogía debemos tener muy en cuenta
que los siete planos mayores de nuestro sistema solar son los siete subplanos
del físico cósmico o el plano cósmico más
inferior.
Podemos observar aquí la exactitud de la analogía respecto
a la materia e igualmente la exactitud de la analogía respecto
a la irradiación. [e95]
Sexto: En cada uno
de los tres cuerpos: humano, planetario y del sistema o logoico, se encuentra
un gran órgano dentro del organismo que actúa como receptor
de prana. Dicho órgano tiene su manifestación etérica
y su analogía en el físico denso.
En el sistema, el órgano del prana cósmico, fuerza que
vitaliza la materia, es el Sol central, receptor directo y distribuidor
de la radiación cósmica. Ésta es una de las triples
divisiones del Rayo Primordial de inteligencia activa. Cada uno de los
Rayos cósmicos es triple en esencia, hecho que a menudo se pasa
por alto, aunque lógicamente se evidencia; cada Rayo es el vehículo
de un Ente cósmico y toda existencia es necesariamente triple en
manifestación. El Sol central contiene dentro de su periferia un
centro de recepción y una superficie irradiante.
En el planeta, también hay un órgano receptor similar
en su cuerpo etérico, cuya ubicación no se puede revelar
exotéricamente. Se relaciona con la ubicación de los dos
polos, norte y sur; siendo el centro alrededor del cual gira el globo
terráqueo y el origen de la leyenda de que existe dentro de la
esfera de influencia polar una fértil tierra central. La tierra
mítica de extraordinaria fertilidad, de abundante [i84]vegetación y de exuberante crecimiento
vegetal, animal y humano, lógicamente se halla en el lugar donde
se recibe el prana. Constituye el esotérico Jardín del Edén,
la tierra de perfección física. La radiación de la
superficie, una vez distribuida, se manifiesta como prana planetario.
En el hombre, el órgano de recepción es el bazo,
mediante su contraparte etérica. Después de distribuirse
por todo el cuerpo, por mediación de la red etérica, se
irradia sobre la superficie como aura de salud.
Séptimo: De esta manera se observará claramente la
semejanza en los tres cuerpos y puede comprobarse fácilmente su
perfecta analogía:
PRANA
DEL SISTEMA SOLAR
EL SISTEMA SOLAR
Entidad manifestante
El Logos solar.
Cuerpo de manifestación
El sistema solar
Centro receptor
El polo del Sol
central
Irradiación
o emanación en la superficie
El prana solar
Movimiento producido
La rotación
del sistema
Efecto distribuyente
La irradiación
etérica solar (sentida cósmicamente)
La contribución del átomo
a la unidad del aura de salud del cuerpo
Movimiento producido
La rotación atómica
Efecto distribuyente
La irradiación etérica
atómica (sentida dentro de la forma física).
Octavo: Cuando desaparece la voluntad de vivir, entonces
los Hijos de la necesidad dejan de manifestarse objetivamente.
Como es natural ello es inevitable, y puede observarse en todos los casos
en que existe un ente objetivado. Cuando el Pensador en su propio
plano aparta su atención del pequeño sistema, en los tres
mundos, y repliega dentro de sí todas sus fuerzas, su existencia
en el plano físico termina, y todo vuelve a la conciencia causal;
esto constituye tanto una abstracción del Pensador en los tres
mundos, como del Absoluto en el triple sistema solar del Logos. Ello se
manifiesta en el plano físico cuando se retira por la parte superior
de la cabeza el radiante cuerpo etérico, teniendo lugar la consiguiente
desintegración del físico. La estructura desaparece y la
forma física densa se desintegra, la vida pránica es extraída
totalmente de la envoltura densa, dejando de estimular los fuegos de la
materia. Permanece el fuego latente en el átomo, al que es inherente,
pero la forma se construye por la acción de los dos fuegos de la
materia [e97]-uno
activo y latente, otro irradiante e innato-, ayudados por el fuego del
segundo Logos; cuando se separan, la forma se desintegra. Esta es una
representación en miniatura de la dualidad esencial que existe
en todas las cosas sobre las cuales actúa Fohat.
[i86]Existe
una íntima relación, en conexión con el cuerpo etérico,
entre el bazo y la parte superior de la cabeza. El órgano del bazo
tiene una interesante analogía con el cordón umbilical,
que une al niño con la madre a fin de ser nutrido, el cual se corta
al nacer. Cuando un hombre comienza a vivir conscientemente su propia
vida de deseo, y nace en ese nuevo mundo donde se vive en forma más
sutil, el cordón entrelazado de materia etérica (que lo
ha unido a su cuerpo físico) se corta; el cordón plateado
se desata y el hombre rompe su vínculo con el cuerpo físico
denso, retirándose por el centro superior del cuerpo en vez de
hacerlo por el inferior; pasa así a vivir en un mundo superior
y en otra dimensión. Así ocurre con los cuerpos y envolturas
del microcosmos, pues la analogía existe en todos los planos de
la manifestación. Cuando se alcance un conocimiento más
científico se verá que el mismo procedimiento, en mayor
escala, tiene lugar en la manifestación planetaria. Un planeta
sólo es el cuerpo de un Logos planetario, siendo etérico
este cuerpo, y el Logos se expresa a través de él y construye
sobre la estructura etérica un vehículo de manifestación.
La LUNA fue en un tiempo el cuerpo de expresión de un Logos; la
Tierra lo es ahora, pues los ciclos cambian constantemente. El centro
por donde se retira el cuerpo etérico se encuentra análogamente
en un planeta físico, y el cordón plateado planetario se
corta en el momento señalado; pero el momento y los ciclos, su
comienzo y terminación se hallan ocultos en los misterios de la
Iniciación y no nos conciernen.
En el sistema solar ocurrirá lo mismo al término de un Mahamanvantara.
El Logos se recogerá en Sí Mismo, abstrayendo Sus tres principios
mayores.(35)Su cuerpo de manifestación -el Sol
[i87]y
los siete Planetas sagrados que existen en materia etérica- se
retirarán de la objetividad y quedará oscurecido. Desde
el punto de vista físico podemos decir que la luz se apagará
en el sistema. A esto le seguirá una gradual inhalación
hasta que el Logos haya recogido todo en Sí Mismo; el etérico
cesará de existir y la trama habrá desaparecido. Se logrará
plena conciencia, y en el momento de la realización cesará
la existencia o la manifestación de la [e98]entidad. Todo será reabsorbido
en el Absoluto; entonces llegará el pralaya, (36)o
el ciclo cósmico de descanso, y ya no se oirá la Voz del
Silencio. La reverberación de la PALABRA se apagará y el
Silencio de las Alturas reinará supremo.
II. LA NATURALEZA DEL PRANA
Cuando nos ocupamos del cuerpo etérico y sus funciones, como asimilador
y distribuidor de prana, lo hemos hecho desde el punto de vista del lugar
que ocupa en el esquema de las cosas. Consideramos el tema desde el punto
de vista de las analogías, indicando dónde se hallan en
el sistema, en el planeta y en el hombre.
Hemos visto que constituye el fundamento de la forma física y que
es, en sí mismo, el vínculo más importante entre:
El hombre físico
y el plano emocional o astral.
El Hombre planetario
y la cualidad emocional, esencial.
El Logos, el
gran Hombre celestial, y el plano astral cósmico.
Podemos ahora limitar el tema a la consideración del cuerpo etérico
del ser humano, sin tocar las analogías del sistema o cósmicas;
aunque quizás sería conveniente recordar que el estudiante
inteligente obtiene la sabiduría [i88]por la línea interpretativa; quien
se conoce a sí mismo (como manifestación objetiva, cualidad
esencial y desarrollo comprensivo), conoce también al Señor
de su Rayo y al Logos de su sistema. Por lo tanto sólo es cuestión
de aplicación, expansión consciente e interpretación
inteligente; además debe abstenerse sensatamente de hacer afirmaciones
dogmáticas, y ha de reconocer que la analogía se encuentra
en la cualidad y en el método empleado más que en ajustarse
estrictamente a una acción específica en un determinado
momento de la evolución.
El material de estudio que es posible dar aquí, si se reflexiona
detenidamente, puede inducir a llevar una vida práctica más
inteligente, empleando el término vivir en su sentido
esotérico. Estudiando dicho material en forma científica,
filosófica y religiosa puede conducir también a desarrollar
los objetivos del proceso evolutivo en el ciclo menor inmediato. Por eso
nuestro objetivo consiste en hacer más real el cuerpo secundario
del hombre y en exponer algunas de sus funciones y la forma en que podrá
ser puesto oportuna y conscientemente al alcance de la comprensión
mental.
La ciencia, como bien sabemos, está llegando rápidamente
a la [e99]etapa
en que se verá obligada a admitir la realidad del cuerpo etérico,
pues las dificultades que surgirán al negarlo serán tan
insuperables como admitir su existencia. Los científicos aceptan
ya la existencia de la materia etérica; el éxito obtenido
en la fotografía ha demostrado la realidad de lo que hasta ahora
fue considerado irreal, porque es intangible desde el punto de vista físico.
Continuamente ocurren fenómenos considerados sobrenaturales que
pueden ser explicados por medio de la materia etérica, y los científicos,
en su empeño por demostrar que los espiritistas están equivocados,
han ayudado a la causa del espiritismo verdadero y superior, apoyándose
en la realidad y en la existencia del cuerpo etérico, aunque lo
consideren (pues se interesan en los efectos sin haber descubierto la
causa) un cuerpo que [i89]emana irradiación. La ciencia
médica empieza a estudiar (aunque a ciegas) la cuestión
de la vitalidad, el efecto de los rayos solares sobre el organismo físico
y las leyes subyacentes en el calor inherente e irradiante. Atribuye al
bazo funciones no reconocidas anteriormente y estudia los efectos de la
acción de las glándulas y su relación con la asimilación
de las esencias vitales a través de la estructura corporal. Se
halla en el verdadero camino; no pasará mucho tiempo (quizás
en el curso de este siglo) sin que la REALIDAD del cuerpo etérico
y sus funciones básicas sea afirmada más allá de
toda controversia y el objetivo de la medicina, preventiva y curativa,
pase, entonces, a un nivel superior. Todo lo que podemos hacer aquí
es dar simplemente, y en forma condensada, algunos datos que podrán
acelerar el día de su reconocimiento, lo cual despertará
mayor interés en el verdadero investigador. Permítaseme,
por lo tanto, enunciar brevemente lo que se tratará en los tres
puntos que resta considerar:
Las funciones del cuerpo etérico.
Su relación con el físico durante la vida.
Los males y las enfermedades del cuerpo etérico (teniendo en
cuenta el significado original de la palabra enfermedad).
Su condición después de la muerte.
Lo indicado abarcará aquello que es de utilidad práctica
en la actualidad. Luego adquiriremos más conocimiento si lo transmitido
al público es aplicado cuidadosamente, y si los investigadores
estudian inteligente, sensata y ampliamente tan importante tema.
A medida que la naturaleza del cuerpo etérico y su función
ocupen en el pensamiento del mundo el lugar que les corresponde, y la
gente se dé cuenta de que el etérico es el más
importante de los dos cuerpos físicos, el hombre hará
contacto consciente e íntimo con otras evoluciones [i90]que existen en materia etérica,
así como lo hace en el cuerpo físico denso. Existen ciertos
grandes grupos de [e100]devas denominados devas de las
sombras o devas violeta, que están íntimamente vinculados
con el desarrollo evolutivo del cuerpo etérico humano, y le transmiten
irradiaciones solares y planetarias. El cuerpo etérico humano
recibe prana de diferentes maneras y de diversas clases, que lo ponen
en contacto con distintas entidades.
