Discipulado en la Nueva Era I - Cartas a J. A. C.
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J. A. C. |
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[e138] [i136] Noviembre de 1937 Hermano mío: Al tratar con egos de primer rayo o con esas almas que actúan por medio de personalidades de primer rayo, enfrento siempre la dificultad inicial de su "independencia aislada". No les es fácil a las personas de primer rayo colaborar y estar de acuerdo con las sugerencias grupales, con el ritmo del grupo o con la disciplina y tampoco con una actividad sincronizada y unida, anunciada como meta para todos los grupos de discípulos. La actitud interna está con frecuencia unificada con el propósito y los ideales principales, pero en la expresión externa, el hombre físico, se mantiene inadaptado y está poco dispuesto a adaptarse. Si no fuera por su personalidad de segundo rayo, le sería muy difícil trabajar en mi ashrama, pero esta cualidad de segundo rayo -fuertemente marcada y producto de una larga serie de encarnaciones en un vehículo de ese rayo- puede convertirlo si lo desea, en uno de los puntos focales para el trabajo programado que debe llevar a cabo este grupo de discípulos. Se necesitarán varios años para que los miembros de este grupo se adapten mutuamente y realicen un trabajo efectivo, logren la síntesis interna y el esfuerzo unificado que me permitirá asignar a estos discípulos en entrenamiento, determinada tarea que deberán desempeñar -lo cual puede afectar, en forma sutil y no reconocida, a las fuerzas que rigen al mundo; esto se podrá dilucidar más adelante cuando se haya obtenido la síntesis y la comprensión requeridas. No traten de comprender lo que quiero significar con este trabajo. Hay mucho que hacer, estudiar y explicar, antes de que el trabajo de fruto. Existen muchos grupos, dirigidos por los Maestros, que estuvieron entrenándose desde años y capacitándose para la tarea que deben desarrollar. Lenta y gradualmente, los nuevos conceptos y las nuevas técnicas de civilización y trabajo grupal, adecuados para la nueva era, van penetrando en la conciencia de los discípulos del mundo. En lo que a usted concierne, hermano mío, está entrando en una fase o ciclo de vida, en el que puede convertirse, si lo desea, en verdadero "sannyasin", es decir, aquel que (libre de las tareas más activas, propias del joven que se inicia en el campo de actividad de su [i137] vida) puede utilizar la experiencia adquirida, el conocimiento arduamente obtenido y la sabiduría acumulada, en servicio activo a la Jerarquía y a la humanidad. Puede [e139] ahora vivir para bien de otros y hallar en nuestro trabajo la recompensa, el interés y la compensación por todas las luchas del pasado. Servir ha sido por largo tiempo su anhelo, porque ha amado a sus semejantes y luchó por mantener este amor hacia la humanidad, a pesar de las desilusiones, de su desagrado por el egoísmo mundial y de su tendencia (muy marcada en usted, hermano mío) a sentir la futilidad de las cosas y la inutilidad del esfuerzo, frente al actual desastre mundial y al abrumador pesimismo humano. Contra esto tendrá que luchar. Me agrada contar con su colaboración en esta difícil tarea que nos proponemos desarrollar juntos. Le pido desde ya que acepte voluntariamente las sugerencias que haré, por lo menos hasta que vea con más claridad a dónde trato de llevar a mis discípulos, y tenga una perspectiva más precisa del trabajo que es posible realizar. No creo que al fin de unos pocos años le pese haber aceptado temporalmente mis planes para este grupo. En relación con mis discípulos es esencial total franqueza, y deben reconocerse con igual prontitud las cosas buenas y los defectos. Ninguno de los que recibieron entrenamiento durante algún tiempo, trata ahora de ocultar nada a los demás. Serán los primeros que le explicarán la importancia, la dificultad y el valor de establecer esta franca relación. Es necesario que desde el comienzo de su asociación con mi grupo, procure obtener una similar claridad de visión en lo que a ellos concierne, y a su vez ellos adoptaran la misma actitud hacia usted. Una de las cosas que lo ha entorpecido durante toda su vida y le ha impedido prestar un servicio más pleno al mundo, fue un pronunciado complejo de inferioridad. Esta tendencia, aunque no le impidió la realización en la vida ni las actividades de la personalidad, no obstante ha demorado e inhibido el libre movimiento interno de su alma, y lo ha privado de ese gozo de vivir que debe ser la característica del discípulo. Su sensibilidad es grande y su captación de los asuntos y de las condiciones mundiales es necesariamente algo más profunda que la [i138] del ciudadano común. No obstante, la misma profundidad de su visión y conocimiento lo inclina a sentir su pequeñez y poca importancia individual. Esto va unido, como ya dije, a un sentido de futilidad, cuando trata de hacer una mayor impresión en las condiciones del medio circundante. Precisamente en conexión con ello deberá luchar su personalidad. Lo insto, en consecuencia, a que procure establecer un contacto más íntimo con su alma, lo cual anulará su complejo de inferioridad; también lo exhorto a que cultive un espíritu gozoso, para liberarse y prestar mayor servicio. ¿Está [e140] dispuesto a trabajar sobre estos dos puntos y seguir mis indicaciones durante un año, ayudando así al grupo mientras se ayuda a sí mismo? Para ayudarlo le doy a este respecto una meditación tan sencilla, que quizás lo lleve a dudar de su eficacia. Puedo asegurarle, sin embargo, que si la sigue cuidadosamente durante unos pocos meses, o hasta que le sugiera otra cosa, se sorprenderá de los cambios que esta sencilla fórmula producirá en su conciencia. Mientras medite, debe tener a mano papel y lápiz para anotar los pensamientos e ideas que le lleguen... Estoy tratando de templarlo para el trabajo futuro. NOTA: No hubo respuesta a esta invitación
para trabajar en el grupo del Tibetano y, aunque evidenció
interés en los escritos, lo único que hizo fue estudiarlos. |
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