1. Prana Solar.
Fluido vital y magnético que irradia del sol, y se trasmite
al cuerpo etérico del hombre por mediación de ciertas
entidades dévicas de orden muy elevado y de matiz dorado. Pasa
a través de los cuerpos de dichas entidades, que lo emiten en
potentes irradiaciones, aplicadas directamente a ciertos plexos situados
en la parte superior del cuerpo etérico, en la región
de la cabeza y de los hombros, desde donde descienden a la analogía
etérica del órgano físico, el bazo, y de allí
se transmiten enérgicamente al mismo. Estas entidades pránicas,
de matiz dorado, se encuentran en el aire sobre nosotros, y están
especialmente activas en algunas partes del mundo, como California y
en las regiones tropicales, donde el aire es puro y seco y los rayos
del sol son considerados esencialmente benéficos. Las relaciones
que existen entre el hombre y este grupo de devas son muy íntimas,
pero aún muy peligrosas para el hombre. Los devas tienen mucho
poder y, en su propia línea, están más evolucionados
que el hombre. El ser humano que no sabe protegerse está a merced
de éstos, y debido a ello y a la incomprensión de las
leyes de resistencia magnética o de repulsión solar, está
propenso a la insolación. Cuando el cuerpo etérico y sus
procesos asimilativos sean comprendidos científicamente, el hombre
se inmunizará de los peligros de la irradiación solar.
Se protegerá por la aplicación de las leyes que rigen
[i91]la
repulsión y la atracción magnéticas y no meramente
mediante el vestido y el techo. Por lo general es cuestión de
polarización. Podría sugerirse que cuando los hombres
comprendan la evolución dévica más correctamente,
sepan cómo trabajar en ciertas líneas relacionadas con
el Sol y se den cuenta de que tal evolución representa el polo
femenino, así como el hombre representa el masculino (la cuarta
Jerarquía creadora es masculina)(37) comprenderán su interrelación
y regirán esa relación de acuerdo a la ley.
Estos devas solares reciben los irradiantes rayos del sol, los [e101]cuales salen desde el centro y llegan
hasta la periferia por uno de los tres canales de acercamiento, los
pasan por su organismo y los enfocan allí. Actúan casi
como un vidrio de aumento que concentra los rayos solares. Luego son
reflejados o transmitidos al cuerpo etérico humano, que los capta
y asimila. Cuando el cuerpo etérico es sano y funciona correctamente,
absorbe bastante prana para mantener la forma organizada. Este
es el objetivo de la función del cuerpo etérico, cosa
que nunca se hará resaltar suficientemente. El prana sobrante
se emite como irradiación animal o magnetismo físico;
ambos términos expresan la misma idea. Por lo tanto, el hombre
repite, en escala menor, la tarea de los grandes devas solares y a su
vez agrega su cuota de emanaciones, repolarizada o remagnetizada, a
la suma total del aura planetaria.
2. Prana Planetario.
Fluido vital que emana de cualquier planeta y constituye su coloración
o cualidad fundamental, debido a que se repite dentro del planeta el
mismo proceso [i92]
que tiene lugar respecto
al hombre y al prana solar. El planeta (ya sea la tierra o cualquier
otro) absorbe el prana solar, lo asimila en la cantidad requerida
e irradia el que no necesita para su bienestar, en forma de irradiación
planetaria. El prana planetario es, por lo tanto, prana solar que
ha pasado a través del planeta, ha circulado por el cuerpo
etérico planetario, ha sido transmitido al cuerpo físico
denso del planeta y emitido por éste como irradiación,
con la misma característica esencial que la del prana solar,
además de la cualidad individual y distintiva del planeta
implicado. La repetición del proceso tiene lugar en el
cuerpo humano. Las irradiaciones físicas de los hombres difieren
de acuerdo a la calidad de sus cuerpos físicos. Lo
mismo ocurre con un planeta.
El prana que emana del planeta (como en el caso del prana solar)
es recibido y transmitido por medio de un grupo determinado de devas
denominados devas de las sombras, devas etéricos
de matiz ligeramente violado. Los cuerpos de estos devas están
compuestos de materia de alguno de los cuatro éteres, y enfocan
y concentran las emanaciones del planeta y de todas las formas que
existen en el mismo. Debido a la esencial similitud de su sustancia
corpórea con la sustancia etérica humana se hallan
muy íntimamente vinculados con los seres humanos, transmitiéndole
el magnetismo de la "Madre Tierra. Como vemos, dos grupos
de devas trabajan en conexión con el hombre:
Los devas solares le trasmiten el fluido vital que circula por
el cuerpo etérico. [e102]
Los
devas planetarios de color violeta, vinculados al cuerpo etérico
del hombre, le transmiten el prana de la tierra o del planeta
en el cual actúe el hombre durante una encarnación
física.
Aquí podrían formularse varios interrogantes y, aunque
no expliquemos plenamente el misterio, hacerse algunas
[i93]sugerencias. ¿Cuál es
la causa de la aparente falta de vida en la Luna? ¿Existe allí
vida dévica? El prana solar ¿produce algún efecto
allí? ¿ En qué difiere la Luna, aparentemente muerta,
de un planeta vivo tal como la Tierra?(38)
Aquí nos enfrentamos con un misterio, cuya solución
-para quienes investigan- quedará revelada en el hecho de que
no existen seres humanos ni ciertos grupos de devas en la Luna. El
hombre no ha dejado de existir en la Luna porque esté muerta
y, por consiguiente, no pueda sustentarlo, sino que la Luna está
muerta porque el hombre y los devas se han retirado de su superficie
y de su esfera de influencia.(39)El hombre y los devas
actúan en cada planeta como intermediarios o agentes transmisores.
Donde ellos no habitan resulta imposible realizar ciertas actividades,
sobreviniendo la desintegración. La razón de ese retiro
se halla en la Ley cósmica de Causa y Efecto o karma cósmico,
y en la historia conjunta, aunque individual, de uno de los Hombres
celestiales cuyo cuerpo fue, en un momento determinado, la Luna o
cualquier otro planeta.
3. Prana de las Formas.
Ante todo se ha de advertir que las formas son de dos clases, cada
una de las cuales ocupa un lugar diferente en el esquema:
Formas resultantes del trabajo realizado por el tercero y el segundo
Logos y las vidas conjuntas de Estos. Dichas formas constituyen las
unidades de los reinos vegetal, animal y mineral.
Formas resultantes de la acción unida de los tres Logos, comprendiendo
estrictamente la formas dévicas y humanas.
Existe también una forma más simple incorporada a la
sustancia con la cual están hechas todas las formas, siendo
estrictamente de materia atómica y molecular, animada por la
vida o energía del tercer Logos. [i94]
[i95]Con
respecto al primer grupo de formas se ha de observar que las emanaciones
pránicas, emitidas por las unidades de los reinos animal y
vegetal (después que han absorbido el prana solar y planetario),
son lógicamente la combinación de ambos, siendo transmitidas
por medio de irradiaciones superficiales, como el prana [e103]solar y el planetario, a ciertos
grupos de devas menores de orden no muy elevado, que tienen una curiosa
e intrincada relación con el alma grupal del animal o del vegetal
que las irradia. De ello no podemos ocuparnos aquí. Estos devas
tienen también un matiz violado, pero tan pálido que
es casi gris; están en estado de transición y se mezclan
en forma confusa con grupos de entidades que se encuentran en el arco
involutivo (40) (41) (41ª)
[i96]Respecto
al segundo grupo, la forma humana transmite las irradiaciones emanantes
a un grupo de devas de grado mucho más elevado. Estos devas
tienen un matiz más pronunciado, los cuales después
de asimilar debidamente la irradiación humana, la trasmiten
principalmente al reino animal, demostrándose así la
íntima relación existente entre estos dos reinos. Si
la explicación que antecede sobre la complicada interacción
entre el Sol y los planetas, entre éstos y las formas que evolucionan
en ellos y entre dicha, formas y aquellas inferiores, sirve para demostrar
aunque [e104]
[e105]sólo
sea la exquisita interdependencia de todo lo existente, mucho se
habrá logrado.
Otro hecho que debe hacerse resaltar es la íntima relación
existente entre todas las evoluciones de la naturaleza, desde el
Sol celestial a la violeta más humilde, por mediación
de la [i97]evolución
dévica, que actúa
como fuerza transmisora y transmutadora en todo el sistema.
Por último, todos trabajan con fuego. Fuego interno,
inherente y latente, irradiante y emanante; generado, asimilado
e irradiado; vivificador, estimulador y destructor; fuego transmitido,
reflejado y absorbido, base de toda vida; esencia de todo lo que
existe y agente que desarrolla e impulsa lo que se halla detrás
de todo proceso evolutivo; fuego edificador, preservador y constructor;
fuego originador, el proceso y la meta; fuego purificador y consumidor.
El Dios del Fuego y el fuego de Dios interactúan hasta que
todos los fuegos se fusionen y ardan y todo lo que existe haya pasado
por el fuego -desde un sistema solar hasta una hormiga-, surgiendo
como triple perfección. Entonces el fuego emergerá
como esencia perfecta del círculo no se pasa,
ya sea la del círculo no se pasa humano, planetario
o solar. La rueda del fuego gira; todo [e106]lo que se halla dentro de ella es sometido a una triple
llama, y con el tiempo todo llega a la perfección.
III. LA FUNCIÓN DEL CUERPO ETERICO
Continuaremos nuestro estudio
respecto al cuerpo etérico a fin de analizar sus funciones
y su relación con el cuerpo físico.
Será conveniente considerarlos conjuntamente, porque se interrelacionan
tan íntimamente, que no es posible estudiarlos por separado.
Las principales funciones del cuerpo etérico son tres:
Receptor de prana.
Asimilador de prana.
Transmisor de prana.
1. Receptor de Prana
El cuerpo etérico puede clasificarse como negativo o receptivo
respecto a los rayos del sol, y como [i98]positivo
o expulsor respecto al cuerpo físico denso. Su segunda función,
la asimilativa, está estrictamente equilibrada y es interna. Como
se explicó anteriormente, el cuerpo etérico absorbe las
emanaciones pránicas del sol por medio de ciertos centros situados
principalmente en la parte superior del cuerpo, desde los cuales descienden
al centro denominado bazo etérico, su contraparte en materia etérica.
El centro principal receptor de prana, en la actualidad, está situado
entre los dos omóplatos. Hay otro centro situado un poco más
arriba del plexo solar que ha quedado, debido a los abusos de la llamada
civilización, parcialmente aletargado. La próxima raza raíz,
y cada vez más la presente, valorará la necesidad de exponer
dichos centros a los rayos del sol, lo cual aumentará la vitalidad
física y la adaptabilidad. Los centros situados
entre los omóplatos,
arriba del diafragma
y
en el bazo,
forman, si pudiéramos verlo, un triángulo etérico
radiante donde se origina el impulso para la ulterior circulación
pránica que recorrerá todo el sistema. El cuerpo etérico
está realmente formado por una red de finos canales, que forman
un sutil cordón trenzado -el cual es parte del eslabón magnético
que une los cuerpos físico y astral, cortándose al retirarse
el cuerpo etérico del cuerpo físico denso en el momento
de la muerte. Como lo expresa la Biblia ,(42) el cordón plateado
se corta. Esto fundamenta la leyenda de la hermana fatal que corta
el hilo de la vida con las temidas tijeras.
[e107]La trama etérica está compuesta
por el complicado tejido de este cordón vitalizado, y separados
de los siete centros [i99]de la trama (Centros
sagrados, de los cuales el bazo se considera frecuentemente uno de ellos)
se hallan los dos ya mencionados, que forman con el bazo, un triángulo
activo. La trama etérica del sistema solar es análoga, e
igualmente posee tres centros receptores de prana cósmico. La misteriosa
franja del firmamento denominada Vía Láctea (42ª)
está íntimamente relacionada con el prana cósmico,
vitalidad cósmica o alimento que vitaliza al sistema etérico
solar.
2. Asimilador de Prana
El proceso de asimilación se lleva a cabo en el triángulo
mencionado; el prana, al penetrar por cualquiera de esos centros, circula
tres veces por todo el triángulo, antes de ser transmitido al vehículo
etérico y de éste al cuerpo físico denso. El órgano
principal de asimilación es el bazo -el centro etérico y
el órgano físico denso. La esencia vital procedente del
sol penetra en el bazo etérico; en éste es sometida a un
proceso de intensificación o desvitalización, lo cual depende
del estado de salud de dicho órgano. Si el hombre está sano
la emanación recibida será intensificada por la vibración
individual,y el gradode vibración será
acelerado antes que el prana pase al bazo físico. Si el estado
de salud no es bueno, el grado de vibración disminuye y se hace
más lento el proceso.
Estos tres centros, parecidos a platillos, tienen la misma forma que los
demás y se asemejan a pequeños remolinos que atraen a su
esfera de influencia las corrientes que se ponen a su alcance.
Los centros pueden describirse como vórtices giratorios, unidos
entre si por el triple canal compactamente entretejido, que casi forma
un sistema circulatorio separado. Este sistema tiene su punto de salida
[i100]en el
lado del bazo, opuesto a aquel por el cual penetra el prana. El fluido
vital circula tres veces por estos tres centros y entre ellos antes
de pasar a la periferia de su pequeño sistema. Después
de circular el prana por los finos canales entrelazados pasa por todo
el cuerpo, impregnándolo totalmente con sus emanaciones si así
puede expresarse. Dichas emanaciones salen finalmente del sistema etérico,
irradiándose por la superficie. La esencia pránica sale
de la circunferencia de su circulo no se pasa temporario
como emanante prana humano, que es el mismo prana recibido anteriormente
pero cargado, durante su transitoria circulación, con la cualidad
peculiar que el individuo le transmite. La esencia sale, llevando la
cualidad individual.
En esto tenemos una nueva analogía de cómo se evaden todas
[e108]las esencias
de cualquier círculo no se pasa, una vez terminado
su ciclo.
El tema del cuerpo etérico es de gran interés práctico.
Cuando el hombre se de cuenta de su importancia, prestará mayor
atención a la distribución de prana en el cuerpo, y procurará
que su vitalización, a través de los tres centros, no sea
entorpecida.
Aunque necesariamente el tema se ha de tratar en forma superficial, y
sólo pueden darse esbozos y sugerencias espaciadas, se hallará
sin embargo, que si se lo estudia detalladamente, impartirá un
conocimiento de las verdades cuyo contenido y calidad resultará
valioso y algo que hasta ahora no había sido enseñado. El
lugar que ocupa la envoltura etérica, como separadora o círculo
no se pasa, y su función como receptora y distribuidora de
prana, se dilucidan aquí en forma mucho más extensa que
antes; posiblemente más adelante el tema será ampliado.
Del conjunto de datos tan superficialmente tratados se desprenden dos
verdades fundamentales:
[i101]Primero.
El cuarto subplano etérico del plano físico es la
preocupación inmediata de
el
hombre, el microcosmos,
el
Hombre celestial, el Logos planetario,
el
gran Hombre de los Cielos, el Logos solar.
Segundo. En la cuarta cadena y cuarta ronda se comienza a estudiar
el cuarto éter que -visto como trama separadora- permite la salida
ocasional de las vibraciones correspondientes.
3. Transmisor de Prana.
Hasta ahora muy poco nos hemos referido al tema del fuego, pues el propósito
del cuerpo etérico es llevarlo y distribuirlo por todo su sistema;
sólo hemos tratado los hechos que podrán despertar el interés
y acentuar la utilidad del vehículo pránico. Debemos considerar
y recalcar ciertos hechos, a medida que estudiamos este círculo
estático y sus fuegos circulantes. Para mayor claridad vamos a
recapitular brevemente lo ya expuesto:
El Sistema recibe prana de fuentes cósmicas, por medio de
tres centros, y lo redistribuye a todas las partes de su dilatada influencia,
hasta los límites de la trama etérica solar. Este prana
cósmico está coloreado por la cualidad solar y llega a los
más apartados confines del sistema. Podría decirse que su
misión consiste en vitalizar el vehículo, la expresión
material física del Logos solar.
El Planeta recibe prana del centro solar y lo redistribuye, por
medio de tres centros receptores, a todas las partes de su esfera de [e109]influencia. Este prana solar está
coloreado por la cualidad planetaria y es absorbido por todo lo que evoluciona
dentro del círculo no se pasa planetario. Podría
decirse que su misión consiste en vitalizar el vehículo
de expresión material física de cualquiera de los siete
Hombres celestiales.
[i102]El
Microcosmos recibe prana proveniente del Sol, después dé
haber compenetrado el vehículo etérico planetario, de modo
que además de ser prana solar, posee la cualidad planetaria. Cada
planeta es la personificación de un aspecto de Rayo, y su cualidad
se destaca predominantemente durante toda su evolución.
Por lo tanto, prana es calor irradiante, su vibración y cualidad
varían de acuerdo a la Entidad receptora. Al pasar el prana por
el cuerpo etérico del hombre, es coloreado por su propia cualidad
peculiar transmitiéndolo a esas vidas menores que componen su propio
sistema. Así se produce una gran interacción; todas las
partes se mezclan y fusionan, dependiendo una de otra, y todas reciben,
coloran, cualifican y transmiten. Tiene lugar así una interminable
circulación sin principio concebible ni posible fin, desde el punto
de vista del hombre finito, porque su origen y fin se hallan ocultos en
la ignota fuente cósmica. Si existieran en todas partes perfectas
condiciones, esta circulación continuaría sin interrupción
y sería casi interminable, pero el fin y la limitación son
producidos por la imperfección, que gradualmente es reemplazada
por la perfección. Cada ciclo se origina en otro ciclo aún
no finalizado, cediendo su lugar a otra espiral más elevada; así
se suceden periodos de aparente y relativa perfección, que conducen
a periodos de mayor perfección. El objetivo de este ciclo mayor consiste, como sabemos, en fusionar
los dos fuegos de la materia, latentes y activos, sumergiéndolos
con los fuegos de la mente y del espíritu, hasta que desaparezcan
en la llama general; los fuegos de la mente y del espíritu consumen
la materia y con ello liberan la vida de los vehículos quela
confinan. EI altar terreno es el lugar donde nace el espíritu,
quien lo libera de la madre (materia), y es también la entrada
a reinos superiores.
Cuando el vehículo pránico funcione correctamente en los
tres grupos humano, planetario y solar, se logrará la unión
con el fuego latente.Por esta [i103]razón serecalca la necesidad
de construir vehículos físicos puros y refinados. Cuanto
más refinada y sutil sea la forma, será mejor receptora
de prana y ofrecerá menos resistencia a la acción del kundalini
en el momento asignado. La materia tosca y los cuerpos burdos e inmaduros
son una amenaza para el ocultista; ningún verdadero vidente tendrá
un cuerpo burdo. El peligro de ser desintegrado es muy grande y la amenaza
de ser [e110]destruido por el fuego es terrible. Ya
una vez en la historia (en la época lemuriana)(43) la raza y los
continentes fueron destruidos por medio del fuego. Los Guías de
la raza, en esa época, aprovecharon tal acontecimiento para eliminar
la forma inadecuada. El fuego latente en la materia (por ejemplo, en las
erupciones volcánicas) y el fuego irradiante del sistema se combinaron.
El kundalini planetario y la emanación solar entraron en conjunción
y tuvo lugar el trabajo de destrucción. Lo mismo podría
volver a ocurrir, pero sólo en la materia del segundo éter,
y sus efectos no serían tan graves debido a la sutilidad de dicho
éter y al refinamiento comparativamente mayor de los vehículos.
Observaremos aquí un hecho interesante, aunque sea un misterio
insoluble para la mayoría; las destrucciones producidas por el
fuego son parte de las pruebas de fuego de una iniciación de ese
Hombre celestial cuyo karma está ligado al de nuestra tierra.
La destrucción de una parte de la trama hace más fácil
la salida; en realidad (visto desde los planos superiores) es un paso
adelante y una expansión. Su repetición se efectúa
en el sistema, en ciclos determinados. [i104]
4. Desórdenes del Cuerpo Etérico.
Estudiaremos ahora el cuerpo etérico, sus dolencias y también
su condición post-mortem. Me ocuparé de ello
muy brevemente. Todo lo que puedo hacer es indicar, en líneas generales,
las dolencias fundamentales a las cuales el cuerpo etérico puede
estar sujeto, y la orientación que la medicina podrá seguir
más adelante, cuando se comprendan mejor las leyes ocultas. Haré
resaltar un hecho significativo que ha sido poco comprendido y ni siquiera
captado: las dolencias que padece el vehículo etérico del
microcosmos las padece también el del Macrocosmos. Lo antedicho
encierra la explicación de los aparentes sufrimientos de la naturaleza.
Algunos de los grandes males del mundo tienen su origen en las dolencias
etéricas; extendiendo la idea, lo mismo puede decirse respecto
a las condiciones planetarias e incluso las solares. Al tratar las causas
de las dolencias etéricas en el hombre, quizás percibamos
las analogías y reacciones de orden planetario y solar. Se deberá
tener muy en cuenta, al estudiar esto, que las enfermedades del cuerpo
etérico derivan de su triple propósito y podrían
ser:
funcionales, afectando
por consiguiente la absorción de prana; [e111
orgánicas,
afectando de esta manera la distribución del prana;
estáticas,
afectando la trama considerada estrictamente como el círculo
no se pasa físico, y como elemento separador entre
el físico y el astral.
Las tres funciones o propósitos antedichos son de primordial interés,
producen resultados totalmente diferentes y reaccionan externa e internamente
de distintas maneras.
Consideradas desde el punto de vista planetario sé podrán
percibir las mismas condiciones, y el cuerpo etérico planetario
[i105](que
es fundamentalmente el cuerpo de los planetas sagrados, de los
cuales la Tierra no es uno de ellos) también tendrá sus
desórdenes funcionales que afectarán la absorción
de prana, y sufrirá trastornos orgánicos que alterarán
su distribución produciendo dificultades en la trama etérica,
el círculo no se pasa del Espíritu planetario
involucrado. Quisiera advertirles que en los Espíritus planetarios
que se hallan en el arco evolutivo divino, los Hombres celestiales, cuyos
cuerpos son planetas, la trama etérica no constituye una barrera,
sino que (al igual que los Señores kármicos, pero en un
plano superior) pueden actuar libremente fuera de los limites de la trama
planetaria, dentro de la circunferencia del circulo no se pasa solar.
(44)
Desde el punto de vista del sistema, puede observarse que los mismos
efectos están vinculados funcionalmente con el centro cósmico
orgánicamente, con la totalidad de los sistemas planetarios y estáticamente,
con el círculo no se pasa solar o logoico.
Podemos ahora, para mayor claridad, considerar estos tres grupos en forma
separada, e indicar brevemente (lo único que puedo hacer) los métodos
curativos y rectificadores.
a. Desordenes funcionales en el microcosmos. En el hombre, se relacionan
con la absorción de los fluidos pránicos por medio de sus
correspondientes centros. Debemos tener siempre en cuenta y saber distinguir
con claridad que las emanaciones de prana tienen relación con el
fuego latente en la materia; cuando son recibidas y actúan correctamente
a través del cuerpo etérico, colaboran con el calor natural
latente [i106]del cuerpo y al mezclarse lo vitalizan,
[e112]imponiendo
a su materia cierto grado de acción vibratoria, que lleva al vehículo
físico a la necesaria actividad y al correcto funcionamiento de
sus órganos. Por lo tanto, es evidente que el a b c de la salud
física se halla sujeto a la correcta recepción del prana,
y que uno de los cambios fundamentales en la vida del animal humano (el
aspecto que estamos considerando) deberá efectuarse en las condiciones
comunes del vivir diario.
Se ha de procurar que los tres centros principales, utilizados para la
recepción de prana, funcionen con más libertad y menos restricción.
Debido al actual sistema erróneo de vida seguido durante siglos
y a los errores fundamentales originados en la época lemuriana,
los tres centros pránicos del hombre no funcionan correctamente
en la actualidad. El centro entre los omóplatos es el que está
en mejores condiciones receptivas, aunque, debido a una deficiente condición
de la columna vertebral (que en muchas personas está desviada),
su ubicación en la espalda quizá no es exacta. El centro
del bazo, situado cerca del diafragma, es de tamaño menor que lo
normal y su vibración no es correcta. En el caso de los aborígenes
de las islas del Pacífico sur, sus condiciones etéricas
son mejores y su vida es más normal (desde el punto de vista animal)
que en cualquier otra parte del mundo.
La raza en general carece de ciertas capacidades, situación que
puede ser descrita de la manera siguiente:
Primero. Incapacidad para extraer de las corrientes pránicas,
debido a la vida malsana que lleva la mayoría. Esto interrumpe
el aprovisionamiento proveniente de la fuente de origen y causa la consiguiente
atrofia y reducción de los centros receptores. Ello se observa,
con exageración, en los niños de las zonas muy pobladas
de las grandes ciudades y en los moradores anémicos y viciosos
de los bajos fondos. La cura es evidente: mejores condiciones de vida,
uso [i107]de
ropas más adecuadas y adopción de métodos de vida
más independientes y saludables. Una vez que los rayos pránicos
tengan libre acceso a los hombros y al diafragma, la condición
subnormal del bazo se ajustará automáticamente.
Segundo. Excesiva capacidad de extracción de las corrientes
pránicas. El primer tipo de desorden funcional mencionado es común
y muy difundido. Su opuesto se encuentra donde las condiciones de vida
son de tal naturaleza que los centros (por estar expuestos y sometidos
directa y prolongadamente a las emanaciones solares) se desarrollan excesivamente,
vibran muy rápidamente y reciben demasiado prana. Esto es poco
frecuente, pero sucede en algunos países tropicales, siendo en
gran parte la causa de la molesta debilidad que ataca a sus moradores.
El cuerpo etérico recibe el prana o los rayos solares con demasiada
rapidez y [e113]permite que entre y salga del sistema
con excesiva fuerza, dejando a la víctima presa de la inercia y
la desvitalización. En otras palabras, el cuerpo etérico
se hace perezoso; es como una tela inconsistente (empleando un ejemplo
muy familiar), semejante al tejido de una raqueta de tenis que se ha aflojado
y ha perdido elasticidad. El triángulo interno transmite las emanaciones
de prana con demasiada rapidez, no permitiendo la subsidiaria absorción,
y lógicamente sufre todo el sistema; más adelante se descubrirá
que la mayoría de las dolencias sufridas por los europeos en la
India tienen su origen en esto, y algunas de las dificultades se eliminarán
cuidando el bazo y regulando inteligentemente las condiciones de vida.
Al analizar las condiciones similares que imperan en el planeta, se perciben
las mismas dificultades. Nada más puedo decir, pero al estudiar
inteligentemente la acción de la radiación solar sobre la
superficie del planeta, en relación con su movimiento giratorio,
se comprenderán y aplicarán algunas reglas grupales sanitarias.
El espíritu del planeta (o entidad planetaria) tiene análogamente
sus ciclos: el secreto de la fertilidad y de la vegetación se halla
en la adecuada absorción y distribución del [i108]prana planetario. Gran parte de esto
se oculta en la fabulosa leyenda que se refiere a la lucha entre el fuego
y el agua, basada en la reacción del fuego latente en la materia,
oponiéndose al fuego que viene de lo externo de sí misma
y actúa sobre ella. En el intervalo que transcurre mientras ambas
están en proceso de fusionarse, se suceden esos períodos,
durante los cuales, debido a la herencia kármica, la absorción
es irregular y la distribución desigual. Cuando se haya alcanzado
el punto de equilibrio racial, se logrará también el equilibrio
planetario y con ello se obtendrá un equilibrio recíproco
entre los planetas solares. Una vez que hayan obtenido mutuo equilibrio
e interacción, entonces el sistema se estabilizará y se
llegará a la perfección. La distribución equitativa
de prana irá paralela al equilibrio obtenido por el hombre, la
raza, el planeta y el sistema. Ésta es otra manera de decir, que
se logrará una vibración uniforme.
b. Desórdenes orgánicos microcósmicos. Éstos,
fundamentalmente son dos:
Malestares producidos por congestión.
Destrucción de los tejidos, a causa de la excesiva absorción
de prana o su fusión demasiado rápida con el fuego físico
latente.
Un ejemplo de ambos lo tenemos en la insolación y en la sofocación
o acaloramiento. Aunque los médicos creen conocerlos, sin embargo
constituyen desórdenes etéricos. Cuando se comprenda mejor
la naturaleza del cuerpo etérico y se lo cuide inteligentemente,
se podrán prevenir ambas clases de dolencias. Son [e114]ocasionadas por la emanación solar
pránica. En ciertos casos su efecto es la muerte o una enfermedad
grave, a causa de la congestión de un canal etérico; mientras
que en otros, el mismo efecto se produce por la destrucción de
la materia etérica.
El ejemplo dado tiene un propósito definido; [i109]pero debe observarse que la congestión
etérica puede traer otras dolencias además de incapacidad
mental. La congestión etérica hace que la trama adquiera
un espesor anormal que puede impedir, por ejemplo, establecer contacto
con el Yo superior o principios, y traer como resultado la idiotez y el
desequilibrio mental. También podría ocasionar un crecimiento
carnoso anormal y engrosamiento de algún órgano interno,
produciendo la consiguiente y excesiva presión; la parte congestionada
del cuerpo etérico puede alterar totalmente la condición
física y dar lugar a diversas dolencias.
La destrucción de los tejidos puede ocasionar varios tipos de demencia,
especialmente las incurables. Por otra parte, al quemarse la trama permitirá
la entrada de corrientes astrales extrañas, contra las cuales el
hombre no tiene defensa; los tejidos cerebrales podrían destruirse
a causa de esta presión y surgir serias dificultades debido a la
destrucción de alguna parte del círculo no se pasa
etérico.
Algo por el estilo puede ocurrir respecto al planeta. Más adelante
se dará información que hasta ahora no ha sido suministrada
y pondrá de manifiesto en qué forma han sido influenciadas
razas enteras y perturbados ciertos reinos de la naturaleza, por la congestión
etérica planetaria o la destrucción de tejidos etéricos
planetarios.
Hemos tratado las dolencias funcionales y orgánicas del etérico,
dando ciertas indicaciones para luego extender el concepto a otras esferas,
además de la estrictamente humana. En el reino humano se halla
la llave que abrirá la puerta a una más amplia interpretación,
puesto que permite la entrada a los misterios de la naturaleza. Aunque
la llave debe hacerse girar siete veces, sin embargo, una sola vuelta
revela inconcebibles avenidas de eventual Comprensión. (45) (46) [e115][i110]Hemos considerado la recepción
y distribución de las emanaciones pránicas en el hombre,
en el planeta y en el sistema y observado las causas que producen desórdenes
momentáneos y la desvitalización o la vitalización
excesiva de la forma orgánica. Ahora estudiaremos el tema desde
un tercer ángulo:
c. Desórdenes estáticos microcósmicos, o el
cuerpo etérico considerado en su función de proveer un circulo
no se pasa entre lo estrictamente físico y lo astral. Según
ya se ha dicho aquí y en los libros de H. P. B, el círculo
no se pasa(46ª) es la barrera que actúa corno separadora
o línea divisoria entre un sistema y lo que se halla fuera del
mismo. Como se comprenderá tiene interesantes correlaciones, si
consideramos el tema (como corresponde) desde el punto de vista del ser
humano, de un planeta y de un sistema, recordando siempre que al estudiar
el [i111]cuerpo
etérico tratamos con materia física, lo cual no debe
olvidarse nunca. Por lo tanto, en todo grupo y conglomerado se hallará
un factor dominante, debido al hecho de que el círculo no
se pasa actúa como un obstáculo para aquello que es
de poca importancia en la evolución, pero no constituye una barrera
para lo que es de importancia en la misma. Todo depende de dos cosas:
del karma, ya sea el del [e116]hombre, del Logos planetario o del Logos
solar, y del dominio que ejerce la entidad espiritual interna sobre su
vehículo.
IV. ETERES MACROCOSMICOS Y MICROCÓSMICOS
1. El Logos Planetario y los Éteres.
El hombre, el pensador interno, sale, durante el reposo, de su círculo
no se pasa etérico y actúa en otra parte. Por lo tanto,
de acuerdo a la ley, el Logos planetario puede igualmente salir de Su
círculo no se pasa en épocas determinadas, que
corresponderían a la hora de reposo del hombre o al pralaya en
el planeta.
El Logos solar hace lo mismo durante ciclos determinados, los cuales no
son los que preceden a lo que denominamos pralaya solar, sino períodos
menores que preceden a los días de Brahma o ciclos
de actividad menor. Dichos ciclos están regidos por el karma. Así
como el verdadero Hombre aplica la ley del karma a sus vehículos,
y en su diminuto sistema es la analogía del cuarto grupo de entidades
kármicas que denominamos los Señores Lipikas. Aquél
aplica la ley a su triple naturaleza inferior. El cuarto grupo de Entidades
extracósmicas, quienes ocupan un lugar secundario respecto a los
tres Logos cósmicos, la triple suma total de la naturaleza logoica,
puede salir de los límites de Su círculo no se pasa
solar en determinados ciclos. Este es un profundo misterio cuya complejidad
aumenta si tenemos presente que la cuarta Jerarquía creadora de
Mónadas humanas y los Señores Lipikas en Sus tres grupos
(el primero [i112]y el segundo grupo y los cuatro Maharajáes,
constituyendo la totalidad de los triples regentes kármicos, se
hallan entre el Logos solar y los siete Logos planetarios) están
más íntimamente vinculados, y sus destinos más estrechamente
entrelazados que las demás Jerarquías.
Otro eslabón de esta cadena a ser considerado, reside en el hecho
de que los cuatro rayos de la mente (que conciernen al karma del cuarto
Logos planetario) tienen conjuntamente a su cargo el actual proceso evolutivo
del Hombre, considerado como el Pensador. Estos cuatro, con los cuatro
regentes kármicos, trabajan en íntima colaboración.
En consecuencia tenemos los siguientes grupos que actúan recíprocamente:
Primero. Los cuatro Maharajáes, o Señores Lipikas menores,(47)
aplican el karma pasado y lo agotan en el presente. [e117]
Segundo. Los cuatro Lipikas del segundo grupo, según H. P. B.,
se ocupan de aplicar el karma futuro y manipular el destino futuro de
las razas. La tarea del primer grupo de cuatro Lipikas cósmicos
es oculta y sólo puede ser revelada parcialmente (y aún
así en forma muy superficial) en la cuarta Iniciación, por
lo tanto, no nos ocuparemos de ello.
Tercero. La cuarta Jerarquía creadora de Mónadas humanas
regida por una cuádruple ley kármica bajo la guía
de los Lipikas.
Cuarto. Los cuatro Logos planetarios (48) de Armonía, Conocimiento,
Pensamiento Abstracto y Ceremonial, constituyen [i113]conjuntamente el Cuaternario de manas
o mente, mientras se hallan en proceso de evolución, e influencian
a todos los hijos de los hombres.
Quinto.Los Señores de los Devas de los cuatro planos, el
búdico o plano de la intuición espiritual, manas o el plano
mental, el plano del deseo y el físico, se hallan similarmente
vinculados a la evolución humana, en sentido más intimo
que los tres superiores.
Otra analogía interesante se encuentra en los siguientes hechos
que aún están en proceso de desarrollo:
En el cuarto plano o búdico, los Logos planetarios empiezan a salir
de Su círculo no se pasa planetario, o trama etérica
que tiene su contraparte en todos los planos.
Cuando el hombre ha comenzado, por poco que sea, a coordinar el vehículo
búdico o, expresándolo de otra manera, cuando ha desarrollado
aunque en forma ínfima, el poder de establecer contacto con el
plano búdico, empieza simultánea y conscientemente a adquirir
la capacidad de evadirse de la trama etérica del plano [e118]físico. Luego se evade de la analogía
que subsiste en el plano astral y finalmente de la analogía existente
en el cuarto subplano del plano mental, esta vez por medio de la unidad
mental. Esto lleva, con el tiempo, a actuar en el causal, o sea a adquirir
la capacidad de morar y estar activo en el vehículo egoico, el
cual personifica el aspecto Amor-Sabiduría de la Mónada.
Obsérvese que ésta es la analogía del hecho comprobado
de que hoy la mayoría puede evadirse del cuerpo etérico
y actuar en su [i114]envoltura astral, el reflejo de la personalidad,
de ese segundo aspecto.
Cuando el hombre recibe la cuarta Iniciación actúa en el
vehículo del cuarto plano, el búdico, y ha salido definitivamente
del círculo no se pasa de la personalidad pasando al
cuarto subplano mental. Nada lo retiene en los tres mundos. En la primera
iniciación sale del círculo no se pasa en determinados
momentos, pero aún debe salir de los tres niveles mentales superiores,
que tienen sus analogías mentales en los éteres superiores,
y desarrollar plena conciencia en estos tres subplanos superiores. Tenemos
aquí la analogía de la tarea que el iniciado ha de realizar
cuando alcance el cuarto plano solar o búdico. Además debe
desarrollar plena conciencia en los tres planos superiores del Espíritu,
antes de que pueda evadirse del círculo no se pasa
solar, lo cual sólo se alcanza en la séptima Iniciación,
recibida en algún lugar del sistema o en su analogía cósmica,
a la cual llega por medio del sutratma o hilo cósmico de la vida.
(49)
A este respecto la actual cuarta cadena terrestre es una de las más
importantes, porque es el lugar asignado a la mónada humana para
que domine el cuerpo etérico con el propósito de poder evadir
las limitaciones humanas y planetarias. Esta cadena terrestre, aunque
no es una de las siete cadenas planetarias sagradas, es hoy de importancia
vital para el Logos planetario, quien la emplea temporariamente como medio
para encarnar y manifestarse. En esta cuarta ronda llega a su fin la vida
caótica y difícil, mediante el simple hecho de desintegrar
[i115]la
trama etérica a fin de liberarse y emplear posteriormente una forma
más adecuada.
Otra serie de ideas surge si tenemos en cuenta que la ciencia en la actualidad
está estudiando y desarrollando el conocimiento del cuarto éter,
y en cierta medida se halla ya al servicio del hombre; que el cuarto subplano
del plano astral es el campo normal [e119]de acción del hombre medio y que
en esta ronda está logrando salir del vehículo etérico;
que el cuarto subplano del plano mental constituye el actual objetivo
que debe lograr una cuarta parte de la familia humana; que el cuarto Manvantara
verá que el círculo no se pasa solar ofrece
caminos de escape para quienes hayan alcanzado el grado de desarrollo
necesario; que los cuatro Logos planetarios lograrán evadir perfectamente
su medio ambiente planetario y actuarán con mayor facilidad en
el plano astral cósmico, repitiendo en niveles cósmicos
lo que han logrado los entes humanos los cuales son las células
de Sus cuerpos.
Nuestro Logos solar, por ser de cuarto orden, empezará a coordinar
Su cuerpo búdico cósmico, y a medida que desarrolle su mente
cósmica obtendrá gradualmente, con ayuda de esa mente, la
habilidad de establecer contacto con el plano búdico cósmico.
Nos hemos detenido en estas posibilidades y analogías, porque es
necesario reconocer el trabajo que se ha de realizar en conexión
con la trama etérica antes de ocuparnos de las diversas causas
que pueden entorpecer el progreso deseado, impidiendo la evasión
prescrita y la liberación destinada. Más adelante consideraremos
la trama etérica y su condición estática. Para ello
tendremos que recordar dos cosas:
Primero, esta condición estática es considerada como tal,
únicamente cuando se la observa desde el punto de vista del hombre
en la actualidad, y [i116]se
la denomina así a fin de esclarecer los cambios a efectuarse y
los peligros a contrarrestarse. La evolución avanza tan despacio
desde el punto de vista del hombre, que parece estacionaria, especialmente
en lo que concierne a la evolución etérica.
Segundo, debemos tener en cuenta que únicamente nos ocupamos
del cuerpo físico etérico y no de sus analogías en
todos los planos. Ello se debe a que nuestro sistema se encuentra en los
niveles etéricos cósmicos; en consecuencia, es de primordial
importancia para nosotros.
2. Éteres del Cosmos y del Sistema
En beneficio de los lectores de este tratado y debido a que la repetición
consecutiva conduce a aclarar los hechos, enumeraremos brevemente ciertas
hipótesis fundamentales que gravitan definidamente sobre el tema
en consideración y podrán servir para aclarar la actual
confusión respecto al sistema solar. Algunos de tales hechos son
ya bien conocidos, otros se deducen y aún otros responden a antiguas
y exactas analogías expresadas en términos modernos.
El plano cósmico
más inferior es el físico cósmico; el único
que la mente finita del hombre puede comprender. [e120][e121]
Este plano físico cósmico está
compuesto de materia diferenciada en siete cualidades, grupos, grados
o vibraciones.
Estas siete diferenciaciones constituyen los
siete planos principales de nuestro sistema solar.
Para mayor claridad podemos clasificarlos en plano físico,
del sistema y cósmico, a los efectos de evidenciar sus relaciones
y analogías y su conexión con aquello que está
arriba y lo que está abajo o Incluido en ello. [i117]
d . Los siete planos principales de nuestro sistema solar constituyen
los siete subplanos del plano físico cósmico, y en ello
reside la razón de que H. P. B. (50-51)hiciera tanto hincapié respecto
a que materia y éter son términos sinónimos,
que dicho éter se encuentra en una u otra forma en todos los
planos y sólo es una graduación de la materia atómica
cósmica, llamada, cuando está indiferenciada, mulaprakriti
o sustancia primordial pregenésica, y cuándo está
diferenciada por Fohat (Vida energetizadora, el tercer Logos o Brahma)
se la conoce como prakriti o materia. (52)
e. Nuestro sistema solar está clasificado
como de cuarto orden, porque está colocado en el cuarto plano etérico
cósmico, contando de arriba abajo. [i119]
f. De allí
que este cuarto plano etérico cósmico represente el punto
de unión del pasado y el futuro y constituya el presente.
g. En consecuencia, también
el plano búdico o intuicional (la analogía en el sistema
de este cuarto éter cósmico) es el punto o plano de unión
para aquello que constituye el hombre y constituirá el superhombre,
vinculando lo que fue con lo que será. [e122]
h. Las siguientes analogías existentes
en el tiempo, merecen una detenida meditación. Se basan en la comprensión
de la relación que existe entre el cuarto éter cósmico,
el plano búdico, y el cuarto subplano físico etérico.
El cuarto subplano de la mente, analogía del físico-etérico
que existe en el plano mental, es también un punto de transición
entre lo inferior y lo superior y el lugar de transferencia a un cuerpo
superior.
El cuarto subplano del plano monádico es realmente el lugar donde
se pasa del rayo egoico (cualquiera sea este Rayo) al rayo monádico;
estos tres rayos mayores se hallan organizados en los tres subplanos superiores
del plano monádico, de la misma manera que los tres subplanos abstractos
del mental constituyen el grupo de transferencia donde se pasa del rayo
de la personalidad al egoico.
Los cuatro rayos menores se fusionan con el tercer rayo mayor de inteligencia
activa en el plano mental y en el átmico. Los cuatro Logos o Espíritus
planetarios actúan como uno en el plano átmico.
i. En el segundo rayo sintético
tiene lugar otra síntesis en el segundo subplano de los planos
búdico y monádico, mientras que las pocas Mónadas
de voluntad o poder que existen se sintetizan en el subplano atómico
del plano átmico. Los tres grupos de Mónadas actúan
en triple forma, en el plano mental, regidos por el Mahachoan, el Manu
y el Bodhisattva o Cristo; en el segundo plano o monádico actúan
como una unidad, efectuando [i120]su trabajo dual sólo en el plano
átmico y su triplicidad esencial en el plano búdico. (53)
[e123]El
cuarto plano o etérico contiene la clave para dominar la materia.
A este respecto se observará que:
En el cuarto éter físico el hombre comienza a coordinar
su cuerpo astral o emocional, y a pasar a este vehículo con más
frecuencia. Una vez que el hombre domina los cuatro éteres alcanza
continuidad de conciencia.
En el cuarto subplano del plano mental el hombre comienza a controlar
su cuerpo egoico o causal y a polarizar su conciencia en éste,
hasta que la polarización es completa. Entonces funciona conscientemente
en dicho cuerpo, una vez que ha dominado las analogíasque
existen en los éteres del plano mental.
En el plano búdico (el cuarto éter cósmico) los Hombres
celestiales (o la conciencia grupal de las Mónadas humanas y dévicas)
comienzan a actuar y a evadirse, con el tiempo, de los planos etéricos
cósmicos. Una vez dominados los tres éteres cósmicos,
perfeccionan su funcionamiento y centran su polarización en los
vehículos monádicos, entonces los siete Hombres celestiales
han alcanzado Su meta.
j. En consecuencia, el Logos de
nuestro [i121]
sistema repite en estos niveles etéricos,
como resumen total, las experiencias de Sus minúsculos reflejos
en los planos físicos; coordina Su cuerpo astral cósmico
y logra continuidad de conciencia cuando ha dominado los tres éteres
cósmicos.
k.
Debe observarse que así como el cuerpo físico del hombre
en sus tres grados -denso, líquido y gaseoso- no es reconocido
como un principio, en sentido cósmico los niveles físico
(denso), astral (liquido) y mental (gaseoso) son considerados inexistentes,
y el sistema solar tiene su ubicación en el cuarto éter.
Los siete planetas sagrados están compuestos de materia de este
cuarto éter, y los sietes hombres celestiales, que constituyen
los cuerpos de dichos planetas, funcionan normalmente en el cuarto pIano
del sistema el búdico, o cuarto éter cósmico. Cuando
el hombre ha obtenido la conciencia del plano búdico, eleva su
conciencia hasta la del Hombre celestial, de cuyo cuerpo es una célula.
Esto se logra en la cuarta iniciación, la iniciación liberadora.
En la quinta Iniciación el hombre asciende, con el Hombre celestial,
al quinto plano o átmico (desde el punto de vista humano) y en
la sexta, domina el segundo éter cósmico, alcanzando conciencia
monádica y actividad ininterrumpida. En la séptima Iniciación
domina toda la esfera de la materia contenida en el plano cósmico
inferior, se evade de todo contacto etérico y actúa en el
plano astral cósmico.
El sistema solar anterior presenció la superación de los
tres pIanos físicos cósmicos inferiores, desde el punto
de vista de la materia y de la coordinación de la triple forma
física densa en la cual [e124]se encuentra toda forma de vida, ya sea
en materia densa, materia líquida o materia gaseosa. Una analogía
de esto puede observarse en el trabajo realizado por las tres primeras
razas raíces. (54)(55) [i122]
3. Propósito Protector del Cuerpo Etérico.
Después de esta extensa dilucidación dejaremos las cosas
cósmicas e incomprensibles y entraremos en lo que atañe
a la evolución; estudiaremos la materia del cuerpo etérico
del hombre y el daño que le puede ocasionar si no llena (por haber
quebrantado la ley) su función protectora. Ante todo veamos cuáles
son esas funciones protectoras:
Primero. La trama etérica actúa como separadora y divisoria
entre el cuerpo astral y el físico denso.
Segundo. Permite la circulación o afluencia de la vitalidad
o fluido pránico, acción que realiza en tres etapas.
En la primera etapa se reciben el fluido pránico y [i123]las radiaciones solares, que circulando
tres veces por el triángulo pránico y distribuyéndose
de éste a la periferia del cuerpo, animan y vitalizan los órganos
físicos, lo cual permite que el cuerpo de materia densa actúe
automática o subconscientemente. Cuando el etérico desempeña
perfectamente su función, protege de las enfermedades; el hombre
que absorbe y distribuye el prana correctamente, desconoce las dolencias
de la carne. Los médicos deben tener esto en cuenta, pues cuando
llegue a ser debidamente comprendido traerá cambios fundamentales
en la medicina y en vez de curativa será preventiva. [e125]En la segunda
etapa los fluidos pránicos comienzan a fusionarse con el fuego
en la base de la columna vertebral y a impulsar dicho fuego lentamente
hacia arriba, transfiriendo su calor de los centros situados debajo del
plexo solar a los tres centros superiores, cardíaco, laríngeo
y coronario. Este es un proceso largo y lento cuando se lo deja exclusivamente
librado a las fuerzas de la naturaleza. En esta etapa se permite, en ciertos
casos, acelerar el proceso, a fin de equipar a los que trabajan para servir
a la humanidad. Es el objetivo que persigue todo entrenamiento ocultista.
Este aspecto del tema será tratado más adelante cuando encaremos
el tópico que trata de El Kundalini y la Columna Vertebral.
En la tercera etapa la materia radiante y activa o prana, se fusiona con
el fuego latente en la materia en forma más perfecta; esto trae
por resultado, como veremos más adelante, ciertos efectos.
Produce el aceleramiento de la vibración normal del cuerpo físico,
a fin de que responda con más rapidez a la nota superior del Ego,
causando además la constante elevación de los fuegos fusionadores
a través del triple canal de la columna vertebral. Este fuego vitalizador
que se ha fusionado en la segunda etapa llega hasta un centro situado
en la parte inferior de los omóplatos, punto de conjunción
y de total fusión del fuego proveniente de la base de la [i124]columna vertebral y del fuego que circula
por el triángulo pránico. Se recordará que uno de
los vértices de este triángulo se origina allí. Una
vez que el triple fuego básico y el triple fuego pránico
se unen y fusionan, la evolución avanza con mayor rapidez. Esto
se efectúa definidamente en la primera Iniciación, cuando
la [e126]polarización
sé fija en cualquiera de los tres centros superiores, lo cual depende
del rayo a que pertenece el individuo.
A consecuencia de esta fusión, tiene lugar un cambio en la acción
de los centros, que se convierten en ruedas que giran sobre sí
mismas y su movimiento exclusivamente giratorio se transforma en
actividad cuadridimensional, manifestándose como centros giratorios
irradiantes de fuego viviente.
Los tres centros principales de la cabeza (el orden consecutivo varía
de acuerdo al Rayo) entran en actividad, desarrollándose entre
ellos un proceso similar al efectuado en el triángulo pránico.
Al no ser ya tres los centros que reaccionan débilmente al reciproco
movimiento vibratorio (sintiendo cada uno el calor y el ritmo de los otros,
aunque en forma separada), el fuego salta de un centro a otro, quedando
unida cada rueda giratoria por una cadena de fuego, hasta formar un triángulo
ígneo por el cual los fuegos kundalínico y pránico
van oscilando hacia atrás y hacia adelante a la vez que circulando.
El fuego kundalínico produce el calor del centro, así como
su intenso fulgor y brillo, mientras que el fuego pránico emanante
produce creciente actividad y rotación.
A medida que transcurre el tiempo, entre la primera y la cuarta iniciaciones,
el cuerpo etérico y el triple canal de la columna vertebral se
limpian y purifican gradualmente, gracias a la acción del fuego,
hasta que (como dicen los cristianos) se quema toda la escoria
y nada impide ya el avance de esta llama.
A medida que el fuego kundalínico y el prana continúan su
tarea y el canal se va despejando, los centros se hacen más activos
y el cuerpo se purifica, entonces, la llama [i125]del Espíritu o el fuego proveniente
del Ego desciende con más energía, hasta que emana
de la cúspide de la cabeza una llama resplandeciente, surgiendo
hacia arriba y a través de los cuerpos, en dirección a su
fuente de origen, el cuerpo causal.
Con la activación simultánea de los fuegos de la materia
y del Espíritu, los de la mente o manas arden con mayor intensidad.
Éstos son los fuegos conferidos en la individualización.
Son nutridos continuamente por el fuego de la materia, y su calor aumenta
debido al fuego solar emanante, que tiene su origen en los niveles cósmicos
de la mente. Este aspecto del fuego manásico se desarrolla como
instinto, memoria animal y recuerdo activo, tan evidentes en el hombre
poco evolucionado. A medida que transcurre el tiempo, el fuego de la mente
arde con más brillo, hasta que empieza a quemar y a traspasar la
trama etérica -en esa parte de la trama que resguarda al centro
situado en la cúspide de la cabeza, permitiendo así la entrada
al fuego del Espíritu. De esta manera se produce lo siguiente: [e127]La
mente o el aspecto voluntad, desde el plano mental, dirige y regula conscientemente
el fuego kundalínico. Por el poder mental del hombre, se mezclan
los dos fuegos de la materia, primero entre sí, y luego con el
fuego de la mente.
Dicha fusión destruye (por Ley y orden) la trama etérica,
trayendo la consiguiente continuidad de conciencia, permitiendo que penetre
en la vida personal del hombre, la Vida más abundante,
o tercer fuego del Espíritu.
La precipitación del Espíritu y el ascenso de los fuegos
internos de la materia (regulados y dirigidos por la acción consciente
del fuego de la mente) producen los correspondientes resultados en los
mismos niveles de los planos astral y mental, produciéndose asíun contacto paralelo, y prosiguiendo en forma ordenada la gran tarea
de liberación.
Las tres primeras iniciaciones perfeccionan [i126]y conducen a la cuarta, donde la intensidad
y unidad de estos fuegos consumen totalmente las barreras, liberándose
el Espíritu de su triple envoltura inferior mediante el esfuerzo
conscientemente dirigido. El hombre ha consumado así, conscientemente,
su propia liberación. Estos resultados son autoinducidos por el
hombre al emanciparse en los tres mundos, quien destruye la rueda de los
renacimientos, en vez de ser destruido por ella.
Por lo expuesto, es evidente la gran importancia que tiene el vehículo
etérico al actuar como factor separador de los fuegos. Esto
pone de manifiesto los peligros a que está expuesto quien trate
de manipular, ignorante, imprudente y caprichosamente, dichos fuegos.
Si alguien, valiéndose del poder de la voluntad o por el desarrollo
excesivo del aspecto mental de su temperamento, adquiere el poder de fusionar
y activar los fuegos de la materia, corre peligro de obsesión,
locura, muerte física o de que una terrible enfermedad ataque alguna
parte del cuerpo; también corre el riesgo de desarrollar excesivamente
el impulso sexual, debido a que la fuerza activa asciende en forma desordenada,
forzando su irradiación a centros indeseables. La razón
de esto reside en que la materia de su cuerpo no está suficientemente
purificada para resistir la unión de las llamas, y el canal ascendente
de la columna vertebral se halla obstruido o bloqueado, por consiguiente
actúa como barrera, haciendo que la llama retroceda hacia abajo;
esta llama (conjunción de llamas producidas por el poder de la
mente, sin el simultáneodescenso del poder, desde el plano
del espíritu) al quemar el etérico, permite la entrada de
fuerzas, corrientes y hasta entidades extrañas e indeseables. Éstas
destruyen, rasgan y deterioran lo que queda del vehículo etérico,
de los tejidos del cerebro y hasta del mismo cuerpo físico denso.
[e128]El
hombre desprevenido, que no sabe a qué Rayo pertenece, y por lo
tanto desconoce la exacta forma geométrica triangular [i127]del correcto sistema de circulación
entre un centro y otro, impulsará el avance del fuego en forma
indebida, quemando así los tejidos; esto dará por resultado
(si no ocurre algo peor) retrasar en varias vidas el reloj de su progreso
evolutivo, porque tendrá que dedicar mucho tiempo a reconstruir
lo destruido y a recapitular correctamente el trabajo que debe efectuar.
Si el hombre persiste vida tras vida en esta línea de acción,
descuidando su desarrollo espiritual y concentrando su esfuerzo intelectual
en la manipulación de la materia para fines egoístas, y
si a pesar de las advertencias de su yo interno y de aquellos que vigilan,
continúa haciéndolo durante un extenso período de
tiempo, puede acarrearse la propia destrucción, que significará
el fin de su manvantara o ciclo. También, la unión de estos
fuegos, el de la materia y la doble expresión del fuego mental
puede llegar a destruir totalmente el átomo físico permanente
y con ello cortar la conexión con el yo superior por eones de tiempo.
H. P. B. se ha referido a algo de esto cuando habla de las almas
perdidas (56), (57); aquí debemos hacer hincapié sobre
la realidad de este terrible desastre y advertir sobre los peligros que
amenazan a quienes tratan de manipular los fuegos de la materia. La fusión
de estos fuegos ha de ser el resultado del conocimiento espiritualizado,
dirigida únicamente por la Luz del Espíritu, que es amor
y actúa por medio del amor y busca la unificación y la total
fusión, no desde el punto de vista de los sentidos o de la satisfacción
material, sino con el fin de obtener la liberación y la purificación
y establecer la unión superior con el Logos; dicha unión
no debe desearse para fines egoístas porque constituye la meta
de la perfección grupal cuya finalidad es prestar un mayor servicio
a la raza.
V. LA MUERTE Y EL CUERPO ETERICO
[i128]No
tenemos el propósito de exponer hechos para que la ciencia los
verifique, ni de indicar la dirección del nuevo paso que han de
dar los investigadores científicos; si esto sucede es casual y
secundario. Nos proponemos especialmente señalar el desarrollo
y las analogías de la triple totalidad, que hace de nuestro sistema
solar lo que es -el vehículo por medio del cual una gran ENTIDAD
cósmica, el Logos solar, manifiesta inteligencia activa con el
propósito de demostrar perfectamente el aspecto amor de Su naturaleza.
Detrás de este designio existe un propósito, posterior y
esotérico, [e129]oculto en la Conciencia Voluntad del
Ser Supremo, propósito que necesariamente se manifestará
cuando se haya logrado el actual objetivo. La alternativa entre la manifestación
objetiva y la oscuración subjetiva, la periódica exhalación,
seguida de la inhalación de todo aquello que ha sido llevado a
cabo por intermedio de la evolución, personifica, en el sistema,
una de las vibraciones cósmicas fundamentales y la tónica
de esa ENTIDAD cósmica de la cual somos el cuerpo. Los latidos
del corazón del Logos (si se puede expresar en forma tan inadecuada)
son la fuente de toda la evolución cíclica; de allí
la importancia que se le atribuye a ese aspecto del desarrollo, denominado
del corazón o del amor, y el interés
que despierta el estudio del ritmo. Esto no sólo es verdad, cósmica
y macrocósmicamente, sino también cuando se estudia al ente
humano. Subyacentes en todas las sensaciones físicas producidas
por el ritmo, la vibración, los ciclos y los latidos del corazón,
se hallan las analogías subjetivas -amor, sentimiento, emoción,
deseo, armonía, síntesis y orden consecutivo- y detrás
de estas analogías se halla el origen de todo, la identidad de
ese Supremo Ser que así
Por lo tanto, el estudio del pralaya, la extracción de la vida
del cuerpo etérico, no variará, ya sea que se [i129]estudie la extracción del cuerpo
etérico humano, la del doble etérico planetario o la del
doble etérico del sistema solar. El efecto es el mismo y las consecuencias
son similares.
¿Cuál es el resultado de dicha extracción, o más
bien, qué es lo que causa ese algo que llamamos muerte o pralaya?
Debido a que hemos adoptado el estilo de un libro de texto, continuaremos
en este tratado con nuestros métodos de clasificación. La
extracción del cuerpo etérico del hombre, de un planeta
o de un sistema se debe a las causas siguientes:
a. Cesación del deseo. Debería ser el resultado de
todo proceso evolutivo. La verdadera muerte, de acuerdo a la ley,
se produce por haberse alcanzado el objetivo y por haber cesado la aspiración.
Esto sucede cuando el ciclo perfecto llega a su término, respecto
al ser humano individual, al Hombre celestial y al Logos Mismo.
b. Logro de la vibración adecuada y la realización del
trabajo por la reducción y cesación gradual del ritmo cíclico.
Cuando la vibración o nota se siente o emite perfectamente, produce
(en el punto donde se sintetiza con otras vibraciones) la total desintegración
de las formas. El movimiento se caracteriza, como sabemos, por
tres Cualidades.
Inercia.
Movilidad.
Ritmo.
[e130]Las
tres se experimentan sucesivamente en el orden indicado y presuponen
un período de actividad lenta, seguido por otro de máximo
movimiento. Este período intermedio (cuando se busca la nota
exacta y el grado de vibración) produce incidentalmente periodos
de caos, de experimento, de experiencia y de comprensión. A continuación
de estos dos tipos de movimiento (que caracterizan al átomo,
al Hombre, al Hombre celestial [i130]o
grupo y al Logos o la Totalidad) viene un período de ritmo y
estabilización, en que se alcanza el punto de equilibrio. El
pralaya es la consecuencia inevitable de la fuerza equilibradora, que
trae equilibrio a los pares de opuestos.
c. Separación del cuerpo físico del cuerpo sutil, en
los planos internos, mediante la desintegración de la trama.
Esto tiene un efecto triple:
Primero. La vida que ha animado a la forma física (tanto
densa como etérica) y que partiendo del átomo permanente
compenetró lo activo y lo estático (lo que
se encuentra en Dios, en el Hombre celestial, en el ser humano, lo mismo
que en el átomo de la materia), se recoge totalmente dentro del
átomo en el plano de abstracción. Este plano de
abstracción es distinto para cada uno de los entes implicados:
Para el átomo físico
permanente, es la esfera atómica.
Para el hombre, es el vehículo
causal.
Para el Hombre celestial,
es el segundo plano de la vida monádica, lugar donde habita.
Para el Logos, es el plano
de Adi.
Estos puntos indican donde desaparece la unidad en el pralaya. Debemos
tener presente que siempre es pralaya observado desde abajo. Desde
la visión superior, que percibe lo más sutil cerniéndose
constantemente sobre lo denso cuando no está en manifestación
objetiva, pralaya es simplemente subjetividad, aquello que es esotérico
no aquello que no es.
Segundo. El doble etérico del hombre, el del Logos planetario,
así como el del Logos solar, cuando se desintegra, ya no se polariza
con su morador interno, y por lo tanto puede evadirse. Ya no es (para
expresarlo en otras palabras) fuente de atracción ni punto focal
magnético. Se convierte en no magnético, cesando de regirlo
la gran Ley de Atracción, [i131]
por eso la desintegración es la condición inmediata de
la forma. El Ego ya no es atraído por su forma en el plano físico
y, mediante la inhalación, retira su vida de la envoltura. El
ciclo se acerca a su fin, ya se ha llevado a cabo el experimento, se
ha alcanzado el objetivo -el cual es relativo en cada vida y en cada
encarnación-, entonces ya no se desea nada.
[e131]El
Ego o ente pensante pierde su interés por la forma y dirige su
atención internamente. Cambia su polarización y, con el
tiempo, abandona el cuerpo físico.
Similarmente, el Logos planetario durante Su ciclo mayor (la síntesis
o conglomerado de los minúsculos ciclos de las células
de Su cuerpo) sigue el mismo curso; cesa de ser atraído hacia
abajo, hacia afuera, y dirige Su mirada hacia adentro; recoge internamente
el conglomerado de pequeñas vidas dentro de Su cuerpo, el planeta,
y corta la conexión. La atracción por lo externo cesa
y todo gravita hacia el centro en vez de dispersarse hacia la periferia
de Su cuerpo.
En el sistema, el Logos solar sigue el mismo proceso; desde Su elevado
lugar de abstracción ya no le atrae Su cuerpo de manifestación
porque ha dejado de interesarle, y los dos pares de opuestos, el espíritu
y la materia del vehículo, se separan. Con esta separación
el sistema solar, el Hijo de la necesidad o del deseo, deja
de ser y sale de su existencia objetiva.
Tercero. Finalmente se produce la dispersión de los átomos
del cuerpo etérico, que vuelven a su condición primitiva.
Se retira La vida subjetiva, se activa la síntesis de la voluntad
y del amor. La sociedad se disuelve. Entonces la forma se desintegra
porque el magnetismo que la mantenía coherente ya no está
presente y la dispersión es total. Persiste la materia pero no
la forma. Eltrabajo del segundo Logos termina, y la divina [i132]encarnación del Hijo llega a
su fin. Pero la facultad o cualidad, inherente a la materia persiste,
y al fin de cada período de manifestación la materia (aunque
vuelve a su forma primitiva) llega a ser materia inteligente activa,
Incorporando lo adquirido durante la objetividad y la acrecentada actividad
latente e irradiante lograda por la experiencia.Permítaseme
dar un ejemplo: la materia indiferenciada del sistema solarfue
materia inteligente activa, y esto es todo lo que se puede afirmar de
ella. Dicha materia inteligente activa era materiacualificada
por una experiencia anterior y coloreada en una encarnación anterior.
Ahora esta materia tiene forma, el sistema solar no se
encuentra en pralaya, sino en objetividad; esta objetividad tiene por
objeto agregar otra cualidad al contenido logoico, la cualidad amor
sabiduría. Por consiguiente, en el próximo pralaya solar,
al final de los cien años de Brahma, la materia del sistema solar
estará coloreada por la inteligencia y el amor activos. Esto
significa, textualmente, que el conjunto de materia atómica solar
vibrará, con el tiempo, a un ritmo distinto que en los albores
de la manifestación.
Puede aplicarse este mismo razonamiento al Logos planetario y a la unidad
humana, pues la analogía es perfecta. En pequeña escala,
tenemos la analogía en el hecho de que en cada período
de la [e132]vida humana el hombre ocupa un cuerpo
físico más evolucionado y de mayor sensibilidad, sintonizado
a una vibración más alta, más refinada, y vibrando
a un ritmo diferente. Estos tres conceptos contienen mucha información
si se estudian y amplían.
d. La transmutación del color violeta en azul. Sobre esto
no nos podemos extender. Simplemente lo exponemos, dejando su elucidación
a los estudiantes cuyo karma se lo permita y su intuición esté
suficientemente desarrollada.
e . Mediante la extracción de la vida, la forma se disipará
gradualmente. Resulta interesante observar la acción refleja,
pues los Constructores y Devas superiores, [i133]agentes activos durante la manifestación,
que mantienen la forma de un conjunto coherente, transmutan, aplican
y hacen circular las emanaciones pránicas, y ya no les atrae
la materia de la forma sino que dirigen su atención a otra cosa.
En el sendero de exhalación (ya sea humano, planetario o logoico)
estos Devas constructores (que se hallan en el mismo Rayo o en uno complementario
al del ente que desea manifestarse) son atraídos por su voluntad
y deseo, y realizan su tarea de construcción. En el sendero de
inhalación (humano, planetario o logoico) ya no son atraídos,
y la forma empieza a disiparse. Pierden su interés, y las fuerzas
(entidades), agentes de destrucción, efectúan el trabajo
necesario de destruir la forma; la dispersan (como se dice en ocultismo)
a los cuatro vientos del cielo o a las regiones de los cuatro
alientos -cuádruple separación y distribución.
Aquí hay una sugerencia que merece un detenido estudio.
Aunque no han sido descritas, como era de esperarse, las escenas desarrolladas
en el lecho de muerte, ni la dramática evasión del palpitante
cuerpo etérico a través del centro coronario, sin embargo
se han dado algunas de las reglas y propósitos que rigen dicha
evasión. Hemos visto que el objetivo de cada vida (humana, planetaria
o solar) consiste en realizar y llevar adelante un propósito
definido. Propósito que involucra el desarrollo de una forma
más adecuada para uso del espíritu; una vez logrado, el
Morador interno dirige su atención a otra parte, y la forma se
desintegra después de haber llenado su cometido. Esto no siempre
ocurre en cada vida humana ni en cada ciclo planetario. El misterio
de la Luna es el misterio del fracaso. Conduce, una vez comprendido,
a llevar una vida digna, ofreciéndonos un objetivo que merece
nuestros mejores esfuerzos. Cuando este aspecto de la verdad sea reconocido
universalmente, y lo será si la inteligencia de la raza se desarrolla
suficientemente, entonces la evolución avanzará con certeza
y los fracasos disminuirán.
_______________________________________
2) "Prana o principio vital, es
la relación especial que existe entre Atma y cierta forma de
materia, la cual, debido a su relación con Atma, se organiza
y erige en un medio para adquirir experiencia. Esta relación
especial constituye el prana individual del cuerpo individual. El omniabarcante
prana cósmico no es prana, según el sentido de la palabra,
sino el nombre aplicado a Brahma como productor de prana individual...
Todos los seres, ya sean Devas, hombres o animales, existen mientras
sus cuerpos contienen prana. Constituye la duración de todo lo
que existe...Prana o vitalidad, es la función común de
la mente y de los sentidos." Serpent Power, 94-95.
33) D. S. I, 100.
34) "El sistema solar concebido
como un vasto mecanismo, con sus partes delicadamente ajustadas en sus
más mínimos detalles, es sólo la expresión
física de Vishnu, o la sustancia etérica fundamental,
tal como entendemos el término en la actualidad. La armonía
que se observa en el cosmos manifestado es el resultado de la actividad
armoniosa de las energías que dan al éter la expresión
que conocemos. Los planetas, los mundos, los seres humanos, etc., son
sólo partes de su cuerpo, funcionando cada una subordinada a
la ley que rige al todo. La evolución, preservación y
destrucción del mundo constituyen, por lo tanto, un vasto proceso
denominado Yagna, que tiene lugar en el cuerpo de Yagna Purusha, o el
cuerpo físico de la naturaleza. Considerada colectivamente, la
humanidad es el corazón y el cerebro de Purusha y, por lo tanto,
todo el Karma físico, mental y espiritual generado por la humanidad
determina principalmente el carácter del proceso yágnico.
"...Sri Krishna, al explicar la
Yoga a Arjuna, denomina el proceso vida yágnica (1er. Sloka 4to.
Cap.). En realidad, Yoga y Yagna se hallan estrechamente vinculados
y casi son inseparables, aunque en la actualidad la gente tiende a separarlos.
Cuano la palabra Yoga deriva de la raíz Yuj, unir, significa
acto de unir. Así como el corazón es el gran centro del
hombre, similarmente el que practica la yoga del corazón conserva
su posición central en el universo y en ello estriba su personalidad.
La individualidad o Manas superior es el centro de la constitución
humana o el eje alrededor del cual, como ya he explicado, giran los
hemisferios de la existencia inferior y superior; como ya he dicho,
quien practica la yoga del corazón tiene por encima la bóveda
celestial y por debajo el abismo terrestre, y en consecuencia su yoga
es doble porque se une a lo que está encima por medio de dhyana
y a lo que se halla debajo por medio de la actividad. La palabra yagna
deriva de la raíz Yaj -servir también significa doble
servicio, servicio prestado a lo que se halla arriba por medio del servicio
prestado a su expresión, lo que está abajo." Some
Thougts on the Gita. págs. 18,134.
35) Principios son las diferenciaciones
básicas, cualidades esenciales o tipos de energía sobre
las cuales se construyen todas las cosas; imparten a todas las formas
su naturaleza característica.
36) Pralaya ... Período
de oscuración o reposo -planetario, del sistema o cósmico.
Intervalo entre dos períodos de manifestación.
37) D. S. I, 235
El cosmos es guiado, controlado y animado
por una serie casi interminable de Jerarquías de Seres sensibles,
teniendo cada uno una misión que cumplir. D. S. I, 287. Entre
dichas Jerarquías se encuentras las mónadas humanas.
38) D. S. I, 181-190.
39) D. S. I, 188-189.
40) Arco Involutivo es el término
aplicado a la primera parte del proceso evolutivo. Abarca el "sendero
de descenso" o descenso del Espíritu en la materia cada
vez más densa hasta llegar al punto más inferior, el punto
máximo de la concreción. La parte final del proceso se
denomina evolutivo y señala el ascenso o retorno del
Espíritu a su fuente de origen, llevando consigo lo que ha adquirido
durante el proceso evolutivo.
41) "Las Tres Emanaciones.
En el diagrama, los símbolos de los tres aspectos (del Logos)
están colocados fuera de tiempo y espacio, y sólo las
corrientes de influencia que emanan de ellos descienden a nuestro sistema
de planos... Representan, en debido orden, lo que comúnmente
se denomina las tres Personas de la Trinidad... Se observará
en cada una de ellas una emanación de vida o fuerza que se proyecta
a los planos que se hallan abajo. La primera de ellas en orden correlativo
es la línea recta que desciende desde el tercer Aspecto; la segunda
la constituye el óvalo grande colocado en el lado izquierdo de
la materia, luego asciende nuevamente por el lado derecho hasta llegar
al nivel mental inferior. Se observará que ambas emanaciones
de la vida divina se oscurecen y velan a medida que descienden a la
materia, a tal grado que en el punto inferior casi no se las reconoce
como vida divina; pero al volver a elevarse y pasar su nadir comienzan
a verse con mayor claridad. La tercera emanación que desciende
del Aspecto más elevado del Logos difiere de las otras en el
sentido de que no está oscurecida por la materia a través
de la cual pasa sino que conserva su pureza virginal y su esplendor
inmaculado. Se comprenderá que dicha emanación sólo
desciende hasta el nivel del plano búdico (cuarto plano) y que
el vínculo entre ambas lo representa el triángulo dentro
del círculo, que representa el alma individual del hombre -el
ego reencarnante. La tercera emanación está representada
aquí por el triángulo y la segunda por el círculo..."
The Christian Creed, C.W. Leadbeater, págs. 39-40.
41ª) D. S. I, 121-122, 125.
1. La raíz de la vida se
hallaba en cada gota de agua del océano de la inmortalidad.
La vida del Logos compenetró todo átomo de la materia.
2. El océano era luz radiante,
siendo Fuego, Calor, Movimiento. Estos tres son la vida subjetiva
manifestándose objetivamente. Fuego: Esencia del primer
Logos. Fuego eléctrico. Espíritu. Calor: Dualidad.
Esencia del segundo Logos. Fuego solar. Aspecto hijo. Conciencia. Movimiento:
Esencia del tercer Logos. Fuego por fricción. Materia.
EL MACROCOSMOS
Primer Logos
Fuego
Voluntad de vivir o de ser. Eléctrico
Segundo Logos
Calor
Dualidad o amor entre dos. Solar.
Tercer Logos
Movimiento
Fuego de la mente, "relación entre". Fuego por
fricción.
Esta es la expresión
subjetiva
El Sol
Voluntad o poder
Venus-Mercurio
Amor y sabiduría
Saturno
Actividad o inteligencia.
Ésta es la expresión objetiva
EL MICROCOSMOS
La Mónada
Fuego eléctrico
Voluntad o poder.
El Ego
Fuego solar
Amor y sabiduría
La personalidad
Fuego por fricción
Actividad o inteligencia
Esta es la expresión subjetiva
Cuerpo mental
Voluntad o poder
Fuego
Cuerpo astral
Amor-sabiduría
Calor
Cuerpo físico
Inteligencia activa
Movimiento
Ésta es la expresión objetiva
Cuerpo físico
Cerebro
Mónada
Voluntad o poder. Fuego eléctrico
Corazón
Ego
Amor-sabiduría . Fuego solar
Órganos inferiores
Personalidad
Inteligencia activa.
42) La Biblia. Ecc.:
XII, 6.
42ª) D.S.II,
236.
43) En La Doctrina Secreta,
T. II, la llamada en la página 141 se refiere a la destrucción
de Lemuria por el fuego, y la llamada en la página 146, T. III,
dice: "Lemuria no se sumergió, sino que fue destruída
por una erupción volcánica y luego se hundió".
44) Espíritu
planetario es otra denominación del Logos de nuestro planeta,
uno de los siete Espíritus ante el Trono, por consiguiente uno
de los siete Hombres celestiales. Se encuentra en el arco evolutivo
del universo y ha avanzado muchos estados más allá del
humano.
La Entidad planetaria
se halla en el arco involutivo y es una Entidad de grado muy inferior.
Es la suma total de todas las vidas elementales del planeta.
45) Las Llaves de la
Doctrina Seveta, por H.P. Blavatsky. Véase D. S. II, 33; IV,
192.
1. Todo símbolo
y alegoría tiene siete llaves. D. S. IV, 105-106;V ,22-23
2. Sólo tres
llaves se hallaban disponibles en el siglo XIX. D. S. IV, 84 Compárense
IV, 150, 350.
3. Existen siete llaves
para abrir la puerta de Entrada a los Misterios. D. S. V, 167. Compárense
II, 37; III, 305; III, 195-196, 250-251.
4. Las llaves que sugiere
H. P. B. son las siguientes:
a. Psicológica.
D. S. III, 38, llamada; 1,72.
b. Astronómica.
D.S. III, 38, llamada; I, 72; V, 183.
c. Física
y fisiológica. D. S. II, 38, llamada; V, 183.
d. Metafísica.
D. S. II, 38, llamada; V , 183.
e. Antropológica.
D. S. II, 72; V, 183.
f. Geométrica.
D. S. IV, 40; V, 165.
h. Mística.
D. S. II, 82.
i. Simbólica.
D. S. IV, 100.
j. Numérica.
D. S. III, 189.
5. Se debe hacer girar cada llave siete
veces. D. S. I, 62.
6. Los judíos se valieron de
dos llaves.
7. La llave metafísica está
disponible. D. S. II, 29. Compárese V, 183.
46) "las siete llaves abren los
misterios pasados y presentes, de las siete grandes razas raíces
y de los siete kalpas." Todo libro sobre ocultismo, símbolos
y alegorías, puede tener siete interpretaciones. Existen tres
cerraduras que han de ser abiertas. Existen siete llaves. Todo libro
puede leerse en forma exotérica, subjetiva y espiritual. Aún
no están disponibles todas las llaves (D. S. II, 22, 33). Tenemos
la llave fisiológica, la psicológica, la astrológica
y la metafísica. La quinta es la geométrica.
46ª) "Círculo no se
pasa". Circunferencia de la esfera de influencia correspondiente
a todo centro de vida positiva. Incluye la esfera de fuego del trabajo
magnético que realiza el orge solar, considerado como cuerpo
de manifestación de un Logos solar, incluso de todo un sistema
solar. Este término se aplica también a la esfera de actividad
de un Logos planetario o a un esquema planetario, y el mismo podría
aplicarse a la esfera de actividad de un ser humano. D.S. II, 35-36.
47) Los Cuatro Señores Lipikas
se hallan entre el primero y segundo planos. D.S. I, 169.
a. Pueden salir
del "círculo no se pasa". D. S. I, 170.
b. Están
vinculados al karma. D. S. I, 167.
c. Se ocupan del
futuro. D. S. I, 165.
d. Constituyen tres
grupos. D. S. I, 167.
e. Son los espíritus del
Universo. D. S. I, 165.
48) Los cuatro Rayos de la mente son
los cuatro Rayos menores que forman el Cuaternario logoico, y se sintetizan
oportunamente, en un quinto Rayo, el tercer Rayo mayor de inteligencia
activa o de adaptabilidad.
Los nombre de los Rayos son los siguientes:
Los tres Rayos mayores:
1. El Rayo de Voluntad
o Poder.
2. El Rayo de Amor
o Sabiduría.
3. El Rayo de Inteligencia
Activa.
Los cuatro Rayos menores:
4. El Rayo de Belleza,
Armonía, Arte o Ritmo.
5. El Rayo de Conocimiento
Concreto o Ciencia.
6. El Rayo de Idealismo
Abstracto.
7. El Rayo de Orden
Ceremonial u Organización.
49) Sutratma. "Cordón
plateado" que encarna, desde el principio hasta el fin, un período
de manifestación, y ensarta en el mismo la perla de la existencia
humana. Es la línea de energía que vincula al hombre personal
inferior con el Padre en el Cielo, por mediación del Ego, principio
central mediador. En él se encuentran los puntos focales de energía
que llamamos "átomos permanentes".
50) D. S. I, 153; II, 43. D. S. I, 50,
llamada 8.
51) D. S. I, 112, 152-153; II, 359-360.
52) Mulaprakriti. La raíz
parabrahmica, el principio femenino abstracto y deificado -sustancia
indeferenciada. Akasha. Significa literalmente "la raíz
de la Naturaleza" (Prakriti) o materia.
53) Las mónadas de la cuarta
Jerarquía creadora o mónadas humanas se clasifican en
tres grupos principales:
a. Las Mónadas
de Voluntad
b. Las Mónadas
de Amor.
c. Las Mónadas de Actividad.
Mahachohan. Entidad que preside
nuestra Jerarquía planetaria, respecto a las actividades desarrolladas
por los cuatro rayos menores y el tercero sintetizador. Se ocupa de
la civilización, de la cultura intelectual de las razas y de
la energía inteligente. Guía de todos los Adeptos.
Bodhisattva. Exponente de la fuerza
del segundo rayo; el Instrutor de los hombres, Adeptos y Ángeles.
Originalmente este cargo fue ocupado por el Buda; pero Su lugar (después
de obtener la iluminación) está ocupado por el Cristo.
La tarea del Bodhisattva se relaciona con las religiones del mundo y
con la Esencia espiritual del Hombre.
El Manu. Preside la evolución
de las razas. Constituye el Hombre ideal. Trabaja con las formas mediante
las cuales se manifiesta el Espíritu; destruye y nuevamente construye.
Las Entidades mencionadas presiden los
tres Departamentos en que está dividida la Jerarquía;
por consiguiente, representan, en su esfera particular, los Tres Aspectos
de la manifestación divina.
54) Raza Raíz. La Doctrina
Secreta enseña que en esta evolución o ronda del planeta,
el Jivatma (el alma humana) pasa por siete tipos principales o "razas
raíces". En el caso de las dos primeras, la "adámica"
y la "hiperbórea", las formas animadas fueron astrales
y etéricas, respectivamente: Enormes e indefinidas, poseían
un grado de conciencia muy inferior, exteriorizado por medio de un sentido
(oído) que poseía la primera raza, o por dos sentidos
(oído y tacto) que poseía la segunda. Pero la tercera
raza, la Lemuriana, se desarrolló un tipo más denso y
más humano, el cual quedó perfeccionado en la cuarta raza
o Atlante. La quinta raza o Aria, está terminando su ciclo en
este globo conjuntamente co una gran parte de la cuarta raza y algunos
restos de la tercera. Se ha de observar que, aunque cada raza dé
nacimiento a la siguiente, ambas se superponen en el tiempo, coexistiendo
durante muchas épocas. De los pueblos existentes, los tártaros,
los chinos y los mongoles, pertenecen a la cuarta raza. Los aborígenes
australianos y los hotentotes pertenecen a la tercera.
55) En la coordinación de los
vehículos monádico, átmico y búdico del
Hombre celestial, vehículos de la vida espiritual, analogía
esotérica superior del prana que fluye a través del reflejo
inferior, el cuerpo etérico-físico, el punto de síntesis
siempre se halla en el subplano atómico, fusionándose
y convirtiéndose en el séptimo. En este sistema solar,
el plano donde se produce la síntesis no está incluído
en el esquema evolutivo. Constituye el plano de la unión y del
pralaya. En el sistema anterior ocupaba esta posición el cuarto
etérico; representaba para los entes evolutivos de ese período
lo que ahora es el plano atómico, el punto más elevado
de realización. Su meta era el plano búdico o el cuarto
éter cósmico. Hoy la meta la constituyen tres planos distintos
- el búdico, el átmico y el monádico; tres planos
por vez y su eventual síntesis. En el futuro sistema solar el
éter atómico físico cósmico (el plano de
Adi en el sistema actual) será el punto de partida, y los tres
planos a dominar serán los cósmicos astrales inferiores.
El hombre comienza donde dejó; lo hace con materia física
cósmica perfeccionada. Su cuerpo inferior será por consiguiente,
el monádico o el cuerpo del segundo éter cósmico.
No se lo considerará como principio; tampoco es considerado ahora
como principio el triple cuerpo físico inferior del hombre.
El presente sistema solar verá
la superación de los tres planos físico-cósmicos,
los éteres cuarto, tercero y segundo, y la coordinación
del cuerpo etérico cósmico.
56) Isis sin Velo. D. S. I, 253; VI,
131, 148, 150-151, 154-155, 158-160.